sábado, 29 de septiembre de 2018

EL ESCÁNDALO

HOMILÍA DEL DOMINGO XXVI DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2018.

Algunas de las palabras más duras y contundentes de Jesús en todo el Evangelio están en nuestro pasaje de hoy y tratan del "escándalo de los pequeños". Primero, ¿en qué consiste el escándalo? Según la palabra original griega "skandalon", se trata de una piedra de tropiezo que uno puede encontrar en el camino y le hace caer". Sabemos que en la Iglesia primitiva lo que más atraía a los paganos era la vida santa, entregada, caritativa de los cristianos. Así es cómo muchos paganos se convirtieron en cristianos. No basta la predicación con la palabra, tiene que estar avalada por el ejemplo. Hoy en día, probablemente más que en otras épocas, se rechaza la hipocresía. Debido, pues a esta importancia del testimonio para propagar el cristianismo, se puede ver lo nefasto que es el escándalo, que tiende a ser un obstáculo para los que no son católicos en el momento de considerar si convertirse y en general una gran rémora a la misón evangelizadora de la Iglesia. 

En la politica, los escándalos están a la orden del día. Si no es malverisón de fondos, es el intento del político de pretender que tiene títulos universitarios que no tiene, o si los tiene son el producto de fraude y plagio. En la Iglesia, el gran escándalo de las úlitmas décadas ha sido el de la pederastia entre algunos miembros del clero. En nuestro mundo de la revolucíón sexual, éste parece ser la única transgresión que todavía se condena. Además, como la Iglesia condena el uso de los anticonceptivos, la masturbación, el sexo homosexual, las fantasías sexuales, el adultero, la pornografía, en todo tipo de lujuría. Ahora bien, si resulta que un cierto porcentaje de los sacerdotes han caído en el pecado de abusar sexualmente a menores, eso le da al mundo secularista una confirmación de su idea de que el sexo no es más que una forma de recreación, un placer que ha de estar a disposición de adultos que consienten en cualquier momento, un poco como tomar un helado. Atacan el celibato sacerdotal pues es una afrenta para este mundo obsesionado con el sexo, la crisis de la pederastia les confirma en su convicción de que en realidad la castidad es imposible y los que la profesan no la cumplen. 

Jesús dice que el que escanaliza "a uno de estos pequeños", será mejor que se le cuelga una piedra de molino y se le echa al mar. Los pequeños no son necesariamente los niños o adolescentes, aunque también. Se trata de personas con una fe débil que en vez de fortalecerla con ciertos actos y modos de operar atacan esta fe débil. San Pablo trata del tema del escándalo en su Primera Carta a los Corintios cuando habla de un problema que tenían sus primeros cristianos, el de comer carde sacrificado a ídolos. San Pablo delcara que dado que los ídolos no son nada, èl no tiene problema con comer tal carte. Luego añade que si comer carne fuera a escandalizar a otro de conciencia débil, dejaría de cmer carte para siempre. Tanto San Pablo como Jesús son buenos pastores que se preoucpan por la conciencia de sus ovejas y no permiten bajo ningún pretaxto causarles escándalos. 

En primer lugar, hemos de darnos cuenta de que el escándalo es un pecado grave en sí sobre todo cuando se exponen a los débiles, de manera especial a los pequeños a unos malos ejemplos que les pueden hacer perder la fe o malformar su conciencia. Un sacerdote, un obispo, un religioso no sólo han de practicar la virtud y seguir el ejemplo de Jesús, no sólo por la profesión que han hecho que les exige un tipo de comportamiento de mayor rigor que los demás fieles. Los fieles esperan de ellos tal comportamiento ejemplar, si no ¿cómo van a ser convencidos de lo que predican los obsipos y sacerdotes? 

Jesús procede a dar un ejemplo más radical: "si tu mano es motivo de escándalo, córtetela; "si tu ojo es motivo de escándalo, arráncalo..." Jesús considera que es mejor entrar en el cielo manco o tuerto que ir al infieron cn dos ojos o la mano entera. De estas frases de Jesús, podemos deducir dos cosas: Primero, el escándalo es un pecado grave que nos puede mandar al infierno, y en segundo lugar, hemos de tomar medidas drásticas para evitar caer en el escándalo de otros llegando al exremo de cortanos el brazo o arrancarnos el ojo. Esta es una manera práctica de hacernos caer en la cuenta de la gravedad del asunto.  

Jesús quiere que evitemos llegar al infierno a todo coste. ¿Y nosotros? Aquí Jesús habla del escándalo a los débiles, pero tambén hay otros vicios que nos pueden llevar al infierno. En primer lugar, tenemos que creer que el cielo y el infierno existen. Hay muchos que tratan de convencer se de que Dios es tan bueno o bonachón que no es capaz de enviar a nadie al infierno, que es pura misericordia. Es lógico que a los buenos se les premie y a los malos se les castigue. Sería bonito que no existieran cárceles, pero no es realista. Si nuestra alma es inmortal y si al final de esta vida no acabamos como un poco de polvo, hemos de convencernos de que nuestro comportamiento en este mundo nos dará como premio el cielo o como castigo el infierno. Del cielo dice San Pablo, citanado a su ves la Profeta Isaías, "ojo no ha visto, ni oido ha escuchado las cosas que Dios ha preparado para aquellos que lo aman". Recordemos los momentos de felicidad que hemos gozado en esta vida e imaginemos que serán no solo momentos sino una eternidad y de un goce infinitamente mayor de loq ue podemos imaginarnos. Por eso, Dios metio en nuestra alma el deseo de la felicidad. 

Segurmente, hemos leido o conocido caso de sufrimiento tremendo, provocado a veces por las adicciones como la droga, la depresión, la frustración, además de las penas físicas, como el que proviende del fuego. Según enseña la Iglesia hay dos tipos de pena en el infierno, una llamada de daño y pena de sentido. Esta trata del dolor que provoca el darse cuenta del fracaso total y absoluto de nuestra vida por haber rechazado a Dios nuestro fin último. Se trata de una inmensa frustración al verse privado de la visión beatífica o todo el amor, el gozo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman y han sido fieles en su vida. La pena de sentido se considera ser como la de fuego, siendo un tipo de fuergo físico pero distinto del que conocemos en esta vida. No sería solamente el dolor del arrepentimiento de la conciencia por darse cuenta del fracaso de nuestra vida. Además, la eternidad del infierno es producto de gran dolor. El refrán dice que "no hay mal que dure cien años", pero en el caso del infierno no solo dura cien años sino ad aeterna et ultra.

Hemos visto cómo Jesús realiza una condena tremenda en contra de los que escandalizan a los débiles y cómo insiste que cualquier sufrimiento sería poco con tan de no llegar al infierno. Primero tenemos que ser conscientes de lo que es el cielo y el infierno. Claro, no es tan fácil esta tarea porque no podemos imaginarnos lo que Dios nos tiene preparado en el cielo o lo horrorosos que son las penas del infierno. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de no vivir nuestra vida con frivolidad sino dándonos cuenta de lo que significa ser responsable y sí alcanzar el premio del cielo y evitar las penas del infierno.

sábado, 22 de septiembre de 2018

EL PECADO ORIGINAL Y SUS CONSECUENCIAS

HOMILÍA, XXV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018.

Nuestra primera lectura de hoy,  tomada del Libro de la Sabiduría, manifiesta la maldad del malvado que  no aguanta el hecho de que el justo hace el bien: "acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos reprende nuestros pecados..."¿De donde procede tal maldad? El malvado reconoce que no se porta bien, pero no está dispuesto a corregirse sino más bien dañar al que hace el bien y al que considera una afrenta en su contra. El gran escritor católico  inglés G. K. Chesterton consideraba que el dogma del Pecado Original es el más fácil de demostrar. No se necesita mucho esfuerzo para convencerse de que existe mucho mal en el mundo, y la historia nos demuestra que siempre ha sido así. Si, según el Libro del Génesis, Dios vio que todo lo que había hecho era bueno, ¿de ayuda del dogma del Pecado Original. Esta doctrina está avalada por muchos textos de la Sagrada Escritura, en primer lugar,  el tercer capítulo del Libro del Génesis. Ya Dios había creado al homrbe a su imagen y semejanza y lo había colocado en un jardín hermoso, donde podria vivir en comunnión con Él y en armonía mutua. Sin embargo, le había indicados ciertos límites, pues era criatura de Dios y un ser limitado. Adán y Eva cayeron ante la tentación del demonio representado por la serpiente y comieron el fruto prohibido. Dios los castigó y los echó del jardín maravilloso y les impuso muchas penalidades como el trabajo duro. Pues, así entró el pecado en el mundo. En los siguientes capítulos del mismo libro, se relata la multiplicación del pecado, primero con el asesinato de Abel de parte de Caín,  hasta que en el c. 6 se presenta a Dios lamentándose por haber creado al hombre porque no habia hecho más que pecar. Por ello, decide volver a empezar con Noé y el Arca, salvados del diluvio que fue un castigo por tanto pecado. Siguieron pecando y así construyeron la Torre de Babel, que era símbolo de su orgullo y la idea de poder alcanzar al cielo por sus propios medios. Esta vez, el castigo era su dispersión y la confusión de las lenguas.

Si nos ponemos a leer el resto de la Biblia, constataremos que en gran medida se trata de la contínua caída del hombre en el pecado y la paciencia infinita de Dios que una y otra vez lo salva. La doctrina del Pecado Original la desarrolla con más profundidad San Pablo especialmente en el c. 5 de su Carta a los Romanos. Explica cómo el primer pecado llegó a contagiar a todos los hombres pero que la redención, el rescate de Jesús también tiene valor universal. El primer pecado introdujo como un virus en la humanidad de manera que todos nacemos con este virus. Se trata no de un pecado personal e individual, sino de la carencia de unión y amistad con Dios que era lo que desde el inicio había previsto, como se constata a través de la historia de Adán y Evan en el paraíso. Esta tara con la que todos hemos nacido se supera con el bautismo, por el que somos incorporados en el Cuerpo de Cristo y hechos hijos de Dios en unión con Él, de manera que las tres divinas personas llegan a inhabitar en nuestra alma.

Según la doctrina católica, expresada de manera más clara y concisa por el Concilio de Trento, no es que nos hayamos corrumpido totalmente, cosa que afirma Lutero. que sería manifestación de falta de confianza en el poder de Dios de liberarnos del pecado y sus consecuencias. Nacimos con una cierta debilidad y flaqueza espiritual que se llama en términos teológicos concupiscencia. Queda una suerte de desorden en nuestro interior, de manera que no somos capaces de ordenal las fuerzas instinctivas y pasionales bajo la luz de la razón y la fe si no por la gracia de Dios. Nuestro etendimiento ha quedado oscurecido, nuestra voluntad debilidata y nuestras pasiones nos inclinan al mal, de manera que nos resulta más fácil hacer el mal que el bien o no hacer el bien. Ademas, sin el poder de la gracia, no somos capaces de mantenernos libres del pecado por largo tiempo.

Así se puede comprender lo que nos dice el Libro de la Sabiduría en nuestra primera lectura. El Apóstol Santiago en su carta nos erxplica la misma situación: "¿Donde hay envidas y rivalidades, hay desorden y toda clase de males". Luego procede a pregunta: "De donde procedien las guerras y contiendas entre vosotros? ¿No es en vuestras pasiones que luchan en vuestros miembros? Codiciaís y no teneís; matáis, ardéis en envidia y  no alcanzáis nada, os combatís y os hacéis la guerra".

En nuestro pasaje evangélico de hoy, después de la confesión de fe de San Pedro y que Jesús comienza a intentar hacerles ver a los apóstoles el tipo de messianismo que él va a vivir, es decir, el sufrimiento, el dolor hasta la cruz, pero seguida de la resurrección a los tres días, no acaban de entender. Mientras Jesus piensa y habla de los aspectos más dolorosos de su misión, ellos se entretienen en una discusión sobre cuál de ellos era el más importante. Caían en el mismo vicio en el que cayeron Adán y Eva, es decir la soberbia. Luego dice Jesus que el que quiera ser el más grande que sea el servidor de todos, y acercó a  un niño y lo puso en medio de ellos y dijo: "El que acoge a un niño como  éste en mi nmbre , me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado". A diferencia de nuestro tiempo en el que un niño suele ser rodeado de unos cinco adultos que lo admiran y le dan besos etc,. en tiempos de Jesús, los niños no eran valorados así, aunque no es que los padres no los hubieran amado, como manifiestan algunos de los casos de milagros de Jesús como la resurrección de la hija de Jairo. Hoy en día, en no pocas casas, mandan los niños, o el niño porque muchos no tienen más que uno, si es que tienen alguno. El niño no tenía un gran concepto de su importancia, pues sabía cuál era su sitio. Asñi era cuando yo era niño.

En el siglo XVIII, filósofos como el francés Rousseau y otros propagaron la idea del salvaje noble, según la cual el hombre originalmente era un ser perfecto, nombre y los evidentes defectos que ahora padece se deben a la sociedad que lo ha estropeado. La doctrina bíblica, que es la de la Iglesia, tiene una visión mucho más realista de la maldad que padece el hombre y que a lo largo de toda la historia ha padecido. Otras ideologías como la comunista considera que el mal proviene del capitalismo y que una vez que se termine con la propiedad privada, todo mundo se comportará con virtud y generosidad. El problema que tienen tales ideologías es que chocan con la realidad que es dura no les da un rotundo mentís. Hay padres que piensan que lo que corresponde es tratar a los hijos como si fueran amigos, y esta tontería hace mucho daño al mismo niñ. Otros en base a la ideología de la democracia, es decir, que todo grupo humano tiene que ser democrático, consideran que la familia tiene que ser democrática. No nos olvidemos de la doctrina del Pecado Original y sus consecuencias que se resumen con el término concupiscnecia que he explicado arriba y procuremos ir ganando terreno al mal que todos tenemos dentro de nosotros. En vez de despotricar en contra del mal que hay en otros, que no  podemos directamente arreglar, empecemos por intentar cada día arrancar de nuestros corazónes el mal que tienen y así haremos el mundo un poquito mejor.



 

sábado, 15 de septiembre de 2018

PROFESIÓN DE FE DE PEDRO Y FE CON OBRAS SEGÚN SANTIAGO

HOMILÍA, 16 DE SEPTEIMBRE DE 2018, XXIV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B.

Hoy en nuestra lectura continuada del Evangelio de San Marcos, llegamos a un pasaje fundamental y se trata de la profesión de fe de San Pedro en Jesús como Mesías. A lo largo de los catítulos anteriores se estaba planteando la pregunta sobre la identidad de Jesús, pues la gente viendo su poder extraorindario manifestado tanto en las curaciones de los enfermos como en la expulsión de los demonios, preguntaba ¿quién es? o ¿quién es éste? Ahora, Jesús, habiendo salido fuera del territorio de Israel, a Cesarea de Filipo que se encuentra al norte de Galilea en Líbano, pregunta a los apóstoles ¿quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? El título "hijo del hombre" lo utiliza Jesús posiblemente con mayor frecuencia que otros. Los estudiosos comentan que Jesús evita diractamente a referirse a sí mismo como Mesías. En el Evangelio de San Marcos, existe lo que se suele llamar "el secreto mesiánico", o sea el motivo que tenía Jesús para no referirse a sí mismo como Mesías. Pues, al realizar un gran milagro, solía decirle a la gente que no se lo dijera a nadia. El motivo era porque en la menalidad de la gente y con cierto fundamento basado en una cierta lectura de los textos bíblicos, ellos esperaban que el Mesías fuera un rey guerrrero y político como el Rey David y por lo tanto reestablecería el Reino de David, expulsando a los romanos. La misión de Jesús no era polícica o militar, pero eso no quiere decir que no fuera el verdadero Mesías.

El término "mesías", en griego "Xristós" y en hebreo "maschal", significa ungido. En la Biblia, principalmente los sacerdotes y los reyes eran ungidos. Así Aarón, el hermano de Moisés que era el sacerdote del pueblo en el desierto después de la salida de Egipto,  fue ungido, así como todos los reyes hasta que con el exilio babilónico se acabó la monarquía en Israel. Según la Biblia, el Mesías tendría que establecer el verdadero culto y reunir a los dispersos bajo el único estandarte de Yahvé. San Pedro, es el primero, movido por Dios que reconoce a Jesús como Mesías, pero también se equivoca. Una vez que Jesús comienza a explicar a los apóstoles que el Mesías tendría que sufrir, ser entregado a los gentiles, San Pedro rechaza esta idea y Jesus incluso lo llama Satanás, como tentador que no está en el camino de Dios. Más adelante, en la pasión constatamos que Pedro no logró liberarse de la idea equivodo del Mesías político y guerrero y cuando constató que Jesús se había dejado entregar a los judíos entró en crisis y llegó a negar que lo connociera ante una esclava. Seguramente, Pedro, que había dicho a Jesús en la ülitma Cena que iría a morir con él, sentía una gran desilusicón. Si Jesús hubiera sido un gran rey herico que entrara triunfalmente en Jerusalén, sin duda hubiera entregado su vida por él, pero se quedó totalmente dessconcertado en caunto que Jesús no puso ninguna resistencia cuando lo prendioron en el Jardín de Getsemaní Pedro expresó su fe en Jesús como Mesías, pero era una fe inicial que necesitaba ser probada y que luego al final del Evangleio de San Juan, Pedro ante Jesús resucitado renueva su fe y recibe la misión de apacentar las ovejas de Jesús.

Nuestra segunda lectura está tomada de la Carta de Santiago. Ya San Pablo, tanto en la Carta a los Gálatas como la que envió a los Romanos había debatido mucho sobre la necesidad de la fe y no las obras de la ley para poder salvarse. Es decir, algunos cristianos contemporáneos de San Pablo se aferraban a la fidelidad a la ley judía como hacían los fariesos como medio necesario para la salvación. San Pablo, sin despreciar el valor de la ley antigua, la ve como un pedagogo a quien se le ha encmendado la educación de un niño y que una vez completado su tarea y al llegar el niño a la adultez, ya no necesita el pedagogo. Santiago, que es muy práctico, insiste en que la fe sola sin que se manifieste en las obras, en nuestro comportamiento, no nos salvará. No basta una fe teórica sino que tiene que llegar a perfecionarse en las obras de caridad. Santiago pone el ejemplo de una persona que necesita ayuda para poder vestirse. Pues el que dice tener fe y no ayuda al hermano en necesidad. Dice "muéstrame tu fe sin obras y yo te mostaré mi fe a través de las obras. No es que San Pablo deje de insistir en que la fe tiene que manifestars a través de las orbas cuando habla de la "fe que se realiza en la caridad".

Es muy fácil recitar el Creo y decir que soy católico, pero si luego digo que "soy catolico no practicante", ¿no estaré cayendo en una contradicción". Si tanto San Pablo, como Santiago y el mismo Jesús que dice "no el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de Dios, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo", insisten en que no basta una fe teórica, entonces el que se dice católico "no practicante" está cayendo en una contradicción. La fe católica consiste en todo lo que nos ha enseñado Jesucristo Nuestro Señor que queda expresado en la Santa Biblia y en la doctrina de la Iglesia, resumida en el Catecismo de la Iglecia Católica. En éste se nos explica qué es lo que hemos de creer resumido en el Credo, cómo hemos de vivir esa fe a través de la liturgia y los sacramentos, las exigencias morales que implica que se resumen en los diez mandamientos y luego en cuarto lugar, cómo hemos de orar. Si esta vida es una peregrinación hasta la verdader vida que es el cielo que no termina y al declararnos católicos no practicantes etamos diciendo que en realidad nos interesa poco o casi nada nuestro destino después de la muerte, el cielo o el infierno. San Agustín dijo en una ocasión: "Dios que te ha creado sin tí, no te va a salvar sin tí". ¿Por qué Dios no nos va a salvar automáticamente¿ Pues, porque no ha creado seres libres que con nuestro libre albedrío podemos hacer de él bueno uso cumpliendo la ley de Dios o mal uso despreciándo o haciéndole caso omiso. 

sábado, 8 de septiembre de 2018

SORDERA FÍSICA Y SORDERA ESPIRITUAL

HOMILÍA DOMING XXIII DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018.

A lo largo de la mayor parte de los domingos fuera de la Cuaresma y la Pascua, hemos estado siguiendo paso a paso el Evangelio de San Marcos,  que según los biblistas sería el primero de los cuatro evangelio aunque es probable que hubiera habido una versión anterior del de San Mateo en la lengua de Jesús, arameo. San Marcos comienza con una declaración de lo que quiere lograr con su evangelio cuando escribe al inicio: Evangelio (o buena noticia), de Jesús, Cristo o Mesías, Hijo de Dios. Ya estamos en el septímo capítulo y podemos ver cómo ha procedido nuestro evangelista. Jesús comienza su miniserio de predicación con este frase: "El Reino de Dios está cerca, arrepentíos y creed el Evangelio". Jesús va proclamando la llegada del reino o reinado de Dios. ¿Qué significa este concepto y cómo lo van acercando Jesús? Se trata de la soberanía de Dios, mejor expresada con las palabras que repetimos cada vez que rezamos el Padre Nuestro: "Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo". San Pablo dice que Jesucristo es "todo en todos" y esto se manifiesta a través del cumplimiento de la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo. En el cielo, tantos los ángeles como los santos están en la presencia de Dios cara a cara. Experimentan su amor, su gloria y encuentran la plena felicidad y alegría en la unión íntima con Jesucristo, Hijo de Dios que ha nacido  y vivido en medio de nostoros hasta el extremo de entregarse en la cruz por amor a nosotros para que nosotros podamos llegar a participar, incohadamente en este mundo, y plenamente en el futuro, en la vida misma de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todavía estamos lejos de la meta y vivimos en un mundo marcado por el pecado, pero Jesús es el camino, la verdad y la vida, y sí podemos experimentar ya la soberanía de este gran Dios que es amor.

Luego San Marcos va relatando los primerso pasos de la predicación de Jesús,sus milagros y la expulsión del demonio, que es cómo se va haciendo presente el reinado de Dios. Jesús se expresa también en parábolas que dejan un margen para que los oyentes puedan libremente hacer el esfuerzo de comprender lo que Jesús les dice. Escoge a los doce apóstoles, un acto fundamental en el proceso de la fundación de la Iglesia. En nuestro pasaje de hoy, vemos que Jesús ha salido de las fronteras de Israel y ha ido a Tiro y Sidón que están al norte de Galilea en Líbano. También ha ido a una zona llamada la Decápolis al oeste de Galilea. Se trata de diez ciudades de origen griega, pero seguramente que un buen prcentaje de sus habitantes eran judíos. Allí encuentra a un sordomundo que itenta expesarse para llamar la atención de Jesús. Éste lo lleva aparte de la multitud y realiza dos gestos, primero mete sus dedos en los oídos del sordomudo y luego toca su lengua con la mano que ya tenía saliva. Hay que tener en cuenta que se trata de un hecho histórico real, pero más allá de esto tenemos que encontrar un sentido más profundo y simbólico en genral en las curaciones que realiza Jesús y en este episodio concreto. El sordo no es capaz de captar los sonidos ni por ende de hablar de manera que los demás lo puedan comprender. El episodio me recuerdo de la película sobre la niña sordomuda y ciego, >Hellen Keller del sur de Estados Unidos en el siglo XIX. Era  una niña bien inteligente, pero incapaz de comunicarse y hacía muy complicada la vida de la familia y de todos a su alrededor. Podemos comprender la tremenda frustración que sentía por dentro con unas privaciones tan extraordinarias. La familia contrata a un mujer joven irlandsza para que se encargue de ella y logre educarla. La película revela la extrarordinaria paciencia y bondad de la maestra que poco a poco logró que se comunicara a través del tacto, y poder escribir las palabras en la palma de su mano. La historia de Hellen termina en que ella llega a ser profesora de una universidad y a escribir varios libros, llevando una vida plena.

En el caso de nuestro sordomudo del evangelio, y también simbólicamente de nosotros, se trata de una incapacidad de captar, de realmente escuchar la Palabra de Dios que se nos comunica en la Biblia y en la Misa. San Pablo dice a los romanos que "la fe viene por el oído" (fides ex auditu). Jesús le abre los oídos al sordomudo. Nuesro mundo de hoy está lleno de propaganda y de ruido. Desde que la gente se levanta en la mañana "está conectada" y le llegan miles y millones de plabras a los oídos que es imposible que procese o siquera se acuerdo dela grandísima mayoría de tales palabras. La publicidad le invita a comprar tal o cual cosa, que haga un viaje al Caribe u otro lugar exótico, le cuenta lo que dicen los políticos, cómo van los deportes etc. Al inciio de la Oración de la Iglesia cada día se suele comenzar con el Salmo 94, que se llama Invittorio y uno de sus versículos dice: "Ojalá escuchéis su voz..." Es fundamental para nosotros llegar a escuchar la voz del Señor y saber qué es lo que nos está pidiendo. Pero escuchar a otro es complicado y dificil y lo hacemos poco. Los psicólogos utilizan un método útil e interesante para ayudar a sus clientes que se llama la escucha activa. Ponen todo su atención en lo que el cliente les cuenta e intentan manifestar interés y sintonía. Luego, una vez qu ela persona ha terminado, el psicólogo resume y repite lo que ha captado de manera que el cliente se da cuenta de que lo ha entendido y tiene una oportunidad para corregir algo que no ha captado bien. Jesús grió la palabra "efta" que significa "ábrase". Captar lo que Dios nos comunica a tavés de su Palabra no es fácil. Como el psicólogo, tenemos que hacer un gran esfuerzo de atención y bloqueo de cualquier otra preocupación. 

Si realmente creemos lo que vamos a profesar en el Credo dentro de unos momentos, ¿cómo es que dedicamos tan poco tiempo y esfuerzo por conocer la Palabra de Dios, leerla, meditarla e intentar llevarla a la práctica en nuestras vidas? ¿Hace cuaánto tiempo, he tomado la Biblia y empezado a leer alguno de los libros, sea del Antiguo o del Nuevo Testamento? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Un año¿ ¿Varios años? ¿Hace cuanto que he encendido la tele y me he sentado a verla? El domingo antepasado hemos escuchado la profesión de fe de San Pedro cuando dijo a Jesús en nombre de los demás apóstoles ¿A quién iremos, tú tienes palabras de vida eterna? Esas palabras están recogidas en la Biblia y no nos esforzamos en conocerlas y dejar que transformen nuestra vida.

sábado, 1 de septiembre de 2018

EL VALOR DE LA LEY DE DIOS

HOMIÍA, XXII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2018.

Todas las lecturas de hoy tratan de la Ley. Empecemos con nuestra primera lectura del Libro del Deuteronomi, el quinto libro de la Biblia, que significa segunda ley. Está situado al otro lado del Jordán antes de la entrada del pueblo de Israel en la tierra prometido y se trata de un largo discurso de Moisés, que se caracteriza por una reflexión sobre la grandeza de Dios que ha amado y escogido a su pueblo, tan pequeño comparado con los otros pueblos de alrededor, pero que experimenta la predilección de Dios sobre todo debido a la ley que le ha entregado.

En los tiempos que corren, la gente considera que la libertad consiste en hacer lo que a uno le viene en gana y no estar sometido a la voluntad de otro o a unas leyes que restringen esta opción. Ciertamente el Libro del Detueronomio no lo ve así: ¿Cuál es la gran nación, cuyos mandtos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Resulta que todos los deportes tienen sus reglas y si no las tuvieran no se podría gozar del juego porque sería un caos. En el fútbol, sólo el portero puedo coger el balón con la mano. Si otro hace eso, el arbitro castigo a su equipo con una pena que favorece al otro equipo. En el golf hay una gran cantidad de reglas que llenan un libro. ¿Acaso uno es más libre si se le ocurre hacer lo que le da la gana y no aplicar las reglas? Seguramente perderá el partido y al hacer el ridiculo, se convertirá en el hazmereir del resto, tanto de jugadores como espectadores. Lo mismo sucede con la disciplina y las reglas que hay que aplicar para tocar el piano  o el violín. Si se quiere tener éxito en un deporte o en la música hay que dedicar muchos años a la práctica del instrumento o del deporte hasta que uno llega a la excelencia. De lo contrario, el que no toca bien el violín, seguramente producirá unos sonidos horrorosos. Lo mismo dígase del artista, que tiene que entrar en un taller y aprender como pintar o esculpir hasta que domina las técnicas que que el arte llegue a ser parte de él. ¿Cómo es posible que mucha gente piense que en la vida puede saltarse las reglas de la convivencia, hacer lo que le da la gana y así llegar a ser una persona madura y responsable?

El nño es egoista por naturaleza, pero los padres le tienen que enseñar a salirse de sí mismo, a repetar a sus hermanos, a pedir perdón cuando ha ofendido a otro, a ser cortés y respetar a los mayores etc. Esto requiere un esfuerzo notable porque si hace bronco tiene que ir aprendiendo que tal compoartamiento ofende a otro y no le conviene a él tampoco. El niño quiere el cariño los padres y si ve que se porta bien y le dan un beso o un abrazo y le dicen que están contentos porque ha hecho algo bueno, irá aprendiendo a hacer el bien y evitar el mal, a ser responsable que este tipo de comportamiento le hace más feliz y recibe cariño y aprecio de los padre y otros. De esta manera funciona la ley de Dios, se trata de una manifestación de su amor hacia nosotros y es cómo alcanzamos la tan anhelada felicidad y no haciendo lo que nos da la gana. Santiago nos dice en la segunda lectura: "Todo beneficio, todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombra". Luego prosigue: "Aceptad dócilmete la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros". La ley de Dios, pues, es como una semilla que se planta y se hace parte de nosotros para luego dar fruto. Hacemos el bien a través de la repetición de actos buenos, y en eso consiste la virtud, palabra que en girego areté significa excelencia. Claro, hacer constantemente el bien implica evitar el mal y converitrnos en buenas personas. La ley de Dios es una grandísima ayuda proveniente del amor de Dios que  quiere nuestro verdadero bien y al final nuestra verdadera felicidad eterna en el cielo. No podemos decir que somos buenas personas, pero resulta que hacemos cosas malas.

Pasemos al Evangelio de hoy. Resulta que los escribas y fariseos, si bien manifestaban un gran aprecio por la ley de Dios, pero con poca inteligencia y prudencia de manera que se enzarazaban en disputas sobre un sin fin de detalles muchas veces olvidando los grandes preceptos. Estos preceptos, como nos enseña Jesús, se resumen en Amarás al Señor tu Dios, con toda el alma, con todo el corazón y al prójimo como a ti mismo". La prudencia es la virtud que nos dispone a buscar los medios más aptos para alcanzar el fin. Ante todo, debemos tener en mente nuestro fin último y luego medir todo lo demás de manera que nos ayude a alcanzar ese fin. En el caso del pasaje de hoy, se trata de que los discípulos comáin con las manos impuras, no lavándalas tanto como los judíos. Ellos le daban una importancia enorme a este tipo de norma menor. Además de las 613 preceptos que se encuentran en la Biblia, ellos habían inventado miles más con el intento de proteger la ley con un cerco, que llamaban "las tradiciones de los antiguos". Para Jesús la verdadera pureza es la pureza interior del corazón. Por lo tanto, insiste que lo que mancha al hombre no es lo que entran en su boca y llega la vientre sino las acciones que salen de su corazón, es decir, de lo más íntimo del hombre o su conciencia.

A continuación, Jesús da una lista del tipo de vicio que sale del corazón del hombre: ""los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, desenfreno, envidia difamación, orgullo, frivolidad". Estos vicios son contrarios a los mandamientos del decálogo, aunque el orden que da Jesús aquí no es el mismo.Interesante que pone en primer lugar la fornicación que hoy en día casi nadie consdera pecado, pues el sexo se ve como juego. En la época de Jesús y los apóstoles como la nuestra el desenfreno sexual era muy común entre los paganos. Un cristiano tenía que aprender a controlar sus instintos. Resulta hoy que los pecados sexuales son igualmente comunes entre los católicos como los nocatólicos. Muchos aprenden que tal desenfreno tiene su lado negativo no sólo en relación con las enfermedades sexualmene transmitidas, sino las personas se seinten usadas.

No olvidemos nunca que la ley de Dios es una manifestación y no un modo de fastidiarnos o una suerte de puritanismo. Así como el universo tiene su orden establecido por Dios en las leyes de la física, así también el orden moral es esencial para poder alcanzar la felicidad que todo mundo anhela.