sábado, 28 de agosto de 2021

LA LEY, INSTRUCCIÓN O DOCTRINA

Aguia

 HOMILÍA DEL DOMING XXII DE TIEMPO ORDINARIO, 29 DE AGOSTO DE 2021. 

Normalmente, cuando encontramos la palabra torá en la Bibllia, enseguida pensamos que se trata de la Ley de Dios revelado a Moisés. Existen un total de 613 preceptos sumando los negativos con los positivos. En realidad, la palabra torá tiene un significado más amplio, aunque incluye la ley. Se trata de instrucción o doctrina. De hecho, un padre tiene obligación de instruir a su hijo en el modo de hacer el bien y evitar el mal y si el hijo no  cumple lo que manda el padre, lo ha de castigar. También, los primeros cinco libros de la Biblia, que nosotros llamamos el Pentateuco (los cinco libros), se llaman en hebreo la torá. Si bien es cierto que esos libros, unos más que otros, contienen muchas leyes y preceptos, pero hay mucho más que eso. Sí, existen tres códigos de leyes, uno en el Éxodo, otro en el Levítico y el tercero en el Libro del Deuterónomo, palabra proveniente del griego que significa segunda ley o instrucción. Pues, nuestras lecturas de hoy tratan de la ley de una u otra manera. Examinemos, pues cada una para captar su importancia y lecciónes para nuestra vida. 

En la Antiguedad, existían famosos códigos de leyes, tal vez la más famoso siendo el del Rey Humaramabi de Babilonia alrededor del año 1800 a.c, Se basan al menos en parte en la ley natural y algunos asepctos de estos códigos se encuentran en las leyes de Israel. Nuestra primera lectura alaba y agradece a Dios. Dios no solo le la dado a Israel la tierra prometida sino "los mandatos y decretos que os mando cumplir". Constituirían una gran ayuda al pueblo al entrar en la tierra. Recordemos que el Libro de Deuteronomio se sitúa al otro lado del Jordán cuando los israelitas se disponían a entrar. Moisés les entrega una serie de consejos para que pudieran entrar en la tierra y experimentar las bendiciones que Dios les quería dar. Se les encomienda "cumplir los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy". Los pueblos de alrededor reconocerán la grandeza de Israel no por extensos terriorios que no poseían ni por cualquier otro bien humano, sino por los preceptos sabios y prudentes que el Señor su Dios les había dado. 

Cualquier sociedad humana, incluyendo la Iglesia tiene una serie de leyes y normas para  lograr la armonía y el bienestar de la misma. Todo mundo es capaz de reconocer este hecho. Hablamos de un Estado de Derecho, que indica que las normas son razonables y conformes a la naturaleza humana. Sin embargo, también puede existir una falta de derecho y justicia en las leyes. Hoy en día, existe mucha atención para evitar la discriminación o conceder priveligios a un grupo particular cosa que se considera conrario a la justicia que significa dar a cada uno como le corresponde. Por ejemplo, los sobornos se consideran una falta contra la justicia etc. La leyes tienen que ser justas y no favorecer a nadie. 

Otro problema pudiera ser el exceso de leyes, cosa que se da con mucha frecuencia en nuestro mundo. Un Estado de tipo socialista o comunista tiende a acaparar todo el poder y reglamentar todos los aspectos de la vida de los ciudadanos. De por sí, suele haber ordenanzas de los Municipios, algunas necesarias, pero también superfluas. Luego a nivel regional otros volúmenes de leyes, a nivel nacional incluso más. Y si el país forma parte de la Unión Europea, hay otros miles de normas, leyes, etc. sin que se haya consultado al ciudadano. Recientemente, con la "plandemia" los gobiernos han hecho caer encima de los ciudadanos otras normas absurdas como las referentes al uso de las mascarillas, del gel para estarse lavando las manos a cada rato, al entrar en cada tienda y en la Iglesia tapar las manos con ese gel durante la misa con el falso pretexto de que se va a evitar los virus, cuando ell cuerpo humano, incluyendo la piel tiene billones de bacteria, hongos etc. Según Sto. Tomas, una ley una prescripción de la razón, en orden al bien común, promulgada por aquel que tiene el cuidado de la comunidad". Por tanto, la ley tiene que ser razonable y si no lo es es una ley inicua. Por ejemplo, recientemente se ha obligado a los ciudadanos a tapar la cara con mascarillas, incluso los niños, supuestamente para protegerlos contra el supuesto virus, cuya existencia nadie ha probado. No es razonable, porque no hay estudios científicos que avalan la idea de que tapando la cara con un trapo vaya a lograr lo que el gobienro dice que quiere lograr. Al contrario, los estudios científicos demuestran que tal comportamiento daña la salud, la psicología y sobre todo en los niños, Provoca hipoxia o falta de oxígeno y a la larga cáncer entre otras cosas. Por lo cual no `puee promover el bien común y uno no está obligado a obedecer, Luego el gobierno emplea la Policía para imponer multas al ciudadano por no cumplir un mandato absurdo. Otro ejemplo, es lo de los permisos de construir. Resulta que promueven mucha corrupción porque aunque el país cuenta con una gran cantidad de terrenos no ocupados que pudieran servir para crear espacios saludables con jardines, parques, etc. Los políticos restringen a ciertas zonas la construcción y cobran mucho a las familias por las casas amén de recoger mucho dinero negro para financiar los partidos políticos. Como los precios de las casas son inflados debido a tal proceso juntamente con el robo de parte de los bancos al conceder créditos a hasta 40 años convirtiendo a las familias en esclavos de los bancos y la necesidad de que el marido y la esposa tienen que trabajar a tiempo completo para poder pagar al banco. Eso implica la reducción del número de hijos y la dificultad en criarlos debido al cansancio provovado por el trabajo. Esto no tiene nada que ver con el bien común sino con la esclavización de las familias. 

Entonces, las leyes son necesarias para el bien común, pero no las que son injustas y nefastas. 

Santiago nos dice "Todo beneficio  y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los asptros en el cual no hay fases ni periódos de sombra". Habla de la "palabra", es decir, de Dios que es el gran don que nos entrega. Nos invita a ser dóciles a la palabra y "no os limitéis a escucharla, engañándolos a vosotros mismos" . La palabra de Dios va mucho más allá de la mera justicia y nos lleva a "visitar huerfñano sy viudas en sus tribulaciónes". Hay que decir que Santiago es muy práctico. No habla por los aires sin bajar a lo concreto. ¿Lo hacemos nosotros?

Otro tipo de mal uso de las leyes lo encontramos en nuestro pasaje evangélico de hoy. Los fariseos siempre quejándose porque los discípulos de Jesús no algunas de sus normas exageradas. En esta ocasión por no lavarse las manos y restragaarlas bien. Esto me recuerdo de la manía que se ha instalado como parte de las normas absurdas del covid y cubrirlas con gel al ir a comulgar. Dice Jesús: "Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la atradición de los hombres" ¿No se da eso con los mandatos absurdos del Covid, caundo la gran mayoría de los bautizados católicos hacen caso omiso del Tercer Mandamiento de la Ley de Dios, pero con una escrupulosidad impresionante cumplen lo mandado por los gobienros Satánicos. 

Luego, Jesús da una lista de vicios que salen de dentro del hombre y no vienen de fuera, como se imaginan que viene el supuesto virus: 





sábado, 14 de agosto de 2021

LA GLORIOSA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA AL CIELO

 

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA AL CIELO, 15 DE AGOSTO DE 2021

Este año coincide la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María al cielo con el domingo. No olvidemos que el domingo es el día del Señor, de su gloriosa victoria sobre el pecado, el mal y la muerte cuando Jesús resucitó del sepulcro y se apareció a los apóstoles y a las mujeres que lo seguían. La coincidencia es muy importante porque todos nosotros deseamos alcanzar la felicidad plena y perfecta que solo Jesús  resucitado nos puede dar y todos los domingos celebramos este acontecimiento, una de las fechas más significativas de la historia de la humanidad, si no las más importante. No es de extrañar, pues que la primera en gozar del fruto de la victoria de Jesús que se dio en primer lugar en la cruz fue la Sma. Virgen María. Cuarenta días más tarde Jesús ascendió al cielo, pero no sin prometernos que iba a estar con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos. Obviamente, no podría faltar a su lado su Madre, la Virgen María, pues ella recibió el anuncio del ángel que iba a ser Madre de Jesús, el Mesías y Madre de Dios. Su misión no terminó en ese momento ni después con el nacimiento de Jesús. También cumplió una misión importante en la Boda de Caná donde parecía que Jesús no iba a atender a su sugerencia de intervenir por la falta de vino, pero ella sin ninguna duda sobre lo que iba a hacer su Hijo, les dijo a lo sirvientes "haced lo que Él os diga" y se convirtió una gran cantidad de agua en vino. Estaba presente al pie de la cruz, como nos cuenta San Juan en su Evangelio, y desde los primeros tiempos de la Iglesia se interpretó el hecho de que Jesús encomendó a ella su madre y él a ella, que este hecho nos de refería solamente a San Juan sino que iba a ser madre de todos los cristianos.


Mucho antes del estudio teológico del tema de la Asunción de María al cielo, ya formaba parte de la piedad popular, alrededor del siglo V. Más adelante se fueron introduciendo fiestas o memorias litúrgicas en varias diócesis, no necesariamente en esta misma fecha. Con la definición dogmática solemne de la Inmaculada Concepción en el año 1854 por el Papa Pío IX, se dio un estudio más intenso de parte de los teólogos sobre el tema de la Asunción de María al cielo. Antes de proceder con la definición dogmática, el Papa Pío XII hizo una consulta a todos los obispos del mundo preguntando si el Misterio de la Asunción de María al cielo formaba parte de la fe del Pueblo de Dios, y el número de respuestas positivas fue aplastante. De manera que el 1 de noviembre del años 1950, procedió a la Definición Solemne de este dogma. Se basaba en algunos Padres de la Iglesia, de manera especial en San Germán de Constantinopla y San Juan Damasceno, este último siendo Doctor de la Iglesia, proclamado por el Papa Benedicto XV. El tema de si la Sma. Virgen murió como el resto de los mortales, o no pasó por la muerte, no lo definió sino que lo dejó para que los teólogos lo discutan, con la frase "después de su vida mortal".

Vamos a pasar ahora a un breve comentario de las lecturas litúrgicas de hoy. Empezamos con la primera del Libro del Apocalipsis c. 11 y 12;: "Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. El arca de la alianza era el objeto más santo que existía desde tiempos de Moisés en el desierto. Posteriormente, en tiempos del Rey Saúl fue llevada a una batalla con los filisteos, batalla que ganaron estos y se apoderaron del arca, Fue recuperada porque los filisteos temían que les cayera algún bien porque sabían que el Dios de Israel les había ayudado contra el Faraón y otros reyes. Se trataba de un cofre que tenía encima unas esculturas de unos ángeles y dentro las tablas de la ley entregadas por Dios a Moisés y unos restos del maná del desierto. El Rey David, luego de haber conquistado Jerusalén, la llevó allí y posteriormente cuando su hijo el Rey Salomón construyó el templo, fue colocado en él en la parte interior o la más santa. Cuando el Rey de Babilonia, Nabucodonosor conquistó y destruyó la ciudad y el templo se perdió y nunca más se supo de ella. Probablemente se convirtió en cenizas con el incendio del templo. Uno de los títulos que se utiliza refiriéndose a Maria y que se encuentra en las Letanías  de María "Arca de la Nueva Alianza. Ella llevó en su seno a Jesucristo Nuestro Señor, en el que se realiza la nueva alianza, prometida por el Profeta Jeremías y mencionada en la consagración de cada misa.

"Después, apareció una figura portentosa en el cielo, Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas, Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándose a la tierra". Así como se predice en el c. 3 del Libro del Génesis, y como en el caso de Jesús tanto en sus encuentros con .el demonio en el desierto en en toda su vida pública en la que expulsa los demonios como una parte esencial de su misión mesiánica, hay una lucha, un combate entre María y el demonio aquí en el Apocalipsis. Ella aplasta la cabeza de la serpiente, simbolizando el demonio. Ella colabora con su Hijo cumpliendo su misión de madre de los creyentes y vuelve a decirnos "haced lo que él os diga". No pensemos que la lucha contra el demonio, el mal y la muerte eterna o la segunda muerte, como la llama el Apocalipsis es algo fácil y automático. A lo largo de los siglos, María ha seguido cumpliendo esta misión sobre todo en sus múltiples apariciones- Resulta que el mensaje que comunica la reitera en cada aparición  y podemos resumirlo en la oración, de manera especial el Santo Rosario y la conversión. No olvidemos que Jesús al inaugurar su ministerio público, según el Evangelio decía: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca, convertíos y creed en la Buena Noticia" Convertirse, o metanoia y epístrofe en griego significan por un lado un cambio de mentalidad actitud, y por otro lado en nuestro lenguaje actual podemos traducir el otro verbo como "dar una vuelta en U". Vamos por mal camino y por otro lado, "el tiempo se ha cumplido", o sea, no hay tiempo para perder, Urge saber por donde nos hemos equivocado de camino. Allá por los años 70 del siglo pasado, se publicó un libro titulado en inglés "I'm Ok, you are Ok" (Yo estoy bien, tú estás bien). Más tiempo pasa, más nos alejamos del camino.

La Asunción de María al cielo nos indica que ella sigue el mismo camino de Jesús, y que nos invita a nosotros a hacer lo mismo.

En este tiempo, la gente está llena de miedo porque piensan que si no cumplen los mandatos de los que gobiernan los va a matar un microbio cuya existencia nadie ha probado. Curiosamente, se están inyectando con un veneno que sí  ya ha matado a centenares de miles de personas.¿Hasta qué punto nos disponemos a acoger lo que Dios nos ofrece, que no es mentira como son las amenazas de los oligarcas que manejan el mundo, sino exactamente lo que cada uno espera y anhela. Hoy pidamos a María Santísima que nos lleve de la mano hacia donde ella ha llegado y que nos quite el miedo, pues "el amor perfecto expulsa el miedo" 


sábado, 7 de agosto de 2021

El PAN DE VIDA QUE HA BAJADO DEL CIELO

HOMILÍA DEL DOMINGO XIX CICLO B TIEMPO ORDINARIO, 8 DE AGOSTO, 2021.

Hoy procedemos con la lectura del c. 6 del Evangelio que trata de la Eucaristía. Primero, vamos a ver el contexto de la primera lectura del c, 19 del Primer Libro de los Reyes. El profeta Elías se había enfrentado con los profetas del dios pagano Baal y había ganado la batalla matando a 400 de ellos. La Reina Jezabel que era pagana y devoto de Baal llamó al ejército para detener al profeta. Se escapaba hacia el sur pero se cansó y sintió que no podía seguir más. Se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: “Basta, Señor, ¡Quítame la vida que yo no valgo más que mis padres!”. Se le acabaron las ganas de seguir luchando, cosa que se da con no pocas personas en nuestros días. Ya no aguantan más problemas y angustias y desean la muerte, o se deprimen. Aparece un ángel con un jarrón de agua y un pan y le manda comer y beber. Lo hace y vuelve a descansar pero otra vez lo llama el ángel: Levántate, come! Que el camino es superior a tus fuerzas. Elías se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Obviamente, no se trata de un pan cualquiera sino de un pan que le dio fuerzas para seguir su camino hasta el monte de Dios.


Jesucristo no nos ofrece pan ordinario que nos quita el hambre unas horas y luego tenemos que comer más para no tener más hambre. Además, en tiempos de Jesús, el pan era el alimento básico de todos los días. El ofrece “el pan que baja del cielo para que el hombre coma de él y no muera”. La muerte de la que habla Jesús aquí no es la muerte física que todos llegaremos a experimentar un día, sino la muerte eterna o la separación definitiva de Dios nuestro creador que tiene un plan para nosotros que San Juan llama la vida eterna. En el bautismo hemos recibido la nueva vida que nos hace partícipes de la naturaleza divina, pero necesitamos más. Necesitamos este pan que dura hasta la vida eterna que es el mismo Jesús que llega a ser para nosotros pan para el camino o viático. El que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. Nada en este mundo dura para siempre. Si viajamos a Roma, podremos ver las ruinas del Foro Romano, que era realmente majestuoso con sus templos y mercados, su gran plaza etc. pero ahora se trata de una serie de ruinas. Es cierto que la técnica virtual nos puede dar una idea de cómo era aquello, pero no la cosa real. Jesús promete aquí un alimento que es su mismo cuerpo que durará para siempre y nos llevará a la vida eterna. No es de extrañar que su oyentes no pudieron tragar este discurso y que hayan protestado. Hace unas semanas decíamos que al hombre, a diferencia de los animales no le satisface plenamente nada de lo que puede ofrecerle este mundo, porque no está hecho para permanecer aquí para siempre. En la Eucaristía lo que era pan y vino se convierte, se transforma en el cuerpo y la sangre del Señor. La Iglesia llama este misterio, la Presencia Real, en cuanto que ya no existe el pan y el vino a partir de la consagración sino el cuerpo y la sangre de Jesús. No basta el bautismo que es un nuevo nacimiento a una vida plena y superior, sino que hace falta también este nuevo alimento que nos da la fuerza para llegar a la vida eterna.


¿Pudo Dios darnos algo más grande que el cuerpo y la sangre de Jesús? NO, pero ¿cómo es posible que la gran mayoría de los católicos se pasan de la Misa Dominical? No es de extrañar, pues que caen en pecados graves de diversos tipos. Está el sacrilegio que San Pablo describe de esta manera en su Primera Carta a los Corintios: “Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo”. Todo católico está obligado a participar en la Santa Misa todos los domingos y fiestas de precepto. Si no lo hace sin una excusa válida como puede ser la enfermedad, la incapacidad por debilidad achaques de salud o cuidar a una persona enferma que necesita la presencia de otro para cuidarlo está obligado a cumplir este precepto que se basa en el Tercer Mandamiento de la Ley de Dios. Lo gobiernos con la excusa de un supuesto virus cuya existencia nadie ha probado han inventado una serie de normas absurdas que no tienen fundamento ni científico ni médico y la práctica totalidad de la gente las cumple a pies juntas, pese a que son perjudiciales para la salud mientras se saltan a la torrea la ley de Dios. Prácticamente nadie se confiesa, por lo cual hay que suponer que casi todos los católicos españoles son unos santos. Los gobiernos les meten miedo, como hacían los Nazi y los Comunistas y la gente por miedo cumple a rajatabla todas las normas absurdas como las mascarillas pese a que hay al menos 120 estudios científicos que demuestran que son perjudiciales para la salud Andan todo el día lavándose las manos con gel cuando en realidad toda la piel está cubierta de bacterias, virus, hongos y otros microbios. Si no los tuviéramos no podríamos sobrevivir. Luego está el así llamado “distanciamiento social” que es otra cosa absurda, pues ¿como puede social la separación de las personas, la prohibición de los abrazos etc, cuando forman parte de la misma naturaleza del hombre que es esencialmente social. Obedecen el nefasto confinamiento que provoca mucho mal, como si el supuesto virus cuya existencia ningún gobierno ha probado, como decía, no estuviera en la casa y sí en la calle y en los parques. Cómo quisiera yo que se cumpliera la Ley de Dios como se cumplen estas normas absurdas, pues por ser absurdas no obligan a nadie, Una ley tiene que ser razonable. Obviamente la Ley de Dios, tanto la natural como la revelada es eminentemente razonable, pero la gran mayoría de los católicos la pasan por alto, ¿Por qué? Por falta de racionalidad, miedo, falta de sentido común y sobre todo por falta de FE. También he de decir que también a los obispos y el clero les ha faltado fe al someterse a tales medidas absurdo sin decir ni mu.


Vuelvo a invitar a todos a repasar este gran capítulo 6 del Evangelio de San Juan y que no seamos como los oyentes de Jesús que rechazaron su mensaje diciendo que era demasiado duro. Ya dejaron de seguir a Jesús. Suponemos que pensaban que el mensaje que traía del cielo iba a estar cortada a su medida. Cuando Jesús preguntó a los apóstoles si ellos querían marchar también, San Pedro respondió “¿A quién iremos, tú tienes palabras de vida eterna? Las palabras de Jesús no siempre son agradables ni se adecúan a nuestra mentalidad mundana.