sábado, 17 de febrero de 2018

LA TENTACIÓN DE JESUS EN EL DESIERTO: ANGELES Y BESTIAS

HOMILÍA, I DOMING DE CUARESMA, CICLO B, 19 DE FEBRERO DE 2018

El origen de la Cuaresma proviene probablemente de finales del siglo II o el siglo III, cuando la mayoría de los nuevos cristianos pasaban por un catecumenado que podía durar unos tres años. Normalmente los tres sacramentos de la iniciación se celebraban en la gran Vigilia Pascual, aunque con el paso del tiempo se realizaban bautismos también en Pentecostés y en el 6 de enero o la Fiesta de la Epifanía. Entonces se estableció un período de preparación intensa para esta circunstancia de la iniciación cristiana en la Vigilia o  a lo largo de cuartenta días, recordnado los cuarenta días pasados por Jesús en el desierto enseguida después de su propio baustiso en el Jordá de la mano de Juan el Bautista, momento en el que se manifestó el Espírítu Santo en la forma de una paloma. Por ello, tradiconalmente se lee el evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto en este primer domingo de Cuaresma, según el cilco de tres años, este año correspondiendo con el Evangelio de San Marcos.

San Marcos, como en otros momentos de su Evangelio, es breve y preciso y no entra en los detalles que da San Mateo y San Lucas.Dice que "el Espíritu empujó a Jesús al desierto" donde permaneció cuartenta días, y fue tentado por Satanás". Recientemente, ha habido una discusión acerca de la traducción correcta del Padre Nuestro a raíz de un cabio que la Conferencia Episcopal Francés realizó en tal traducción. En latín se traduce del griego "ne nos inducas in tenmptatione". Algunos no estaban satisfechos con esta traducción debido a la idea de que Dios nos fuera a conducir a la tentación, ésta siendo una inducción o invitación a hacer el mal. Sin embargo, se habla con cierta frecuencia de la prueba, de manera que se podría traducir, "no nos pongas a prueba". Sabemos que Jesucristo, Hijo de Dios asumió la naturaleza humana en todo menos en el pecado, de manera que también se incluye la posibilidad de ser tentado o probado. Los cuartenta días pudieran ser aquí una alusión a los cuartenta años pasados por el Pueblo de Dios en el desierto, pues la tentación de Jesús se dio en el desierto, en la Biblia visto como un lugar de árido y áspero en donde uno abandona las comodidades de la vida de la ciudad y puede entrar con mayor facilidad en la comunión con Dios.

El nombre Satanás significa "el que se opone" y en general el pecado implica una separación, como se da el en el Libro del Génesis cuando Adán y Eva, como castigo de su pecado, son expulsados del paraíso y por tanto separados separados de la vida de armonía con Dios, entre ellos y co la misma naturaleza que habría caracterizado el paraíso.

Luego San Marcos observa que Jesús estaba entre las bestias y los ángeles le servían. Podemos ver en esta afirmación una referencia al hecho de que el hombre es una síntesis de la materialidad y la espiritualidad. Volviendo al relato de la creación en Génesis vemos como Dios crea en primer lugar todos los seres, sean materiales o animales, es decir, el mundo físico, y al final crea al hombre como imagen y semejanza suya y lo coloca a la cúspide de todo lo que habia creado para ser como su propio vice-gerente. Y Dios vió que todo era bueno, también el mundo material. El hombre, por tanto, se encuentra con una serie de dificualtades debido a que comparte lo material con los animales y por encima de ello tiene una dimensión espiritual que lo coloca en un puesto superior a todo el resto de la creación material. Por una parte, tiende a olvidarse de su destino eterno de amistad y plena felicidad con Dios y dedicarse a gozar de los placeres del cuepo que son ante todo el que da el comer o la gula, y los placeres relacionados con la sexualidad. Como sabemos, éste es un grandísimo peligro para la gran mayoría de los hombres de hoy. Muchos incluso piensan que el hombre no es más que un animal un poco más evolucinado que el resto y niegan su dimensión transendente.

Por otra parte, el hombre no es ángel, y no debe olvidar que el exceso de la ascética, el puritantismo que encuentra pecado en cualquier tipo de placer aun legítimo. El más grande desafío que la Iglesia encontro en los primero siglos era la herejía del gnosticismo, que era un dualismo que condeaba el cuerpo y establecía la adquisición de un tipo de conocimiento exclusvio y secreto como el medio para liberarse del cuerpo. Esta concepción del hombre y de su destino es completamente contrario al concepto bíblico del hombre como un ser único con dos dimensiones perfectamente integrados. La Biblia no condena los placeres legítimos que acompañan sea la comida como la sexualidad, así como otros aspectos maravillosos de la vida humana como es el goce del arte y de la música. Un gran coro al cantar una melodía hermosa echa mano de los elementos humanos como las cuerdas vocales para producir un sonido que es más que meramente espiritual. La gimnasia, por ejemplo, manifiesta un grandisimo dominio del cuerpo alcanzado gracias a un tremendo adiestramiento que requiere mucha fuerza de voluntad.

Nuestra primera lectura que recoge parte del relato de Noé y el Arca, cuando Dios había salvado a Noé y su familia juntamnente con una selección de los animales y Noé ofrece a Dios un sacrificio. Manifestando Dios no solo su predilección por hombre representado por Noé y su familia, también hace mención de los pájaros, los animales salvajes estableciendo el Arcos Iris como siglo de esta alianza, que es la primera de varias alianzas que Dios hizo con su pueblo a lo largo del Antiguo Testamento. Esta alianza expresa el amor y aprecio que Dios tiene por un mundo materialy animal, todo al servicio del hombre. Incluso, Dios promete no volver a destruir el mundo a través de un diluvio, manifestando así el aprecio que Dios tiene por su creación..

 Como ya señalé, San Mateo y San Lucas entran en más detalles acerca de las tentaciónes. La primera trata del hecho de que Jesús tenía hambre y el demonio le invita a convertir las piedras en pan para satisfacer su hambre. En la segunda,, lo lleva al pináculo del tempo y lo invita a echarse para abajo y en tercer lugar, lo lleva a una montaña alta y le invta a adorarlo. Dado que los misterios de Jesús son nuestros porque hemos sido incorpados en Él por el bautismo,y también porque todo lo hizo por amor a nosotros. este misterio de las tentaciones en el desierto es nuestro. La disciplina de la Cuaresma de la oración, el ayuno o la penitencia y la limosna nos ha de capacitar para enfrentarnos con las múltiples tentaciones que se nos presentan cada día. En unión con Jesús podemos superarlas y salir más fuerte de este combate. Si Jesús se dedicó intensamente a lo largo de los cuarenta días en el desierto a la oración y el ayuno, obviamente este hecho constituye un ejemplo para nosotros sobre todo en este tiempo de Cuaresma.

Ahora que estamos al inicio de este tiempo tan importante de nuestro año cristiano, pensemos hoy en qué nos pide el Señor para dar unos pasos importantes en nuestra entrega a él. Examinemos los tres aspectos: la oración, el ayuno o la penitencia y la limosna y propongámonos hacer unas cosas concretas. Ciertamente, no debemos de excluir el ayuno en su sentido original de privarnos de comida. Podríamos también privarnos de otros placeres en sí legítimos como ofrenda a Dios y un modo de foratlecer nuestra voluntad para resisitr eventuales tentaciones. El ayuno o la penitencia puede incluir un renovado esfuerzo por superar nuestros vicios. Luego, hacer algo para cumplir lo de la limosna. Se podría combinar el ayuno con la limosna en cuanto que lo que ahorramos en privarnos de gustos y preferencias se puede dedicar a la limosna. En otras partes del Evangelio, vemos que Jesús con cierta frecuencia pasa toda la noche en oración. ¿Y cómo va mi oración? No podemos estar contentos con un tipo de oración que corresponde a un niño. También para orar bien, conviene conocer mejor la Palabra de Dios y así pasar de la oración vocal a un tipo de oración más profunda. En fin, no dejemos pasar este tiempo de gracia sin ofrecer a Dios un esfuerzo espcial en estos aspectos que nos ayudarán a llegar a la esencia de nuestra vida cristiana.




sábado, 10 de febrero de 2018

LA LEPRA Y LA EVANGELIZACIÓN

HOMILÍA, VI DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 11 DE FEBRERO DE 2018.

Hay una película de Robert de Niro lamada "Despertares" que trata de un joven médico que logra descubrir una nueva medicina que permite que personas comatosas mucho tiempo debido a encafalitis letárgica que logra despertar a los pacientes de esta condición. Se trata de una historia real. Logra rehabilitarlos, pero cuando llega el momento de que algunos de ellos quisieran abandonar el nosocomio y reiniciar su vida fuera, los médicos se niegan y poco a poco la eficacia del medicamento disminuye. La conclusión del médico es que ningún medicamento es capaz de compensar por las verdaderas relaciones humanas y que la cercanía humana y moral puede hacer muchos más que las mismas medicinas.

Para ayudar a los enfermos se require verdadera humanidad, solidariedad, empatía, acompañamiento capaces de infundir confianza ante el dolor lacerante El enfermo tiene necesidad de ser sostenido moralmente más allá de cualquier medicina.

Pasemos al caso del leprosos que se adelante hacia Jesús para decirle "Si tú quieres, me puedes curar". Para captar mejor la situación realente deprimente del leproso en tiempos bíblicos, veamos lo que dice nuestra primera lectura del Libro del Levítico. Se trata del tercer libro de la Biblia, y la palabra "Levítico" proviene de "Leví", uno de los doce hijos de Jacob, que luego llegaron a formar las doces tribus de Israel. A la tribu de  Leví no le tocó ningún territorio en el momento del reparto de la Tierra Prometida, sino se dedicaría al servicio del culto. Por lo tanto, el Libro del Levítico contiene un código de leyes, sobre todo lo relacionada al culto. No es un libro bíblico muy conocido y no es fácil de leer.. Señala que el leproso llevará sus vestidos rasgados, y la cabeza desgreñada, se cubrirá hasta el bigote e irña gritando "Impuro, impuro". Parece que se consideraba que la lepra provenía de la falta de higiene y sabían que era catagiosa. Recordemos el caso de San Damiano que en el siglo XIX se fue a la isla de Molocai, que es una de las islas de Hawai donde quedaban reclusos los leprosos, y como él al final se contagió de lepra y murio como consecuencia de su enfermedad. Probablemente muchos han visto la película sobre él.

Los leprosos era excluidos de la comunidad y no podían entrar en un pueblo Es más, al ver a una persona tenían que gritar "impuro". La impureza ritual consistía en una inhabilitación para participar en el culto, y por ende una suerte de excomunión de la comunidad. Su suerte era relamente penosa. En este caso, el leproso hace caso omiso de la ley, y se acerca a Jesús. No es difícl imaginarnos cómo se sentia el leproso al legar cerca de Jesús y arodillarse y viendo ésta como su única oportunidad de ser liberado de tan pesada cruz. San Marcos dice que Jesús se compadeció de él, como, por otra parte,  se copadeció de la madre viuda  del hijo único de Naín o como se compadeció de la gente que lo había seguido sin tener suficente alimento para poder llegar a sus casas sin desfallecer. La palabra compadecer proviene del latín y signfica "padecer con". Es la actitud de Jesús como Hijo de Dios que vino al mundo compadecido del extravío del hombre por todo el cúmulo de pecados que a lo largo de la historiia había cometido, y que sólo Él era capaza de remediar. Así en esta ocasión, Jesús dice enseguida "Sí, quiero, se purificado". Aquí conviene señalar que en primer lugar lo que Jesús quiere es su purificación. En la mentalidad de la época, se pensaba que si uno padecía de una enfermedad grave, obviamente era producto de un pecado grave cometido. Así fue también en el caso del ciego de nacimiento, cuando los discípulos le preguntaron a Jesús, quién había pecado, él o sus progenitores. Para ellos era un caso raro, porque nació ciego. Con el pecado venía la separación de la comunidad. En nuestro caso, se trata también de la pérdida de la gracia santificante, en el caso de un pecado grave, es decir de la amstad con Dios y la unión con él, una suerte de excomunión, aunque no necesariametne se trata de la pena canónica de la excomunión. Se dice que el pecado mortal produce "la muerte del alma", y por ellos se necesita el arrepentimiento sincero, y acudir a la confesión.confesr los pecados al sacerdote, tener un propósito sicnero de enmienda y cumplir la penitencia impuesta. . Hoy en día debido al relativismo, y la idea equivocada de que cada uno en su propia conciencia decide lo que es bueno y malo, y como nadie quiere reconocer que es malo o que ha cometido unos pecados grave, no se confiesa casi nunca, muchos ni siquiera de moribundos llaman al sacerdote para que puedan confesarse y recibir la Unción de los Enfermos y la Sagrada Comunión como Viático. Ponen su confianza en los médico y en el sistema santiario, aunque tenga 90 o más años. En cambio, lo primero que a Jesús le interesa en el caso del leproso es su purificaicón, su liberación del pecado. Simbólicamente la lepra representa el pecado que nos coloca fuera de la comunidad de creyentes y de la gracia de Dios.

En el Evangelio de San Marcos, los estudiosos comentan sobre el hecho de que Jesús cuando hace milagros manda a los curados a no decirle nada a nadie, y como es lógico, ellos no son capaces de cumplir lo que les manda. Esto lo laman "El secreto mesiánico". Jesús desea evitar un exceso de propaganda diríamos, una actitud contraria a la nuestra. También podemos suponer que quiere evitar la superstición y ser proclamado públicamente Mesías, debido a que en la mentalidad de la gente de entonces, bastados en los que se encuentra en el Antiguo Testamento del Mesías como hijo de David, Rey que conquistó mucho territorio. Además, Galilea era famosa porque muchos revoltosos y revolucionarios procedían de allí y los romanos estaban muy atentos a cualquier posible revuelta. El Mesianismo de Jesús no era de tipo política o militar, como dijo a Pilato en su juicio delante de ellos en la Pasión: "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi gente hubiera evitado que que me entregaran a los judíos". El Reino de Jesús esa ante todo en interior de la persona, aunque obviamente se manifiesta en el exterior en nuestro comportamiento de acuerdo tanto al ejemplo como a las enseñanzas de Jesús. Ahora bien, lo humano es cuando uno recibe un gran beneficio, o tiene una gran noticia, comunicarlo a los demás. Esto ha de ser así en el caso de la fe. Se tiene que comunicar la gran noticia (el Evangelio, palabra que significa buena o alegre noticia) a los familliares y amigos.

Sabemos que lo que cualquier enfermo quiere del médico es un diagnóstico correcto. En nuestro caso, ahora que estamos a punto de comenzar a vivir la Cuaresma en tres días más,procuermos ante todo reconocer nuestra situación. Todos los santos que han enseñado sobre la vida espiritual insisten en la necesidad del conocimiento propio. Cuánta gente hay que viven con tanta superficiliadad que no son capaces de examinar la propia conciencia y descubrir los vicios que tiene y que resultan tan evidentes a los demás!. No nos extreñemos por el hecho de que tenemos tantos vicios y defectos. Es parte de la naturaleza humana caída y herida por el pecado. Hay remedio, y la Cuaresma será una buena oportunidad para tomar en serio las cosas más importantes de la vida, y disponernos para el encuentro final que tendremos con el Señor en el juicio. Para ello, nos ayudará un buen examen de conciencia y una buena confesión. ¿Cómo es posible que tan pocos católicos acueden a la confesión hoy en día y tiempo atrás lo hacían muchos y con cierta frecuencia? Se trata de un desconocimiento de la ley de Dios, del camino que Jesús nos ha marcado en el Evangelio y el la enseñanza de la Iglesia, y por dejarnos llevar por la mentalidad mundana según la cual o no tenemos pecados o los minimizamos.


sábado, 3 de febrero de 2018

LA IMPORTANCIA DE LA EVANGELIZACIÓN

HOMILÍA, DOMINGO V DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 4 DE FEBRERO DE 2018.

San Pablo escribe en su Primera Carta a los Corintios, que nos noca leer hoy, "predicar el evangelio no es motivo de jactancia para mí, porque es una necesidad que se me impone. Ay de mí si no predico el evangelio".San Pablo no se dedica a la predicación del evangelio por una aficción personal, sino por un encargo recibido de Dios. ¿Qué significa la palabra evangelio? Proviene de dos palabras en griego:eu que significa bien o buena,así como eutanasia se enteinde como buena muerte; y angelos o el que proclama, es una buena noticia. San Pablo se dirigía en primer lugar a los judíos de la diáspora, o fuera de Palestina, y también a paganos que apreciaban la superiordad de la religión judía comparado con el paganismo. A estos se les denominaba temerosos de Dios. La noción de buena noticia se encuentra en el Libro de Isaías, c.52, al referirse a la gran noticia de la liberación del pueblo del exilio en Babilonia y la posibilidad de volver a su tierra: "Qué hermosos son en los montes  los pies del que anunica la buena noticia.". También los paganos tenían experiencia del anuncio de buenas noticias de parte del Emperador Romano cuando había logrado conquistar nuevos territorios o dominar a revoltosos. Ellos organizaban un triunfo para el general que había ganado la guerra, y a los gobernantes de los pueblos sometidos los llevaban atados en la procesión del triunfo. También, Jesucristo, en primer lugar, había cargado con toda la ignominia de hombre, la injusticia, la atrocidad de la pasión y la cruz, y en su resurrección había ganado la gran victoria sobre los poderes del mal y de Satanás, pues ellos no pudieron imponerse a Él por ser el Hijo de Dios, de manera que el apóstol sentían una gran urgencia de proclamar esta gran victoria de Jesús e invitar a todos, judíos y paganos, a particpar en la nueva creación inaugurado por Él.

La primera lectura está tomada del Libro de Job. Este libro cuenta la vida de Job, un gran señor que poseía muchos bienes, hijos y esclavos, y siendo un hombre cabal y justo en todo su comportamiento, era bendicido por Dios. Sin embargo, Dios permitió a Satanás (palabra que significa el que se opone)  a tentarlo y provocarle una larga serie de desgracias, como la pérdida de sus bienes, de sus hijos e incluso la enfermedad.  Incluso su mujer le invita a maldecir a Dios por las desgracias que sufre, y llegan tres amigos con la idea de convencerle de que ha hecho algún mal y la necesidad de reconocerlo, pero él tiene la conciencia tranquila por no haber hecho nada malo. En el pasaje que hemos leído hoy, Job expresa la convicción de que la vida del hombre en la tierra es dura, como unos trabajos forzados; son como los de un mercenario o un esclavo, aquel anda epserando cobrar su salario. Ciertamente, los padres innentan que los niños no tengan que pasar males, y eso está bien, pero al llegar a la adultez el hombre tiene asumir la responsabilidad por su propia vida y suerte y encuentra un sin fin de obstáculos en el camino. Muchos hoy en día no quieren pasar a ser adultos y responsables, y como se suele decir,viven elsíndrome de Peter Pan, o la adolescencia perpetua. Se casa y piensan que el cónyuge le va a proporcionar felicidad y como esto no se da, andan a enamorarse de otra u otro y en busca de la felicidad que no le ha dado el cónyuge.

Uno de los males que hoy en día padecen muchos es el del aburrimiento, cosa que al parecer Job sufría, pues afirma: "Si me acuesto, digo "¿cuando me levantaré? La noche es larga y estoy cansado de dar vueltas hasta el alba". Sus días pasan veloces y no ve sentido en ellos.

Ciertamente este dolor, angustía y aburrimiento no formaba parte del plan original de Dios para el hombre, pero, como sabemos, el hombre se rebeló en contra de Dios  su creador, y le vino encima  un cúmulo interminable de sufrimientos, de dolores y angustias. Como dice la liturgia "Cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandanoste al hombre, sino compadecido tendiste la mano al que te busca..." Ésta es la buena noticia que San Pablo quiere comunicar a sus contemporáneos con tanto ahinco, que Dios no lo ha abandonado en su angustia, sino que ha cargado sobre sí todo ese inmenso dolor que se va acumulando desde el inicio de la historia hasta nuestros días. Se siente impulsado a proclamargratuitamente  el evangelio.

A lo largo de las úlitmas cinco décadas, todos los Papas han insistido en la urgencia de la evangelizaicón y San Juan Pablo II ha proclamado una "nueva evangelización", pero concretamente ¿constatamos que se está realizando este encargo, que es la esencia y la razón de ser de la Iglesia. La glesia no es una ONG que reparte alimentos y que hace otros varios tipos de obras buenas, aunque hace estas cosas, pero esto no es su misión esencial. Podríamos decir, "eso estaba muy bien para San Pablo, que fue tirado del caballo y tuvo una visión del Señor que lo mandó a realizar esa misión", pero a mí que me deje vivir mi vida tranquilos, bastantes líos tengo sin intentar rescatar a otros de sus propios males". 

Si la evangelización es la misión primordial de la Iglesia y su auténtica razón de ser, ha de involucrar a todos los católicos y no solamente a los que van a otros países de misioneros. Los padres han de evangelizar a sus hijos. Si de verdad el mensaje de Jesús es "buena noticia", hemos de hacer con él lo mismo que haríamos concualquier buena noticia que tengamos, es decir, comunicarlo sea a los familiares y amigos, sea a compañeros de trabajo y otros que conocemos. No pensemos que por dar algunos euros a Cáritas estamos cumpliendo con la obligación de la caridad o del amor al prójimo. El mayor bien que podemos hacer al prójimo es darle a conocer esta buena noticia de Jesús como verdadero Señor y Salvador, que nos libera de la esclavitud del pecado y nos lleva a la verdadera vida y la auténtica felicidad que no termina.

sábado, 27 de enero de 2018

¿Quién es este Jesús de Nazaret?

IV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO,  CICLO B,28 DE ENERO DE 2018. 

Si cualquier ser humano es un misterio, un enigma, incluso para sí mismo, y conocerse a uno mismo es una tarea fundamental en nuestra vida y también difícil, ¿qué decir de quién es Jesús? Contamos con los cuatro Evangelios que se completan mutuamente en su retrato de Jesús, pero no nos proporcionan todos los detalles que quisiéramos tener para conocerlo como nos gustaría.. En realidad, la mayoría de los católicos saben algo acerca de Jesús, pero no podemos afirmar que tienen un conocimiento acabado acerca de Él o que tienen con Él una relación personal. A lo largo de los domingos del Tiempo Ordinario de este año nos toca seguir paso a paso el relato evangélico de San Marcos. En su primer versículo, San Marco nos revela claramente lo que se propone, es decir, presentar "la buena noticia de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios". El nombre Jesús (Yesua) no era desconocido en su tiempo corresponde a Josué en el Antinguo Testamento, el que sucedió a Moisés como Jefe del Pueblo y lo guió en su entrada en la Tierra Prometida. A lo largo de su evangelio, San Marcos nos da pautas que nos ayudan a descubrir quién es Jesús. Nuestro pasaje de hoy es uno de los que nos ayudan. 

Empecemos con el pasaje que hemos leído del Libro del Deteronomio, palabra que significa "segunda ley". Se trata de un largo discurso dado por Moisés antes de que el pueblo ingresara en la Tierra Prometida. Habría que recordar que de todos los personajes del Antiguo Testamento, Moisés es sin duda el ma´s grande e importante. Dice Moisés: "El Señor tu Dios sucitará en edio de ti y de tus hermanos un  profeta semejante a mí. Este profeta hablará las palabras de Dios. Incluso da la impresión de tener mayor autoridad que el mismo Moisés. Estas palabras de Moisés no cayeron en oídos sordos entre los judíos, pues cuando apareción San Juan Bautista predicando y bautizando en el desierto, los enviados desde Jerusalén para averiguar quién era le preguntan "si es el Profeta". Se referían a esta pasaje del Deuteronomio. 

Todos los domingos escuchamos una lectura del Antiguo Testamento que tiene alguna relación con el evangelio del día. En el caso de hoy, la conexión es muy estrecha, pues el profeta anunciado por Moisés es Jesús que se presenta en la sinagoga de Cafernaum en Galilea un sábado para predicar. En la sinagoga aparece un hombre poseído por un espíirtu inmundo, es decir, un demonio, y comienza a graitar: "¿Que´quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?Yo sé quien eres. El Santo de Dios". El demonio sabe quién es Jesús y lo proclama públicamente. Es el "Santo de Dios". La palabra santo se traduce como "separado" y todo lo relacionado con Dios es santo, tanto el pueblo como el templo, el culto etc. Este constituye uno de los títulos de Jesús juntamente con otros como Hijo de dios, HiIjo del Hombre etc. Jesús es el Santo y sabemos Dios es el tres veces santo, como se manifiesta en el episodio de la vocación del Profeta Isaías (c. 6) estando él en el templo. 

Jesús ordena al demonio terminantemente: "Calla, sal de él"y el espíritu impuro, gritando salió del hombre. La reacción de la gente es ante todo temor, algo que siempre se da en el Antiguo Testamento cuando hay una manifestación de Dios o de lo divino. Así también en el Nuevo Testamento, el ángel le dice a María "no temas", porque su aparición como mensajero divino provocaría temor. Obviamente, como resultado de las palabras determinantes de Jesús dirigidas al espíritu inmundo, la gente se dio cuenta de que allí se trataba de una clara intervención de Dios. Ya sabemos, como he indicado arriba, que San Marcos desde el inicio no hace ningún secreto del hecho de que Jesús es "el Hijo de Dios". Hay teólogos que piensan el Evangelio de San Marcos solo contiene lo que llaman "cristología baja", es decir, a diferencia del de San Juan que se abre con la clara declaración de que Jesús es el Verbo eternamente presente con el Padre y hecho hombre. No es así, Marcos y los otros dos evangelistas sinópticos tampoco tienen reparos en manifestar la divinidad de Jesús. 

Además, la gente en la sinagoga pregunta: "¿qué es esto? Una enseñanza nueva dada con autoridad. Ellos estaban acostumbrados a la enseñanza de los rabinos que se basaban en la doctrina de otro rabino de gran autoridad que a su vez se avalaba en otro en una cadena hasta llegar al final a Moisés, que, como he observado, era la máxima autoridad en el judaísmo. Ninguno de ellos presentaba sus enseñanzas con a propia autoridad. Jesús, en esto era único. No apelaba a ninguna otra autoridad más que la suya propia. Esto era inaudito y no sólo para los judíos. Ningún otro fundador de una religión se presentó de esta manera, ni Buda, ni Mahoma, ni ningún profeta. La autoridad que se otorga Jesús es inaudita. Tampoco ninguno pidió a sus seguidores lo que les pedía Jesús. Dice Jesús: El que ama a su padre, a su madre no es digno de mí; el que ama la   hijo o a la hija no es digno de mí" (Mt 10,7). ¿Quién puede atreverse a decir tal cosa si no es Dios? Pero Jesucristo es el Hijo eterno del Padre y lo puede decir perfectamente. Igualmente dice: El que no está conmigo, estña contra mí El que no recoge conmigo, desparrama" (Mt 12, 30). Jesús es único y hay que tomar partido a favor o en contra de él y nadie puede quedar indiferente. Además, se declara mayor que Moisés, el que dio la ley, y mayor que Salomón, considerado el mayor exponente de la la sabiduría. Sí, San Pablo lo llama "la sabiduría de Dios".  

Preguntémonos si realmente conocemos a Jesús que es el único que nos salva y puede dar sentido a nuestra vida o simplmente tenemos noticia de él pero no nos preocupamos de avanzar en neustro conocimiento de él? Si, en palabras de San Jerónimo "ignornacia de la Sagrada Escritura es ignorancia de Cristo, y nuestro conocimiento de la Palabra de Dios es escasa, si no nos interesa ir conociendo a Jesús más a través del Evangelio, sino más bien nos quejamos si el sacerdote da la homilía un poco más larga de lo que queremos, ¿en qué quedamos? ¿Somos realmente serios acerca de  nuestra fe? ¿Y si no hacemos ningún esfuerzo por comunicar la fe a otros y animarles a conocer más a Jesús y su doctrina, cómo podemos considerarnos católicos serios que se preocupan de su destino eterno? Existe el pecado de la presunción  que implica suponer que nos vamos a salvar sin poner los medios necesarios para ello. 



sábado, 20 de enero de 2018

EL TIEMOPO ES BREVE

HOMILÍA DEL III DOMINGO DE TEIMPO ORDINARIO, CICLO B, 21 DE DICIEMBRE DE 2018.

¿Qué quiere decir San Pablo cuando dice a los cristianos de Corinto que "el tiempo es breve" y qae nuestro mundo pasa. ¿Exagera, pues ya hace más de 1900 años que escribió esta palabras y el mundo sigue. En teoría sabemos que nuestra vida es breve, y aunque vivamos más de 90 años, al final todos moriremos aunque preferimos olvidarnos de esta verdad ineludible y dedicarno sa los asuntos mundanos como si fueran los únicos. Prosigue, "de ahora en adelante, los que tengan  mujer, que vivan como si no la tuvieran; los que lloran como si no lloraran: los que se alegran como si no se alegrasen; los que ompran como si no poseyeran; etc. Aquí el Apóstol quiere comunicar un mensaje de gran importancia y urgencia.

La primera lectura tomada del Profeta Jonás, profeta que ni siquera quiso cumplir el mandato que le dio Dios, y se escapó hasta darse cuenta de que no tenía más remedio, cuenta como los habitantes de Ninevé, ahora parte de Irak, hicieron caso al mensaje tremendo y urgente de este profeta renuente. El mensaje les decía que si no se arrepentían, todos ellos se morirían y desde el rey para abajo, toda la gente se puso saco y se echó encima cenizas como señal de penitencia y arrepentimiento. Aquí también hay una gran urgencia. Tenían tres días para arrepentirse o enfrentarse con la destrucción de su cidudad, como sucedió con Sodoma y Gomorra por no arrepentirse y seguir en sus pecados. ¿A quienes nos asemajamos nosotros, a los de Ninevé, o a los de Sodoma y Gomorra?. Vivimos en una cultura que hace caso omiso de la gravedad del pecado, sobre todo los pecados en contra del sexto mandamiento, pero también otros mandamientos como el tercero que nos manda santificar el sábado, que para nosotros es el domingo, día en el que Jesús resucitó de los muertos y alcanzó la victoria sobre el mal, el pecado y la muerte.

Pasemos ahora a explicar por qué San Pablo hace las afirmaciones que nos podrían parecer exageradas y por qué tenemos que hacerles caso. Al final de cada lectura de nuestra liturgia se dice "Palabra de Dios", pero ¿tomamos en serio eso? San Pablo, como los demás escritores bíblicos nos coumunican lo que Dios el Espíritu les ha inspirado y movido a escribir para nuestra salvación, es decir, para poder vivir según la voluntad de Dios en esta vida y así llegar a la vida eterna o al cielo como solemos decir.  Para San Pablo, con la resurrección de Jesucristo se ha inaugurado un nuevo mundo, se ha abierto una nueva dimensión de la realidad que relativiza todo lo demás. Se trata de un trastorno de los valores que tenemos, o de lo que consideramos impoortante y tanto nos preocupa en este mundo. Estas realidades que menciona como estar casado o no, estar triste o no, alegrarse o no, comprar  y poseer bienes materiales o no no forman parte de los auténticos valores que Jesucristo revela y manifiesta con su resurrrección porque, como dice el Libro del Apocalipsis, "hago nuevas todas las cosas ".

Dice Jesús "buscad el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añandidura". San Pablo dice "la figura de este mundo pasa", pero nosotros nos damos cuenta de que nuestra permanencia en este mundo no es eterna y sus valores son pasajeros y no eternos. ¿Qué considera valioso la gente hoy en día? El así llamado bienestar, tener seguridad, tener trabajo, casa y lo necesario para vivir etc. Para otros la más valioso es la salud.  Ciertamente, estas cosas tienen su importancia pero no consituyen el valor supremo, aquello que hemos de buscar todo todo nuestro empeño. Como dice Jesús en otra ocasión "hay que hacer esto sin omitir aquello". "¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida", es decir la vida eterna, la verdadera vida, la felicidad que no termina.  Dice San Agustín: "Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto si no descansa en tí".

Si como San Pablo estuviéramos convencidos de que "la figura de este mundo pasa" y que Dios nos llama a una felicidad plena que no acaba, nos declararíamos cristianos católicos  sin tomar en serio los compromisos que eso implica?

El otro día estuve viendo una película sobre el hundiiento del Titanic. ¿Por qué se hundió ese barco hecho con la más moderna teconología de la época en su primer viaje transatlánico? Porque en parte estaban convencidos de que era inhundible. Probablemente por esta falsa confianza ni siquiera llevaba la mitad de los botes salvavidas para que pudieran salvarse todos los pasajeros. Murieron 1500 y se salvaron 713.  Cuando les avisaban que se iba a hundir el barco algunos no querían creerlo. Se hundió debido a la arrogancia de la naivera, que además, escondió el hecho de que se había dado un incendio en el cuarto de los motores unos días antes de la partida, cosa que debilitó el acero y probablemente fue lo determinó el hundimiento del barco. Es una imagen de cómo vive mucha gente en nuestro mundo. Dice Jesús sobre la gente que vivía antes del diluvio, contteporáneso de Noe, que comían y bebían, se casaban hasta el día que Noé ingresó en el Arca. Llegó el diluvio y se los llevó. "Así será en el dñia dle Hijo del Hombre"  (Mt 24,38 cfr. Gen 7,23). No podemos decir que no hemos recibido advertencias.

El nombre Jesús significa "Yahvé salva" o El Señor salva. ¿De  qué nos  salva Jesús? Pues de la muerte eterna que es el infierno? No seamos necios y tomemos en serio las advertencias que nos da la Palabra de Dios. En nuestro pasaje evangélico de San Marcos hoy, hemos escuchado el relato de la vocación de los primeros apóstoles en la ribera del lago de Galilea, pues eran pesadores. Jesús los llamó enseguida  y ellos dejaron las redes y lo siguieron. Cuando Jesús llama, hay urgencia y no quiere que se anteponga otros consideraciones.


sábado, 13 de enero de 2018

EL DISCIPULADO

HOMILÍA DEL II DOMINGO DE TIEMPO DURANTE EL AÑO O TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 14 DE ENERO DE 2018.

Al inicio de nuestro año, la Liturgia de la Palabra de este domingo nos pone delante el desafío de la vocación a ser discípulos de Jesús. La palabra "discípulo" proveniente del latín "discere", que significa "aprender". En la antiguedad, tanto entre los griegos y romanos como los judíos, el discípulo tenía que establecer una relación especial con el maestro, pues el aprendizaje no consiste meramente en aprender lo que está contenido en unos libros, sino más bien asimilar un modo de pensar, de juzgar y de vivir. Hoy en día se confunde el concepto de educación considerándolo como mera instrucción.

En nuestra primera lectura del Primer Libro de Samuel, el futuro profeta de joven está durmiendo en el templo, no el de Jerusalén, sino uno anterior que se encontraba en Silo. Después de escuchar varias veces en el sueño una voz, y pensar que lo llamaba el sacerdote Elí, éste le dice que  vuelva a acostarse y si la voz se dirige a él otra vez, que responda: "Aquí estoy, Señor", pues se trata de una vocación de parte de Dios al muchacho.

Nuestro pasaje del Evangelio está tomada del primer capítulo del Evangelio de San Juan y trata precisamente de la vocación de los primeros discípulos de Jesús,  Juan el Bautista cumple su misión no sólo bautizando a la gente en el Río Jordán, sino también al reconocer a Jesús como el Mesías e proclamar r este hecho con las palabras "He aquí el Cordero de Dios". Lo del cordero tiene miga porque cualquier judío de la época se acordaría de la inmolación del cordero pascual y todo el hecho de la opresión del Faraón y la liberación del pueblo de la mano de Dios luego de haber participado en la celebración de la Pascua. Dos de sus discípulos que serían probablemente el mismo evangelista y Andrés, el hermano de Pedro, epezaron a seguir a Jesús. Para que haya un discípulo de Jesús siempre tiene que haber uno que le indique el camino, que lo guíe indicándolo quién es Jesús. Jesús se da cuenta de que iban detrás de él y pregunta: ¿Qué buscáís?  Por el hecho de haber llegado a ser discipulos de Juan, ya buscaban algo, pues llegaron a seguir a Juan porque proclamaba la cercanía del juicio de Dios en contra del pecado. Por otra parte, Juan no se pone celoso sino que abiertamente les indica que él no es el Mesías, sino uno a quien le corresponde comunicar la presencia del Mesías que es Jesús. Los dos le dicen "Rabí" a Jesús, que como indica el evangelista, significa "maestro"., uno que enseña la verdadera sabiduría, y dicen "donde vives". Esta pregunta no se refiere meramente a que queiren saber donde está su casa o en qué casa vive. Más bien ellos con tal pregunta manifiestan un deseo de conocerlo y compartir un tiempo con Él y familiarizarse con él, con su persona y su misión, pues si es el Cordero de Dios, obviamente se les surgieron en la mente y en el corazón muchas inquietudes acerca de él, de su modo de vivir, y su proyecto. Jesús, obviamente, intuye esto porque responde "venid y veréis". Es decir, para llegar a ser discípulo de Jesús se necesita una experiencia personal con él.

¿Cómo es que a lo largo de las últimas décadas las Iglesias se han ido vaciando, el número de bodas en la iglesia en 10 años ha bajado de 60% a 20%, que casi no se ve jóvenes en las iglesias, pese a que todavía muchos padres piden el bautismo para los hijos y la Primera Comunión. Los padres que piden el bautismo para los hijos se comprometen a educarlos en la fe católica, pero no lo hacen ni al parecer no tienen ninguna intentción de cumplir este copromiso hecho ante Dios y la Iglesia, o simplemente no son capaces de hacerlo. Se echa la culpa de esta situación al secularismo que invade todos los aspectos de la vida y la sociedad. Pero, ¿no será que la misma Iglesia, desde los obispos para abajo se ha dormido en sus laureles no teniendo en cuenta el mandato de Jesús y ir y hacer discípulos de todos los pueblos. Damos catequesis a niños cuyos padres no están evangelizados, es decir, no hemos hecho nada o muy poco para que ellos lleguen siquiera a darse cuenta de lo que significa seguir a Jesús y ser discípulos de él. Priva en la vida de la gente la preocupación por el dinero y lo que puede comprar, el bienestar y demás comodidades que consideramos esenciales, pero nos hemos olvidado del hecho de que lo que es esencial es descubrir el verdadero sentido de la vida, y que sólo en Jesucristo, en y por quien todo fue hecho se encuentra este sentido.

Posteriormente, Jesús mandó a los apóstoles y discípulos a los pueblos a anunciar la buena noticia (evangelio), pero eso después de haber tenido una experiencia de comunión con él y de haber aprendido la novedad que significa seguirlo. Primero está la urgenica de lograr una relación personal con Jesús, y eso implica conocerlo, conocer su palabra que se encuentra en el Evangelio como en el resto de la Biblia. No se trata solo de un aprendizaje intelectual o académico sino vital, es decir, poner en práctica lo que Jesús me pide. Pero eso no se puede hacer uno solo. Tiene que formar parte de una comunidad cristiana viva y evangelizadora. ¿Cómo podemos pensar que con unos años de catequesis antes de los 10 años los niños ya están pertrechados para llegar a ser buenos discípulos, máxime cuando con frecuencia lo que ven en su casa contrdice que se les enseña en la catequesis. La excusa común es que no tenemos tiempo. Esto es un engaño, porque tenemos tiempo para todo lo que consdieramos importante. ¿Prenden ustedes el televisor cada tarde y noche? Tienen tiempo para eso. Hay tiempo para todo lo que consideramos importante o es un valor para nosotros. Los que valoran las salud encuentran tiempo para ir a gimnasios y salir a correr en la calle. Si Dios y Jescuristo no son el valor absoluto en nuestras vidas, encontrareos cualquier excusa para no hacer lo que nos pide.

Que la liturgia de este domingo nos deje como mensaje la importancia de adquirir una experiencia de Jesús y una relación personal con él, pues es la segunda persona de la Sma. Trinidad, resucitó de entre los muertos y está presente en nuestro mundo de otra manera distinta de como vivía en Palestina en el siglo I. Nos llega sobre todo en la Misa en su palabra y en la Sagrada Comunión, pero eso no es autoático o magia, sino que exige de nosotros un esfuerzo y mucha fe. Que el Señor nos dé la gracia de una gran hambre de conocerlo y amarlo y comunicar este amor a los que viven a nuestro alrededor. Así como San Juan Bautista indicaó a los primeros discípulos quién es Jesús, a nosotros nos toca llevarlo a otros, a nuestro familiares y amigos. ¿Quién más lo va a hacer?



sábado, 6 de enero de 2018

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

FUESTA DE BAUTISMO DEL SEÑOR,  CICLO B, 7 DE ENERO DE 2018

En las semanas anteriores, comenzando con el Adviento y la espera de la llegada de Jesucristo, luz del mundo, simbolizado también por la Corona de Adviento en el que ibamos encendiendo cada doming otro cirio que indicaba el aumento de la luz, hasta la solemne celebración de la Navidad en la Nochebuena y el Día de Navidad. La celebración de la Navidad se ha extendido sobre todo hasta la Fiesta de la Epifanía de ayer. En el intermedio también hemos podido celebrar las fiestas de los "compañeros de Jesús", algunos de ellos, como en primer lugar San Etéban que es el protomártir, que inauguró la lista larguísima de los que han dado el testimonio supremo de la entrega de sus vidas por encima de cualquier otro valor al Señor. Se trata de otro tipo de nacimiento, es decir, a la vida eterna. Luego vino la Fiesta de San Juan el Evangelista que era "el discípulo que Jesús amaba" y que se acostó en el pecho de Jesús en la Última Cena. Después, celebramos a los Santos Inocentes, que aunque en su breve vida no conocieron a Jesús, pero compartieron con Él la muerte de la mano de un tirano con gran injusticia. Luego vino la Sagrada Familia y la Maternidad de María con la que hemos dado inicio al nuevo año. Ahora, pasando por encima de los treinta años de vida privada de Jesús en Nazaret, llegamos a otra fecha sumamente importante en la vida de Jesús que es su Bautismo de la mano de San Juan Bautista con la que inaugura su ministerio público que a su vez prefigura el desenlace final de su misión que se cumple con su muerte en la cruz y su resurrección. Además, nos da la oportunidad de reflexionar sobre el sentido de nuestro propio bautismo en el que hemos muerto con Jesús, hemos sido sepubltado y hemos recusitado simbólicamente conél como explica san Pablo en su Carta a los Romanos (6,6-1).

Este aos en el que estamos en el Ciclo B, estamos siguiendo el Evangelio de San Marcos que es el primero de los cuatro en ser escrito. Desde el inicio, el evangelista está planteando  dos preguntas: ¿Quién es Jesús? y ¿Quién es el discípulo de Jesús? Antes, veamos qué nos dice la primera lectura de Isaías. Comienza con una promesa de abundante agua y prosigue un poco más adelante con una referencia a la lluvia que baja del cielo y no regresa sin haber fecundado la tierra y producido su fruto. También la segunda lectura, de la Primera Carta de San Juan, tiene una referencia al agua: Jesucristo es el que ha venido con agua, pero no con agua sola, sino con agua y sangre. Recordemos que San Juan en su evangelio es el único de los cuatro que recoge el episodio del soldado que mete una lanza en el costado de Jesús en la cruz y que salió agua y sangre. El agua, obviamente tiene relación con el bautismo, y la sangre con la Eucarístia. Tierra Santa es una zona que se encuentra al borde del desierto y podemos darnos cuenta de que las referencias al agua tendría mucho significado para sus habitantes, pues se trata de vida o muerte, porque si la lluvia fallarían las cosechas y se moririán de hambre.

San Marcos dedica pocos versículos a la misión de San Juan Bautista como el que abre camino para la llegar del que es más fuerte que él, que bautizará con agua y fuego. Juan tan solo bautiza con agua como una señal de arrepentimiento, pero Jesús es que que tenía que venir y Él bautizará con agua sí pero sobre todo con el Espíritu Santo. Marcos no da ningún detalle sobre la vida de Jesús anterior a su llegada al Jordán para ser bautizado por Juan. Juan es retirado de la escena para que Jesús ocupe el lugar central, e inmediatamente surge la pregunta: ¿Quién es? y se va repetiendo a lo largo de su evangelio. Primero, una vez que Jesús sale del agua se rompe el cielo. Este detalle tiene relación con el hecho de que desde hacía varios siglos no había habido profetas que proclamaran la Palabra de Dios en Israel. Juan sólo cumplía la función de preparar el camino para Jesús, de manera que con él se abre el cielo y se termina la huerfandad del pueblo. Jesús, en realidad, no sólo es un profeta que habla de parte de Dios o comunica su Palabra. Es su misma palabra y todo lo que hace y dice es la comunicación de Dios para la salvación del hombre. Del cielto baja el Espíritu en la forma de paloma. En el Libro del Génesis, antes de dar inicio a la creación con las palabras "hágase la luz", el Espíritu se movía sobre las aguas del caos, y también cuando se habían retirado las aguas del diluvio, Noó soltó una paloma que regreso con una rama de olivo, simbolizando la nueva vida y el inicio de una nueva era, de paz. Así es en el bautismo de Jesús. Jesús fue concebido por acción del Espíritu en el seno de María, cuando el Angel la visitó. Esta constituye la primera unción de Jesús, pero se dio en secreto y tan solo María se entero de este gran misterio. Ahora, el Espíritu baja y se posa sobre él de manera pública de manera que es la segunda unción de Jesús por el Espíritu Santo. 

La voz del Padre desde la nube también indica quién es Jesús. Es el Hijo amado en que tiene puesta su complacencia. En caunto a la segunda pregunta que plantea San Marcos en su Evangelio, lo va respondiendo a lo largo del mismo y a lo largo del año tendrmeos ocasión de descubrir lo que es el discipulado y su importancia fundamental.

Dado que la mayoría de nosotros fuimos bautizados de niños y no tenemos memoria del hecho, caemos en el peligro de no darnos suficiente cuenta de su importancia fundamental en nuestra vida. Se trata, como dice el Rito en su inicio, del segundo y definitivo nacimiento, esta vez a la vida eterna. Por ello, San Pablo pudo decir a los cristianos de Colosa que no sólo han muerto con Cristo, sino que ya han resucitado con Él y de alguna manera se encuentran con Él en su gloria Obviamente, todavía esto no se da plenamente, pero es cierto y real. A los romanos les invita, como consecuencia de su batismo, a "caminar en la novedad de vida", pues la venida de Jesús al mundo y su muerte y resurrección han inaugurado el mundo nuevo y definitivo y nosotros formamos parte de él. Si nos diésemos cuenta de este hecho, no caeríamos tan fácilmente en el pecado y nos esforzaríamos por hacer florecer plenamente esta vida nueva en nostoros regalado por Jesús. San Pedro dice en su Primera Carta que Dios  nos ha rescatado no con oro y plata marescibles sino con la sangre preciosa de su Hijo muerto en la cruz. Además, en su bautismo en el Jordán, Jesús da su primer paso público y definitivo que lo llevará luego a la cruz.