sábado, 7 de septiembre de 2019

QUIEN ES JESUCRISTO Y LO QUE IMPLICA PARA NOSOTROS

HOMILÍA DEL DOMINGO XXIII DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO C, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2019.

Jesús expresa con extraordinaria claridad y contundencia lo que exige al que desea ser su discípulo: "«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío". Ciertamente, ningún fundador de religión o profeta ha dicho nada semejante. Pudieran haber exigido a sus seguidores que pusieran delante de su amor a padre, madre, mujer o hijos la dedicación a su doctrina, pero no el seguimiento de su persona. No cabe duda de que si Jesús exige que sus discípulos amen más a él que a los seres más queridos que son los familiares más cercanos, y es verdad lo que dice, es que supera a cualquier otro, y ciertamente lo hace porque es el Hijo de Dios hecho hombre que ha venido a mundo como el único Salvador. Viendo lo que san Juan expresa en el Prólogo de su Evangelio, "En el principio era el LOGOS, y el LOGOS estaba con Dios y todo lo que ha sido hecho ha sido hecho a través de él", es que es verdad lo que dice a sus discípulos. San Juan utilizar la palabra LOGOS, que no solo significa "la palabra" o "el Verbo", sino en la lengua griega en la que escribía su evangelio, se trata de una palabra clave en la filosofía griega que se remonta a los filósofos presocráticos y también los estoicos y tiene muchos significados, pero de manera especial significa "la racionalidad y el orden del universo". El logos está eternamente  con el Padre y a través de él todo lo que existe tiene su sentido y fue creado. Es más, "el que no carga su cruz y viene en pose de mí, no puede ser discípulo mío". 

Para nosotros la cruz o el crucifijo es algo que encontramos en todas las iglesias e incluso en nuestras casas, pero en tiempos de Jesús la imagen y el recuerdo de la cruz provocaba horror en la gente, e incluso el orador y filósofo Cicerón romano afirmaba que ni siquiera se podría mencionarla en compañía respetable. 

Jesús no se parece para nada a los que hacen publicidad inventando engañar a los posibles consumidores exagerando las bondades de su producto y procurando que lo compren si analizar a fondo la posible utilidad de la misma.. Jesús invita a sus seguidores a ponderar muy bien lo que van a ser y a decidir seguirlo siendo conscientes de todo o que implica tal opción. "¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla"

Los evangelios están planteando desde sus inicios la pregunta sobre la identidad de Jesús, ¿quién es? y obviamente era una pregunta que se hacía la gente al constatar los grandes milagros y su poder sobre los demonios. Ningún otro ha dicho nada semejante porque él no es meramente humano sino también divino.  Siendo así las cosas se explican estas exigencias que pone a sus discípulos y lo que nos corresponde a nosotros. Otra cosa inaudita era que siendo Hijo de Dios y el Mesías fuera a llegar a terminar su vida en una cruz, el método más horroroso que el hombre había inventado para ajusticiar a los malhechores, pues la misma Biblia decía "maldito el hombre que cuelga de un madero". 

"¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla" o ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Jesús no quiere discípulos superficiales que se suman a su causa sin haber pensado y ponderado lo que significa seguirlo, pues significa renunciar a poner en primer lugar cualquier otra cosa en nuestras vidas. Hay quien tiene al centro de su vida el dinero. Todas sus decisiones, todo su trabajo, sus  pensamientos y planes tornan alrededor del dinero,  de cómo adquirirlo, como mantenerlo. Otros viven por el poder, por ejemplo los políticos que dedican un sin fin de energías a una campaña política para ganar unas elecciones y ejercer ese poder. Otros, de manera especial los adolescentes, viven en gran medida movidos por lo que piensan los demás de ellos. Lo que ha de mover al discípulo de Jesús es él mismo, quien es y la misión que le ha encomendado. 

Preguntémonos, pues si de verdad estamos en el camino de Jesús  y estamos convencidos de lo que significa ser discípulo suyo.






sábado, 17 de agosto de 2019

TRAYENDO FUEGO A LA TIERRA

HOMILÍA DEL DOMINGO XX, CICLO C, 18 DE AGOSTO DE 2019.

«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!, Estas palabras de Jesús pudieran parecer desconcertantes para no pocas personas. ¿Acaso el cristianismo tiene que ver con la comunión fraterna, la paz que según San Agustín  consiste en "la tranquilidad en el orden". Sin embargo, aquí dice Jesús que no ha venido a traer la paz sino la división. Hoy vamos a examinar estas afirmaciones de Jesús con la ayuda de lo que encontramos en las otras dos lecturas, la primera del Profeta Jeremías y la segunda de la Carta a los Hebreos. También, debido a que la Palabra de Dios siempre nos interpela, procuraremos encontrar una aplicación concreta de lo que nos presentan estas lecturas. 

En primer lugar, conviene examinar un poco el contexto de la vida del profeta Jeremías y cómo casi llega a morir en una fosa gracias a sus enemigos. Jeremías es uno de los  más grandes e importantes de todos los profetas y podemos decir que en bastantes aspectos su vida es la que más se asemeja a la de Jesús, aunque al final no llegó a morir a manos de sus enemigos, pero sí fue obligado a ir a Egipto con un grupo de judíos, Conviene recordar que volver a Egipto de donde Dios sacó a su pueblo con grandes portentos, era algo que ningún profeta quería, pues se trataría de revertir el plan de Dios para su pueblo. Su vocación profética se relata en el primer capítulo del libro y como Moisés y otros llamados por Dios, se resiste a aceptar la vocación porque era un mero muchacho, posiblemente de unos 18 años. Dios le asegura que él lo va a acompañar y le va a dar la fuerza necesaria para imponerse a todas las dificultades que ciertamente le iban a caer encima. Se dedica a profetizar anunciando la Palabra que Dios le comunicaba en el templo. Ni la realeza, ni los sacerdotes, ni nadie tragaba el mensaje duro que les comunicaba. Llegó a dictar a su secretario Baruc el contenido de su mensaje para que se entregara al rey, pero el rey en su palacio al terminar de leer cada hoja  la tiraba a un brasero que tenía como calefactor. Jeremías lo volvió a dictar. 

El pequeño reino de Judá con su capital en Jerusalén se encontraba en un gran apuro porque aunque el gran imperio de Asiria había caído, en su lugar surgió otro imperio, el de Babilonio bajo el rey Nabucodonosor y como siempre hacen los grandes imperios, dominaba los pequeños reinos de alrededor imponiendo tributo. Si Judá no se sometía era muy probable que el Rey llegaría con un ejército y destruiría Jerusalén y el templo, cosa que sucedió en el año 587 a. C. Había dos partidos, unos a favor de hacer las paces con Babilonia y el otro con la esperanza de que pudieran liberarse del yugo babilónico con la ayuda de Egipto. Jeremías favorecía la primera opción y por ello fue objeto de persecución. Cuando David era rey, Dios le dio una promesa que su dinastía duraría. Basándose en esa profecía, no pocos de los pudientes en Jerusalén tomaban esa promesa como garantía de la intervención de Dios a favor de Israel, como cheque en blanco sin tomar en cuenta la corrupción, la idolatría  que muchos practicaban. Los imperios no solo cobraban tributo sino también imponían sus dioses a los pueblos sometidos. Jeremías profetizaba el desastre que les iba a venir encima pero nadie le hacía caso. El mismo en un momento se desesperaba ante Dios en la parte del libro que se llama "Las Confesiones de Jeremías". Se lamentaba de los interminables sufrimientos y persecución que le tocaba vivir. Decía a Dios "me sedujiste y yo me dejé seducir". Pese a todo no podía hacer caso omiso de todo lo que Dios le comunicaba y la mandaba comunicar a l pueblo. Decía que sentía que tenía dentro de sì un fuego que no se podía apagar.  

Pasemos ahora a comentar la segunda lectura tomada de la Carta a los Hebreos. El domingo pasada hemos podido leer en la misma carta acerca de los grandes testigos de todo el Antiguo Testamento que perseveraron  en la fe en medio de múltiples dificultades. Se trata de una nube intensa de testigos. Considerando todo lo que Jesús suportó por nuestros pecados, el autor nos invita a que " corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Es decir, la vida cristiana es como una carrera, un combate y nos corresponde seguir las huellas de Jesús que no buscó el gozo inmediato  teniendo delante de nosotros la imagen de Jesús que suportó la cruz. 

Si el mensaje que Dios comunicaba a su pueblo por medio del profeta Jeremías fue rechazado no solo por los reyes, sacerdotes y falsos profetas sino también por el pueblo, y como los evangelios siempre nos recuerdan que Jesús en toda su vida cumplió lo que Dios había dispuesto a través de los profetas, y teniendo en cuenta el rechazo frontal que sufrió Jeremías, podemos comprender mejor por que dice Jesús lo que dice en este pasaje. Él también dijo "si a mí me persiguieron, a vosotros también los perseguirán", de manera que si la Iglesia está en paz con el mundo y no hay persecución, algo está fallando. En nuestros día, hay no pocos teólogo e incluso obispos y cardenales que tiene que adecuar su doctrina a la mentalidad del mundo, que sobre todo la moral sexual que condena los anticonceptivos, la fornicación, la sodomía y demás actos sexuales rechazados por Dios, y consideran que debido a no "desarrollar" su doctrina y ponerla de acuerdo con la mentalidad actual, se están yendo muchos católicos de la Iglesia. Esta es una propuesta absolutamente nefasta porque Jesús como Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, mandó a los discípulos a proclamar todo lo que él ha enseñado hasta los confines de la tierra. La Iglesia no tiene ninguna autoridad para cambiar lo que Jesús ha enseñado y el desarrollo de la doctrina no puede consistir en contradecir lo que Jesús y los Apóstoles enseñaron. 

Si el mundo no se molesta con el modo de vivir de los católicos y no nos persigue, mal estamos. Claro, los poderes fácticos o las élites que dominan el mundo son más listos que los comunistas y Nazi que mandaban a los que no estaban de acuerdo con el sistema al gulag o al campamento de concentración. Hoy en día a la gente le tiene lavado el cerebro haciéndole pensar que tienen libertad, pero en realidad los tienen esclavizados. Uno de las manera que tienen de imponer esta esclavitud es la ubicuidad de la pornografía que está a disposición de todos en los móviles gratis y a continuación viene el resto de la serie de supuesta libertad sexual como es la masturbación, la fornicación, los anticonceptivos, el aborto, la eutanasia y ahora la locura de cambio de sexo. Luego está el consumismo haciendo creer a la gente que con más cosas, dispositivos digitales, más viajes a playas, más botellones entre los jóvenes van a alcanzar la felicidad que buscan. Claro, el auténtico cristiano rechaza todo eso y se burlan de él, lo consideran "medieval" etc. 

Jesús dijo en el Sermón de la Montaña: "vosotros sois la luz del mundo", también la sal de la tierra. La mentalidad mundana nos acosa por todos lados y hoy en día no basta participar religiosamente en la misa dominical y en las fiestas de precepto, aunque eso no deja de ser esencial. Tenemos que adquirir la misma mentalidad de Jesús, sus actitudes, como dice San Pablo a los filipenses. Las religiosas de vida contemplativa también tienen que participar en esta lucha, en esta carrera. En realidad todos tenemos el enemigo dentro en la forma de egoísmo, vanidad, soberbia, impaciencia y demás vicios. Ciertamente, ingresar en un convento ayuda porque proporciona más medios para santificarnos y ofrecer sacrificios al Señor a favor del resto de la Iglesia. San Juan Pablo II decía que la vida contemplativa en la Iglesia es la vanguardia de la Iglesia, pues en una batalla, la vanguardia es la primera parte del ejército que tiene que enfrentarse con el enemigo. Los ejércitos tienen lo que se llaman fuerzas especiales, pues las personas consagradas y de vida contemplativa forman parte de estas fuerzas de choque de la Iglesia. También las personas mayores, las viudas, por ejemplo, que en los primeros siglos de la Iglesia tenían un lugar especial en la comunidad, todos tienen la posibilidad de intensificar la oración y ofrecer a Dios sacrificios por la salvación propia y de los demás. ¿Quién hoy en día no tiene hijos y nietos que se han alejado de la Iglesia convirtiéndose en miembros muertos? ¿Qué hacemos nosotros para que Dios los mueva a reflexionar sobre el verdadero sentido de la vida que no consiste en consumir sino en el encuentro personal con Jesucristo y la transformación de la vida siendo discípulos suyos. ¿Quién sabe si su alejamiento de Jesucristo y de la Iglesia no se debe en parte a que nosotros no hemos dado buen testimonio, buen ejemplo o no hemos orado ni hemos ofrecido sacrificios y ayuno para que encuentren el único camino que puede dar sentido a sus vidas?

sábado, 10 de agosto de 2019

LA FE, SUSTANCIA DE LO QUE ESPERAMOS

Vamos a fijarnos hoy en el tema de la que nos presenta nuestra segunda lectura de la Carta a los Hebreo. La lectura comienza afirmando: "La fe es la seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve". El Papa Benedicto XVI explica el sentido de esta frase en su Carta Encíclica sobre la Esperanza Cristiana titulada Spe Salvi o salvados por la esperanza o en la esperanza, como afirma San Pablo. En primer lugar explica con bastante detalle el sentido de la palabra griega hypostasis que aquí se traduce por seguridad, que a mi parecer no es una buena traducción. Tradicionalmente en latín se ha traducido como substancia, que es una traducción correcta, aquello que está por debajo de lo que se ha construido. . Significaría la base o fundamento, así como una casa necesita una buena base o fundamento para no venir abajo, como dice Jesús al final del Sermón de la Montaña.

El autor de la Carta a los Hebreos define la fe como base de la esperanza que también prepara. Tantos los Padres como los Medievales interpretaban esta afirmación de la Carta no solo como una esperanza de un bien futuro sino también la posesión en germen ya de este bien, que es la salvación o la vida eterna. Escribe el Papa: "  Tomás de Aquino[4], usando la terminología de la tradición filosófica en la que se hallaba, explica esto de la siguiente manera: la fe es un habitus, es decir, una constante disposición del ánimo, gracias a la cual comienza en nosotros la vida eterna y la razón se siente inclinada a aceptar lo que ella misma no ve", Aquí se trata de un cambio que se da en nuestra mente y voluntad que consiste en el inicio de la posesión ya de la vida eterna. En segunda nos dispone a aceptar lo que no se ve, en por ende todo lo que Dios ha revelado y nos propone la Iglesia para creer. La fe no solo nos promete algo futuro sino que esa realidad se hace presente ya de alguna manera en nuestra alma. 

Prosiguiendo en su explicación, el Papa Benedicto toma el texto de la misma carta 10, 34 para ayudarnos a captar lo que está en juego aquí. El autor se refiere a la persecución sufrida por los cristianos:desde el punto de vista lingüístico y de contenido, está relacionado con esta definición de una fe impregnada de esperanza y que al mismo tiempo la prepara. Aquí, el autor habla a los creyentes que han padecido la experiencia de la persecución y les dice: « Compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran loalcs bienes (hyparchonton – Vg: bonorum), sabiendo que teníais bienes mejores y permanentes (hyparxin – Vg: substantiam) ». Hyparchontason las propiedades, lo que en la vida terrenal constituye el sustento, la base, la « sustancia » con la que se cuenta para la vida. Esta « sustancia », la seguridad normal para la vida, se la han quitado a los cristianos durante la persecución. Lo han soportado porque después de todo consideraban irrelevante esta sustancia material". ) Spe Salvi 8). 

Dado que la fe nos presenta la sustancia de lo que esperamos y no hemos de esperar hasta un futuro remoto para alcanzar ese bien que se nos promete y que esperamos, sino que ya la poseemos, aunque no plenamente, conviene reflexionar sobre lo que significa la vida eterna que es como normalmente describimos aquello que esperamos y de lo cual la fe es la sustancia. Seguimos al Papa Benedicto en esta explicación. Plantea la pregunta de si la fe es aquí y ahora una esperanza que transforma nuestra vida y no es solamente información. En el rito del bautismo del niño se da un diálogo entre el sacerdote celebrante y los padres del niño. Después de preguntarles qué nombre quieren para su hijo, les pregunta qué piden a la Iglesia y ellos responden "la fe". Los padres esperan algo más para el bautizando: esperan que la fe, de la cual forma parte el cuerpo de la Iglesia y sus sacramentos, le dé la vida, la vida eterna. La fe es la sustancia de la esperanza. Pero entonces surge la cuestión: ¿De verdad queremos esto: vivir eternamente? A no pocos hoy en día no les atrae la idea de la vida eterna, pues la interpretan como la vida que conocen en este mundo su cúmulo de dolores y desgracias y ciertamente no es que quieran que eso perdure eternamente. El Papa cita del discurso fúnebre de San Ambrosio para la muerte de su hermano Satiro: "No debemos deplorar la muerte que es causa de salvación". No entramos en lo que exactamente San Ambrosio quiso decir con esta frase, pero es cierto que hay todo un movimiento hoy en día que se llama "transhumanismo".  Estos quieren y hacen planes científicas y médicas con la intención de alargar la vida sin fin. ¿En realidad, eso es lo que realmente queremos? Me acuerdo cuando llegó el año 2000 y yo vivía en Australia, había un programa en la TV que iba siguiendo la llegada del nuevo milenio empezando con Nueva Zelanda y Australia y conforme llegaba el día 1 de enero a cada país o continente iban reportando. Entrevistaron a un señor en Londres que hablaba de como se podría alargar la vida hasta los 500 años. La cuestión es si de verdad queremos eso. 

Ciertamente, no queremos morir y menos nuestros seres queridos quieren que muramos. En algunas ocasiones posiblemente alcanzamos alguna intuición de lo que debiera ser la vida verdadera de manera que lo que cotidianamente lo que constatamos que es la vida no corresponde a ello. Luego el Papa hace referencia a la Carta a Proba de San Agustín en la que trata del tema de la oración. El Santo considera que lo que pedimos en la oración es la vida bienaventurada o lo que es la verdadera felicidad. San Agustín hace referencia al pasaje de Romanos 8,26 donde San Pablo afirma que no sabemos pedir lo que nos conviene. Aunque no sabemos en qué consiste esta realidad sí sabemos que tiene que existir, y sin embargo nos sentimos impulsados hacia esa realidad que ha de existir pero no sabemos lo que es exactamente. Comenta Benedicto que según la explicación de San Agustín, no podemos dejar de tender hacia esa realidad que esperamos aunque no sabemos 
en qué consiste."su desconocimiento es la causa de todas las desesperaciones, así como también de todos los impulsos positivos o destructivos hacia el mundo auténtico y el auténtico hombre. La expresión « vida eterna » trata de dar un nombre a esta desconocida realidad conocida. (Spe Salvi 12).   

En el resto de nuestra segunda lectura el autor trata del caso de Abraham como modelo de fe. La fe no se trata de un cierto conocimiento sino nos involucra en un camino como Abraham que siguiendo la invitación de Dios abandonó su tierra a los 75 años y eventualmente se estableció en Canaán, Tuvo que suportar muchas pruebas pues aunque Dios le prometió una descendencia tan numerosa que la arena de la playa o las estrellas del cielo, tuvo que esperar mucho para que eventualmente naciera Isaac. Las prueba no acabó allí, sino tuvo que estar dispuesto a sacrificar a su único hijo. De manera similar se dieron las peripecias  de Jacob, de José y otros muchos personajes bíblicos. La fe implica escuchar a Dios y seguir el camino que nos indica. Nosotros recibimos la fe en el bautismo. La fe es una virtud teologal, es decir que tiene a Dios como objeto, pero también es nuestra y se parece a un músculo que si no se ejercita no se desarrolla. Como hemos visto, siguiendo la explicación de Benedicto XVI, la fe se convierte en esperanza cuyo objeto es la vida eterna y esto también es complicado porque no sabemos a ciencia cierta en qué consiste la vida eterna, pero al igual que Abraham, hemos de poner nuestra confianza en Dios y seguir su camino para llegar a la meta de esa vida eterna en la que consiste la verdadera felicidad. 


sábado, 3 de agosto de 2019

TRESORO EN EL CIELO

HOMILÍA, DOMINGO XVIII DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO C, 4 DE AGOSTO DE 2019.

Viviendo en este mundo material, necesariamente tenemos que hacer uso de los bienes materiales porque no somos ángeles sino una combinación de lo material y lo espiritual. ¿Como hacer uso prudente de los bienes materiales de los que disponemos? Es un tema que Jesús toca varias veces en el Evangelio. En una ocasión dijo: "¿Qué aprovecha el hombre ganar todo el mundo si pierde su vida? Cuando San Francisco Javier estaba estudiando en la Universidad París y llegó a ser amigo de San Ignacio, éste le dirigió sus Ejercicios Espirituales, que es un retiro de un mes entero que tiene como finalidad eliminar los afectos desordenados y dirigir nuestra vida entera a la gloria de Dios haciendo en cada momento su voluntad y para ello hacer una elección del estado de vida y otras elecciones menos importantes a lo largo de nuestros días. En este retiro que cambió radicalmente la vida del entonces joven Francisco Javier, le impactó enormemente esta frase de Jesús de manera que la tenía en mente a lo largo del resto de su vida.

Hoy nuestras tres lecturas tratan precisamente de este tema, de la utilización correcta de los bienes materiales para que no nos estorben en alcanzar la meta final de nuestra vida, que en palabras de San Ignacio es siguiendo a Jesús haciendo la voluntad de Dios y así darle gloria y alcanzar la salvación de nuestra alma. No se trata de un desprecio de tipo puritano o platónico los bienes materiales que es algo completamente extraño a la mentalidad bíblica. La primera lectura está tomada del Libro de Cohelet, que antes llamábamos de Eclesiastés. Forma parte del grupo de libros bíblicos que llamamos sapienciales que tradicionalmente se considera que provienen del Rey Solomón, el hombre sabio por antonomasia. No se trata de un asceta que había pasado su vida en el desierto, sino de una persona que ya había llegado a la vejez y todo lo había probado, las riquezas, la fama, el poder.

El Rey Solomón, ya viejo, estaría, diciendo que todo lo que había alcanzado ganar y acumular en el mundo a lo largo de su vida con tanto esfuerzo y empeño no es más que "vanidad", palabra que traduce la palabra hebrea "hebel" que significaría algo así como una burbuja, un soplo, o sea, casi nada. Luego prosigue "hay quien ha trabajado con destreza,  habilidad y acierto y tiene que legarle su porción al que no ha trabajado". Es una realidad que se da con frecuencia, un señor ha trabajado toda su vida en levantar una empresa y ha logrado un cierto éxito, pero llega el momento en el que lo tiene que dejar a los hijos que con no poca frecuencia no le ponen el mismo esfuerzo y empeño porque lo han heredado gratis. Por lo tanto, no hay que entregar toda la vida a una empresa material porque al final no es más que paja que arrebata el viento o una mera burbuja. Es una constatación dolorosa para una persona que ha procedido así, pues siente que tanto trabajo y sacrificio no ha servido de nada o casi nada.

Nuestro pasaje evangélico tomado del c. 12 de San Lucas comienza con un señor que se acerca a Jesús a pedirle que le diga a su hermano que le deje su parte en la herencia. Como sacerdote, he podido constatar con no poca frecuencia cuánto mal suele venir de este tipo de pelea familiar sobre las herencias. Incluso, acaba con el afecto natural que ha habido entre hermanos y otros miembros de las familias. Entra en el corazón el resentimiento y es muy difícil sacarlo. Esta circunstancia le da a Jesús la ocasión de contar esta parábola de los graneros llenos. Jesús comienza: "Mirad: guardaos de todo tipo de codicia. Aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes". El que tiene la cosecha abundante, en vez de hacer buen uso de la cosecha abundante, se dice para sí mismo "Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida". Luego le dice Dios: Necio, este misma noche se te requerirá la vida". Es necio porque puso toda su confianza en unos valores pasajeros que no pudo disfrutar luego porque le llegó la muerte. ¡Cuantas personas se encuentran en la misma situación! Nadie puede prometerse un día más de vida, y aunque teóricamente sabemos esto, en realidad no actuamos conforme a tal verdad. Jesús habla de crear un tesoro en el cielo, donde "la polilla y orín no corrompen, y donde ladrones no minan y hurtan" (Lk 12, 20). No es que se prohíba el uso correcto del dinero, de las propiedades y los negocios, pero la necedad está en invertir la vida entera en esas cosas que son pasajeras.

San Pablo en su carta a los Colosenses toca el mismo tema. Comienza diciendo que ya hemos resucitado con Cristo, cosa que se dio en el bautismo y tal vez nos extrañe: "buscad los bienes de allá arriba donde Cristo está sentado a la derecha de  Dios". La resurrección de Jesucristo ha sido el inicio de una nueva creación en la que ya participamos por el bautismo. Se trata, pues, de los valores de Jesucristo como el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, la humildad, la pobreza de espíritu etc. que son los que de verdad perduran. La vida futura del Reino de Dios no es una vida completamente nueva, sino la vida de gracia que ya se ha inaugurado en nosotros por el bautismo y llegará a su plenitud en el cielo. Luego el Apóstol da una lista de cosas que hemos de evitar "Dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría". San Pablo, que vivía en una sociedad pagana decadente, indica vicios muy concretos que corresponden a los valores "terrenos" que el cristiano ha de evitar porque tanto las desviaciones sexuales como la adoración del dios dinero por la codicia y la avaricia los llama idolatría. En la Biblia, el verdadero pecado, la síntesis de todo pecado es precisamente la idolatría.  Se adora algo que no es el verdadero Dios. El que se dedica a estos vicios también es necio. La Biblia dice también que el que dice que no hay Dios es necio. Así es también el que convierte el placer sexual, el placer del vientre o la posesión de bienes materiales en su Dios.

Lo opuesto a la necedad es la sabiduría, es decir, la capacidad de pesar cada realidad y darle su verdadero valor. Lo terreno es como una burbuja, una paja que arrebata el viento. Que estas lecturas de este domingo nos deje un mensaje importante para nuestra vida. Nuestras decisiones y opciones tienen sus consecuencias. La generación de católicos y otros de los años 60 se consideraba sabia porque echaba por el borde la moral sexual tradicional, se entregó a lo que llamaba "amor libre", pero  las consecuencias han sido desastrosas para todos los países occidentales: universalización de la fornicación y otros tipos de desenfreno sexual, un ataque brutal al matrimonio y la familia,  el divorcio exprés, el abandono de los hijos de manera no pocos de la generación siguiente no quieren casarse viendo lo que se dio con sus padres, la normalidad de no tener hijos o cuando mucho uno etc. , La revolución sexual nos ha dejado frutos verdaderamente venenosos. En palabras de Jesús, ha creado una generación de necios que ha sido tan tonta que se ha olvidado del hecho de que el hombre no está hecho para el disfrute sexual y de los bienes materiales en esta vida, sino que le queda la eternidad cuyo desenlace depende de nuestras elecciones en esta vida. Otro día, habría que hablar sobre cómo hay que proceder a deshacer este desastre en medio del cual seguimos.



sábado, 27 de julio de 2019

EL PADRE NUESTRO

HOMILÍA DEL DOMINGO XVII DEL CICLO C, 28 DE JULIO DE 2019.

Si Jesucristo se retiraba a la montaña a orar con frecuencia, obviamente la oración tenía una gran importancia para Él. También lo tiene en el Antiguo Testamento, pues el libro de los 150 salmos es un libro de oraciones y otros libros como los de los profetas contienen oraciones. Resulta que en una ocasión que  Jesús oraba, los apóstoles le pidieron que les enseñara como orar y les enseñó el Padre Nuestro. En la liturgia de la Iglesia, tanto la Santa Misa como la Liturgia de las Horas se reza tres veces al día el Padre Nuestro y seguramente los católicos y otros cristianos lo rezan millones de veces cada día. El escritor eclesiástico del siglo III Tertuliano comentaba que el Padre Nuestro es "el evangelio en breve", y otros muchos Padres como San Cipriano y  San Agustín lo comentaron.

En primer lugar, cabe señalar que la versión de San Lucas varía un poco de la de San Mateo. Comienza con la invocación "Padre". En el Antiguo Testamento no se encuentra casi ninguna referencia a Dios como Padre. En cambio, resulta ser el modo preferido de Jesús para dirigirse a Dios. Es más, utiliza la versión Aba, que se podría traducir como Papá, el modo como un niño se dirige a su padre. Así ora Jesús en el momento de la prueba extrema o agonía en Gensemaní. Hay una discusión entre los exegetas sobre el verdadero sentido de Abba en arameo, la lengua que Jesús.  hablaba. Parece que no tiene la forma de lenguaje familiar o "tú" como distinto de la forma "usted". Lo cierto es que algo debió de haber llamado la atención de los apóstoles acerca del modo de orar de Jesús, y enseguida les enseña a dirigirse a Dios como Padre, sea cierto o no como un buen grupo de exegetas cree que corresponde a la forma familiar "Papá". Se trataría de una gran novedad para ellos sobre todo en una época en la que los judíos como manifestación de suprema reverencia hacia Dios no se atrevían a referirse a Él con el nombre que Dios reveló a Moisés "Yahvé". También el hecho que San Pablo en dos ocasiones, tanto en su carta a los Romanos como a los Gálatas mantiene la palabra aramea "Abba" cuando escribe en griego indica que consideraba que había una relación especial de identidad de los cristianos con Dios como Padre, lo mismo que sucedía con Jesús.

La primera petición de la versión reducida de la oración que nos entrega San Lucas reza "Santificado sea tu nombre". El concepto de santidad en la Biblia significa separación o todo lo relacionado con Dios que es Santo. Significa que Dios está por encima de nosotros  y vive en otra esfera, como escribe Isaías: "Tan alto está el cielo sobre la tierra, así de altos son tus caminos sobre los nuestros". A Dios se le debe reverencia y adoración y aquí pedimos que nosotros sepamos dársela. Además, siendo la primera petición, nos indica que nuestros deberes hacia Dios son los más importantes, aunque el primer mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos implica una estrecha unión entre los dos aspectos como bien indica San Juan en su primera carta cuando afirma que no podemos amar a Dios a quien no vemos si no amamos al prójimo a quien sí vemos.

Jesús prosigue: "Venga tu reino", y San Lucas no nos da la otra petición que nos da San Mateo "hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo". Primero, toda la predicación de Jesús, incluso su misma persona constituyen un esfuerzo por explicar en qué consiste el reino de Dios. Se trata de la soberanía, el poder de Dios que es Creador y Salvador. El reino de Dios se manifiesta en la misma persona de Jesús y por eso el gran teólogo del siglo III Orígenes pudo decir que el reino en Jesús es "autoreino". La petición "hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo es una excelente explicación de lo que significa el reino o reinado de Dios. Corresponde a lo que dijo María al ángel "hágase en mí según tu palabra" y a lo que dijo Jesús cuando en su agonía en Getsemaní pedía al Padre que le quitara el "cáliz" y luego prosigue diciendo "que se haga tu voluntad", Para nosotros es el secreto de la santificación.

La siguiente petición; perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”  sigue lógicamente de la anterior porque el mayor obstáculo a la llegada del reino de Dios es precisamente el pecado, que es un intento de establecer nuestra propia ley y ser como Dios, como nos dice el libro del Génesis. Hoy en día reconocerse como pecadores es algo muy difícil de lograr para muchos católicos influenciados por la cultura dominante. Es uno de los motivos por los que casi nadie se confiesa, pues si se considera "buena persona" o "buena gente" ¿cómo puede considerarse pecador. Entonces, según muchos, el mal está en otros, en los políticos, los terroristas, delincuentes...  pero no en ellos. La realidad es que si no nos reconocemos como pecadores y colaboramos con la gracia para arrepentirnos no tenemos ninguna posibilidad de salvarnos, pues pensamos que no necesitamos salvación que son otros los que la necesitan. Es más, no podemos tener nada que ver con Jesucristo que según el Credo vino al mundo "por nosotros y por nuestra salvación".  Además, Jesucristo, según constatamos en el Evangelio de San Marcos dio inicio a su predicación con estas palabras: "El Reino de Dios está cerca, arrepentíos y creed el Evangelio".

Antes de la comunión vamos a recitar el Padre Nuestro, les invito a todos a fijarse en las palabras que vamos a repetir, que son las mismas que nos entregó Jesús de manera que su oración se convierte en nuestra. Si tomamos en serio la fe, tenemos que no solo repetir las palabras de Jesús sino todos los días y toda vez que rezamos esta oración procurar poner en práctica lo que las palabras significan:  recordar lo que significa la intimidad de poder dirigirnos a Dios como Padre al igual que el mismo Jesús, reconocer  la grandeza y el poder de Dios como Creador y Salvador, procurar que el reino de Dios no sea unas palabras sino esforzarnos a que reine en nuestra vida cumpliendo su voluntad, y finalmente no solo reconociendo nuestro pecados sino perdonando las ofensas que nos hacen otros como hizo Jesús en la cruz cuando dijo "Padre, perdonalos porque no saben lo que hace"




sábado, 20 de julio de 2019

ESCUCHAR A JESÚS

HOMILÍA PARA EL DOMINGO XVI DE TIEMPO ORDINARIO CICLO C, 21 DE JULIO DE 2019,
Nuestra primera lectura de hoy del Libro del Génesis como también el pasaje del Evangelio de San Lucas sobre la visita de Jesús a la casa de Marta, María y Lázaro nos presenta la importancia de la hospitalidad. Con no poca frecuencia los evangelios nos presentan a Jesús como huesped en la casa incluso de fariseos, en bodas, en la casa del publicado Mateo luego de haber acogido la invitación de Jesús de seguirlo, y de  manera especial en la casa de Marta, María y Lázaro que estaban entre sus mejores amigos. En la cultura de entonces, el hecho de compartir la mesa de parte de Jesús con personas consideradas pecadores públicos como Mateo y Zaqueo era fuente de escándalo para los bien pensantes como era el caso de los fariseos. Implicaba un notable nivel de intimidad con esas personas y no nos ha de extrañar que luego en la Última Cena, queriendo Jesús quedarse con nosotros y que hiciéramos memoria perpetua de Él y sobre todo lo que hizo en la misma cena y en la cruz. Entramos en comunión íntima con Jesús en cada Misa sobre todo con la escucha de la Palabra de Dios y la realización del sacrificio de la Misa juntamente con compartir su cuerpo y sus sangre que ofreció en la cruz. Examinemos, pues el episodio de la cena de Jesús en la casa de Marta y las lecciones que nos deja hoy.

Marta, que suponemos era la ama de casa o la mayor de las hermanas, se ocupaba con los menesteres de la cocina, mientras Jesús charlaba con sus discípulos. Ellos estarían sentados a sus pies que era el modo como los discípulos de un rabino escuchaban sus enseñanzas. Las mujeres se encargaban de la preparación de la cena. Lo curioso era que María no colaboraba con ella en esas tareas y por el contrario estaría sentada a los pies de Jesús con los hombres escuchándole. La molestia de Marta no se reduce al hecho de que María no prestaba ayuda en la cocina, sino también por la rareza de su actitud como mujer, es decir, estar sentada con los discípulos escuchando a Jesús, cosa inaudita para una mujer de la época.

A lo largo de lo siglos, de manera especial en la Edad Media, se interpretaba este pasaje como una afirmación de la superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa, Aquellos que se retiraban a los monasterios, tanto mujeres como hombres, para dedicarse principalmente a la oración lejos de sla bulla del mundo. Los monasterios solían estar en lugares retirados en el campo, y aunque realizaban labores con las manos, no estaban metidos en los asuntos del mundo y se consagraban a Dios con el voto de la castidad. San Pablo había manifestado su preferencia por este tipo de vida consagrada a Dios y con la renuncia al matrimonio y la formación de una familia.

Estando hoy en día en un mundo que no priva el silencio ni la contemplación sino el activismo, no es de extrañar que muchas personas aprecian la actitud de Marta al quejarse con Jesús acerca del comportamiento de María y el hecho de que no le ayudaba. Les resulta difícil de aceptar la respuesta de Jesús a Marta: "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas. María ha escogido la

¿Qué lecciones podemos sacar de este episodio de la vida de Jesús? La interpretación tradicional a la que me he referido arriba tiene su valor. La unión con Jesús, lo que llamamos la vida de gracia se tiene que desarrollar para poder cumplir el mandamiento de Jesús del amor y servicio al prójimo. Antes, necesitamos una gran familiaridad con Jesús y con su palabra y haber asimilado sus actitudes. Deberíamos evitar la impaciencia y la molestia que vemos en el caso de Marta.

¿Por qué dice Jesús que una sola cosa es necesaria? Obviamente, con frecuencia nos dejamos agobiar por el estrés y la angustia porque pensamos que tenemos tantas cosas que hacer. Jesús nos está pidiendo tener claras nuestras prioridades. Lo primero es seguir el camino marcado por Jesús para alcanzar la salvación eterna, y si tenemos eso claro lo demás caerá por su peso.

¿Basta que nos presentemos en la Iglesia cada domingo para más o menos escuchar las lecturas y la homilía? A la persona que le toca leer la lectura le corresponde prepararla antes para poder familiarizarse con ella y darle sentido. Si San Jerónimo decía que "ignorancia de la Sagrada Escritura es ignorancia de Cristo", cómo nos va en eso? ¿Si de verdad creo que lo que contiene la Biblia es la Palabra de Dios, con qué frecuencia la leo? ¿Desde el domingo pasado, he abierto la Biblia siquiera una sola vez? ¿Cuánto tiempo he dedicado a ver la televisión o escuchar la radio? ¿Me doy la excusa de que no tengo tiempo? Resulta que tengo tiempo para todo lo que realmente considero importante. ¿Llegar al cielo, a la vida eterna que depende de como vivo en este mundo lo considera lo más importante?

sábado, 13 de julio de 2019

LA VOZ DE LA CONCIENCIA REFLEJA LA LEY DE DIOS

HOMILÍA, DOMINGO XV DE TIEMPO ORDINARIO, 14 DE JULIO DE 2019.

Hay personas que opinan que el ser humano no es más que un animal más desarrollado o evolucionado, que las facultades que llamamos espirituales como son la inteligencia y la voluntad no son más que expresiones de lo que sucede en el cerebro. Sin embargo, es evidente que el hombre, pese a tener mucho en común con los animales en el campo biológico,  que los supera sobre todo por su capacidad de introspección, el hecho universal de la moralidad o que siente que hay ciertas cosas que debe hacer y otras que debe evitar, y esto está relacionado con su libertad. Es más, si realiza un acto malo normalmente siente remordimiento. Se suele decir que tiene en su interior la voz de la conciencia que le dice lo que tiene que hacer y evitar y es una voz perentoria. Por otro lado, constatamos  que incluso los niños tienen un fino sentido de la justicia y la equidad. Si uno premia a un niño por haber hecho un acto bueno y no a otro pese a haber hecho lo mismo, el primero automáticamente reconoce que no se le ha tratado con equidad y protesta: "¿Por qué a él sí y a mí no? Ese niño no ha estudiado  ni filosofía ni ética. ¿De donde le viene eso que es universal. Muchas de las discusiones que se dan en la sociedad y en la política tratan de la ética o la moral, si un acto es justo, o no. Si el partido de gobierno reparte subvenciones a los simpatizantes de su ideología y no a los de los partidos de la oposición, enseguida estos protestan por ser víctimas de una injusticia.

Todo mundo reconoce que existe un orden en el universo físico. Es obvio que un universo que tiene miles de millones de galaxias y nuestra galaxia, por ejemplo, contiene miles de millones de estrellas, sin mencionar planetas etc, que no podría existir sin que hay leyes de la física que mantienen el orden. Lo mismo con nuestros cuerpos, que manifiestan un orden asombroso y en realidad la mejor manera de mantener la salud no es tomar medicinas químicas sino facilitar los procesos naturales que el cuerpo tiene para su funcionamiento, como son una alimentación adecuada, el ejercicio y reducir el estrés que tanto nos afecta hoy en día. De manera análoga, existe un orden moral establecido por Dios que existe para nuestro bien y ha sido establecido por Dios para que podamos vivir en una auténtica felicidad. Así como en el mundo de la biología existe el dolor que es un aviso que algo anda mal en nuestro cuerpo, también en el ámbito de la moral existe el "dolor moral", que es el remordimiento que sufrimos al haber cometido algún pecado, y obviamente más grave el pecado mayor el remordimiento. Un ejemplo claro es el caso de Judas, que al darse cuenta del pecado que había cometido no acudió a Jesús para pedir perdón y recibir su perdón como hizo Pedro cuando lloró amargamente, sino que se ahorcó.

Distinguimos entre lo que se llama la Ley Natural en el campo de la moral, es decir, en lo que debemos de hacer y evitar, y la conciencia que es esa voz que he mencionado arriba que también se llama la voz de Dios en nuestro interior. Según Santo Tomás de Aquino existe lo que llama la ley eterna que sería el plan providencial de Dios sobre el mundo y todos nosotros. Debido que en palabras de Aristóteles somos animales racionales la racionalidad consiste en el modo como funciona nuestra inteligencia humana a diferencia de la de los ángeles. La ley natural sería una participación en la ley eterna de Dios a través de la razón.  La razón es capaz de descubrir la existencia de Dios y algunos de sus atributos por sus propios esfuerzos y sin la necesidad de la revelación divina. No obstante, Santo Tomás señala que debido principalmente a los efectos del pecado original que oscurece  la inteligencia, debilita la voluntad y nos deja con unas pasiones e instintos que son difíciles de controlar, fue moralmente necesario que Dios revelara su inteligencia y todo lo que encontramos recogido en la Sagrada Escritura. Obviamente, si podemos descubrir la existencia de Dios por la razón, también podemos deducir nuestra dependencia de Él y lo que quiere que hagamos y evitemos.

Existe otro tipo de argumento a favor de la existencia de Dios y se basta en la moralidad. Si el hombre se siente responsable de sus actos libres y si se goza en hacer el bien y le duele haber hecho el mal, tiene que existir un ser superior que ha creado este orden en el universo y el orden moral que el hombre descubre con su conciencia. El Cardenal Newman, que próximamente será canonizado, declaró que "la conciencia es el original vicario de Cristo" dentro de cada uno de nosotros. San Pablo les escribe a los romanos: "En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza...". Es decir, que aunque los paganos no recibieron la revelación de la ley por medio de Moisés, la tienen escrita en su corazón y si no la cumplen pagarán las consecuencias de su rebeldía (2,14-15. 

Pasemos ahora a nuestra primera lectura de hoy tomada del Libro del Deuteronomio: "El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo. Aquí Moisés se está refiriendo a la ley revelada, pero también contiene preceptos que se pueden descubrir por la razón sin la intervención de la revelación. De hecho, la totalidad de los diez mandamientos, con la excepción del tercero que se refiere a santificar el sábado, provienen de la ley natural y la conciencia los puede descubrir. 

Si bien es cierto que todo esto es verdad y posible, hemos de observar que una cultura desviada como la que tenemos ahora tiende a entenebrecer la mente y debido a la fuerza de la presión social, en diferentes épocas se ha caído a un nivel muy bajo en cuanto a la moral. A veces, no se aprecia la maldad de un precepto fundamental como el es quinto mandamiento que prohíbe matar a un ser inocente y los preceptos negativos son absolutos, es decir, no tienen excepciones. Es el caso, de la aceptación del aborto como algo justificado por una gran mayoría de la población, en España llega al  76%. Se trata de una moral desviada por los sentimientos. Los hay que se molestan enormemente cuando se descubre un caso de corrupción político cuando un partido o unos políticos se han llevado caudales públicos. Si bien es cierto que la corrupción política es grave, pero comparado con la masacre de unos 100,000 nonacidos obviamente completamente inocentes es de una gravedad mucho menor.  El aborto claramente revela una cultura de la muerte, cosa que ya empezó en los años 60 con las campañas a favor de los anticonceptivos que a su vez abrieron el camino al "sexo casual o recreacional", y también anti vida.  Por otra parte, existe hoy en día una conciencia más fina acerca de la maldad de la esclavitud comparado con siglos pasados. Algo similar sucede con la moral sexual. Resulta que la pornografía, la masturbación, la fornicación, el adulterio, la sodomía e incluso el sadomasoquismo están a la orden del día hoy, según la falacia de que si se dan entre adultos que consienten son aceptables. A este extremo se ha llegado poco a poco a lo largo de estas últimas décadas debido a las campañas de los medios de comunicación y de otras élites. Todavía no se ha llegado a la aceptación de la pederastia, pero no faltan grupos que la promueven.  A la par con esto, está la práctica desaparición de la modestia que la Iglesia siempre ha considerado como el guardián de la caridad. Las chicas y también mujeres de edad andan por la calle exhibiendo sus cuerpos vestidas como si estuvieran en la playa. Si una persona que era adulta hace 50 años regresara a ver como se viste y se porta la gente hoy en día, es escandalizaría. Andan ahora como antes las prostitutas. Claro, si los hombres interpretan su exhibición como una invitación, luego los denuncian. Las manifestaciones del feminismo por las calles protestando contra fallos judiciales etc. con todo lo demás demuestran que vivimos en una cultura basura que deshumaniza a los hombres y a las mujeres. 

Como cristianos católicos nos urge formar nuestras conciencias de acuerdo con la ley de Dios, que se manifiesta en la misma conciencia. Debido a esta situación de una cultura poco favorable, hemos de vigilar y no acoger el criterio de si todos lo hacen, debería de ser bueno. Como hay una invasión del sexualismo y del homosexualismo a través de los medios, hemos de vigilar para no dejarnos engañar. Nos toca ayudar a los jóvenes a formar sus conciencias, pues fácilmente se dejan guiar por lo que hacen los demás. Los padres han de vigilar sobre lo que les están enseñando en los colegios, pues éstos se han convertido en medios de lavado del cerebro de los niños y jóvenes. Recordemos que Jesús con mucha frecuencia invita a sus oyentes a "vigilar", como el caso de la Parábola de las Diez Vírgenes, y en Getsemaní a "vigilar y orar". Si nunca ha sido fácil ser fiel servidor de Jesucristo y formar nuestra conciencia según lo que Él nos enseña a través de la Iglesia, hoy en día es mucho más difícil. 




sábado, 6 de julio de 2019

SAN PABLO Y LA CRUZ

HOMILÍA PARA EL DOMINGO XIV, CICLO C, 7 DE JULIO DE 2019.

Normalmente, la segunda lectura de cada domingo está tomada de una de las cartas de San Pablo y se trata de una lectura continuada. No es muy común que se haga la homilía sobre la segunda lectura. San Pablo no es fácil de entender y para captarlo en toda su profundidad sería necesario realizar un estudio de su vida y de las cartas divididas en varios grupos. Por ello, es más difícil captar el mensaje de un pasaje breve como el que nos toca hoy.  Una de las dificultades es que nos cuesta colocarnos en la situación de Pablo y la época. Pablo es el primer teólogo de la historia de la Iglesia. Esto quiere decir que es el primero en pensar y reflexionar sobre el sentido profundo de la vida de Jesús, Hijo de Dios y sobre todo se fija en el Misterio Pascual de la cruz y la resurrección. Afortunadamente, contamos con una buena cantidad de datos tanto de las cartas como de los Hechos de Apóstoles sobre la vida y la misión de San Pablo. En primer lugar, su encuentro con Jesús resucitado en el cielo en el camino a Damasco transformó radicalmente su vida y toda su mentalidad.  San Pablo ama mucho el uso de la paradoja, pues el cristianismo está lleno de paradojas.

Pasemos ahora a comentar nuestra breve lectura de hoy tomada de su Carta a los Cristianos de Galacia, que se encuentra ahora en Turquía. Comienza: "Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo".  Esta frase nos puede parecer normal a nosotros que estamos acostumbrados a tener crucifijos en las Iglesias y en nuestras casas, pero para los contemporáneos de Pablo, resultaría ser una auténtica locura. Pensemos en lo que era la cruz, el instrumento más cruel que jamás el hombre había inventado para castigar a malhechores, un medio increíble de tortura. El gran orador y filósofo romano Cicerón declaró ni se debería de mencionar en compañía respetable. Provocaba horror. Igualmente para los judíos, pues el libro del Deuteronomio había declarado que el que colgaba de una cruz era maldito. Imaginémonos hoy en día el caso de una familia que tiene un hijo encarcelado por ser traficante de drogas y otras fechorías. Los amigos de tal familia, lo último que harían sería traer a la conversación el caso de ese hijo en presencia del resto de la familia, pues provocaría mucho dolor y mejor sería no mencionarlo. Algo así sucedía con la cruz y uno condenado a muerte en ella.

Teniendo esto en cuenta, podríamos preguntarnos cómo es que Pablo afirma con tanta rotundidad que él no puede gloriarse en otra cosa sino en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Es más, el cristiano ha sido bautizado y en el rito simbólicamente ha muerto con Jesús, ha sido sepultado y ha resucitado con él, La explicación es que Dios en su infinita sabiduría ha escogido ese instrumento de tortura para primero someter a su propio Hijo a él y morir así, pero la cosa no termina así porque si Jesucristo hubiera muerto como cualquier otro ajusticiado, se habría acabado el gran sueño de los discípulos, cosa que los dos viandantes camino a Emaús expresan cuando dicen que ellos "esperaban que Él fuera a liberar a Israel", pero no fue así. Ellos todavía no habían recibido la buena noticia de la resurrección de Jesús.

Pablo había reflexionado profundamente en este misterio de la muerte y resurrección de Jesús y para él se trataba del fulcro sobre el que pende el mensaje cristiano. Lo expresa en el c. 15 de su carta primera a los Corintios. Sin este misterio central no hay salvación, no hay redención y por ello no hemos sido liberados de nuestros pecados y sus consecuencias. Por esto, Pablo puede hasta "gloriarse" o "jactarse" de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Solo Dios pudo haber hecho algo tan desconcertante, es decir, someter a su Hijo a esta condena horrorosa para luego manifestar su victoria en la resurrección que es una realidad absolutamente nueva e inaudita. Como escribe el Papa Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret, se trata del descubrimiento de una nueva dimensión de la misma realidad antes totalmente desconocido. Nadie ni judío ni pagano se había imaginado algo similar. Sobre este misterio, cae o se levanta todo el edificio del cristianismo y gracias a él el mundo ha sido radicalmente transformado.

El Apóstol prosigue diciendo que "el mundo está crucificado para él y el para el mundo". En la Biblia el concepto de mundo tiene un doble significado. Por una parte, se trata de la creación maravillosa de Dios que como se dice en el Libro del Génesis, es bueno y hermoso. Por otro lado, se refiere al mundo concreto que el hombre ha creado fundamentándolo en el pecado y sus nefastos consecuencias, ese mundo cuyo único salvador es Jesucristo y que tiene que ser transformado, regenerado, como dice San Pedro en su primera carta: Jesucristo resucitado "nos ha regenerado a una esperanza viva". Pablo dice que "la figura de este mundo pasa". Hay una nueva creación que se inauguró en la resurrección de Jesucristo de entre los muertos y nosotros participamos en ella gracias a nuestro bautismo. Para San Pablo, TODO, la vida, la muerte, el ser judío o circuncidado o no, ser hombre o mujer, esclavo o libre, todo eso es secundario. "Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo,"  Para un judío la circuncisión era la marta de su pertenencia al Dios de la Alianza y signo de gran orgullo, pero Pablo dice que no sirve, que no es nada comparado con pertenecer a Cristo que significa ser una nueva criatura. 

Se trata de una realidad que no solo pertenece a él sino a todos los miembros de la Iglesia, que llama el "Israel de Dios". Ya el tiempo de la antigua alianza se ha acabado y ahora está la Iglesia que lleva a su plenitud la misión de Israel: "La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. Luego dice que lleva en su cuerpo las marcas de Jesús, Sabemos que varios santos, empezando con San Francisco de Asís y hasta recientemente con el P. Pío de Pietralcina entre otros han recibido los estigmas. No sabemos si Pablo se refería a este fenómeno o más bien la larga lista de sus sufrimientos padecidos por Jesús lo había identificado con Él de manera que no solo está su alma identificada con Jesús sino también su cuerpo. 

¿Qué lección podemos aprender de este breve pasaje que nos ha tocado leer en este domingo? Que nosotros hemos de darnos cuenta de la centralidad del misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesús y que se renueva cada vez que celebramos la Santa Misa, no ninguna otra cosa puede tener más importancia en nuestra vida. 

sábado, 29 de junio de 2019

LA LIBERTAD

HOMILÍA, XII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO CICLO C.

SAN PABLO Y LA LIBERTAD.

Vivimos en una época en la que una de los máximos anhelos de las personas y especialmente los jóvenes es la libertad. Sabemos que Dios entregó al hombre el don del libre albedrío. Los animales no tienen tal libertad. Están cerrados en su mundo de instintos. Por ejemplo, es imposible que un animal haga una huelga de hambre. Si tiene hambre y hay alimento disponible no tiene ninguna libertad de tomarlo o no. Las abejas están programadas para hacer la miel de la manera que la hacen y no tienen ninguna posibilidad de cambiar o mejorar este método. Por más que han intentado enseñar a los monos palabras y en algunos casos les han podido enseñar hasta 250 palabras, pero más allá de repetirlas no son capaces de armar una oración juntando las palabras que les han enseñado. En cambio, como nos dice el Libro del Génesis, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y esta cualidad consiste en el hecho de que tiene un alma espiritual capaz de conocer la verdad y un apetito espiritual que es la voluntad que puede escoger entre actuar o no actuar, hacer algo bueno y algo malo. Esta semejanza con Dios le proporciona al hombre la dignidad que le es propia y que reconoce como tal.

No obstante, la libertad del hombre tiene muchos límites. Hemos nacido sin que fuera un acto libre de parte nuestra, ni escogimos donde íbamos a nacer, qué lengua iba a ser nuestra lengua materna. Nacimos con ciertos genes que podrán provocar ciertas enfermedades a lo largo de nuestra vida, pero nada de esto ha dependido de nuestra libertad. Nacimos en un cierto país con una cierta cultura. Por haber nacido en España o Hispanoamérica o en Europa en general, hemos adquirido o asimilado una cultura cristiana porque desde hace casi dos mil años el cristianismo ha penetrado profundamente nuestro país y queriéndolo o no hemos asimilado muchos aspectos de la cultura cristiana.

San Pablo dice en nuestra primera lectura de la Carta a los Gálatas: “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado”. ¿A qué se refiere el Apóstol aquí? ¿Nos está diciendo que dado que somos libres podemos hacer lo que nos da la gana, o por el contrario nos está diciendo que debido a que Cristo nos ha liberado del pecado, del mal y de la muerte, somos verdaderamente libres? Pues resulta que lo que quiere decir es lo segundo. Para San Pablo, uno es esclavo o del pecado o esclavo a servidor de Cristo. Pero, si tanto anhelamos la libertad, parece que no se trata de lo que comúnmente se piensa. ¿Quién el más libre, el que tiene un vicio como el alcolismo, la droga, el juego o como es común hoy en día una adicción al móvil de forma que no parece que pueda vivir sin estas cosas?

San Pablo veía a los paganos como esclavizados, y eso los que no eran oficialmente esclavos porque caían en muchos vicios. Recordemos que lo primero que enseñó Jesús, según podemos constatar al inicio del Evangelio de San Marcos era la necesidad de la metanoia o cambiar de mente, de mentalidad o de actitud. Al ser bautizados hemos sido incorporados en Cristo y hemos sido hechos nuevas criaturas de manera que lo viejo, es decir los vicios y las malas tendencias han sido vencidos y hemos adquirido la mente de Cristo, pero eso no es automático o permanente. Podríamos vender o perder nuestra libertad y volver a caer en la esclavitud. Por eso dice Pablo: “No os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud”.

Hay una esclavitud que consiste en dejarse llevar por el egoísmo según nos dice el Apóstol a continuación. Fue por soberbia o egoísmo que Adán y Eva cayeron en la trampa de las serpiente que los engañó haciéndoles pensar que podrían decidir lo que es bueno y lo que es malo, es decir ser como Dios, y debido al egoísmo se dejaron engatusar por el demonio y perdieron no solo la libertad, sino la comunión con Dios, la felicidad y comunión mutua y se trajeron encima todos los males que todos conocemos.

Luego procede San Pablo: “Sed esclavos unos de otros por amor “ y recuerda que al amor mutuo es la síntesis de la ley. Conviene que recordemos que el hombre es un ser esencialmente social y necesita vivir en comunidad, en primer lugar en la familia, para poder desarrollarse y llegar a desarrollar las virtudes y cualidades que lo caracterizan como imagen y semejanza de Dio e Hijo suyo en Jesucristo Nuestro Señor. Por lo tanto, el amor a Dios y al prójimo están relacionados con la verdadera libertad.

Desde el Renacimiento y la Reforma Protestante se ha ido introduciendo cada vez más el individualismo. La familia es la primera comunidad que conocemos y es esencial para nuestro desarrollo y perfeccionamiento. La cultura que se ha ido desarrollando desde esa época que suele llamarse liberalismo priva el individualismo y la libertad negativa. Unos filósofos ingleses del siglo XVII, Thomas Hobbes y John Locke fueron los primeros en promover esta ideología y fueron seguidos por el francés Jean Jacques Rousseau en el siglo XVIII. Ellos no creen que el hombre sea un ser esencialmente social, sino que postulan una situación primitiva en la que no había armonía, o existía “el salvaje noble de Rousseau”, o que la introducción de la propiedad privada provocó desorden de manera que fue necesario establecer un contrato social para que haya orden y el hombre pudiera alcanzar un nivel de felicidad. No creen en las comunidades naturales queridos por Dios que son la familia y la comunidad política. El Estado sería neutral en relación con la religión, pero eso no es lo que se da. Ya hemos llegado al final de las posibilidades de este sistema que con la falsa noción de la libertad negativa que es una autodeteminación lo más amplia posible mientras no estorba la libertad del otro. Es lo que nos ha dado la revolución sexual, el transgenderismo y demás males que hoy conocemos.

Para alcanzar la verdadera libertad, tenemos que someter los instintos y pasiones al dominio de la razón iluminada por la fe. San Pablo, aquí en en otras cartas habla de la carne y el espíritu. Cuando se refiere a la carne no es solamente lo relacionado con el sexto mandamiento sino el reino del mal, de las tendencias malas no controladas, el egoísmo, la sensualidad y demás vicios. Luego habla del espíritu, aquí se trata de haber colocado todo nuestro ser bajo el dominio de Jesucristo y la acción del Espíritu Santo. En la carta a los Romanos habla de la lucha que se da entre la carne y el espíritu.


Es cierto que Dios nos ha dado el libre albedrío, pero como todos sus dones a nosotros nos toca formarnos, desarrollar estos dones de forma que nos ayuden a cumplir su plan para nuestra vida digna en este mundo y la felicidad plena y perfecta en el futuro en el cielo. El filósofo Aristóteles decía que el hombre nace como una tabla rasa, es decir, el niño tiene que aprender todo. Se trata, pues de una libertad virtual que tiene que desarrollarse y perfeccionarse. De lo contrario, no llegamos a la “plentitud de la edad de Cristo”. Hay variedad de talentos, pues no todo mundo tiene los mismos talentos musicales o literarios, aunque si nos dedicamos a practicar cualquier arte u oficio ciertamente mejoraremos, pero nadie garantiza que llegaremos a ser grandes artistas como Mozart o Miguel Ángel que tampoco es necesario. Influyen muchos factores como las circunstancias de nuestra niñez, el tipo de colegio o educación en general que hemos podido adquirir, el hecho de haber tenido unos padres y maestros que nos estimularon y dieron buen ejemplo, o el hecho de haber podido juntarnos con buenos compañeros etc. En todo caso, mucho depende de nuestra voluntad de practicar la virtud, de superar los vicios del egoísmo, la vanidad, la envidia, la pereza, la impaciencia, la tendencia a dar rienda suelta a nuestros vicios, el haber querido formar buenos hábitos. Si formamos parte de este grupo de personas, lo que nos dice San Pablo en nuestra segunda lectura de hoy nos ha de estimular y ayudar a alcanzar la meta que Dios nos tiene reservada. 

sábado, 22 de junio de 2019

MELQUISIDEC, REY Y SACERDOTE PREFIGURA A JESÚS EN LA EUCARISTÍA

HOMILÍA PARA LA SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE JESUCRISTO, 23 DE JUNIO DE 2019.

Hace unos años el Papa Benedicto XVI en su homilía de esta Fiesta de Corpus Christi recuerda que se trata de una fiesta que nos trae a la memoria el misterio de Jueves Santo, la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que realiza dos actos totalmente extraordinarios, tomando el pan, fraccionándolo y dándolo a los apóstoles con las palabras "esto es mi cuerpo entregado por vosotros" y tomando el vino y  diciendo "este es mi sangre   de la nueva alianza derramada por vosotros. Decía que mientras Jesús en la última cena estaba con los apóstoles por última vez en este mundo antes de la entrega de sí mismo en la cruz, esta fiesta de Corpus Christi nos pone en presencia del Señor resucitado y glorioso que es el que se ha ofrecido para el perdón de nuestros pecados y para acompañarnos como su Cuerpo que es la Iglesia a lo largo de los tiempos hasta su segunda venida gloriosa. La Eucaristía siendo el cuerpo y la sangre de Cristo es el fundamento de la Iglesia, o con otras palabras, la Iglesia proviene de la Eucaristía y el misterio más grande que ella posee,

Quisiera comentar un poco las lecturas que la Iglesia nos propone para esta Celebración del Corpus Christi en el ciclo C de nuestra liturgia. Empezamos con una breve lectura del c. 14 del Libro del Génesis. Introduce un personaje bastante misterioso que se llama Melquidesec " Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrán". Estas pocas palabras dicen mucho. El se encuentra con Abrahán después de que este hubiera alcanzado una victoria en su batalla contra unos reyes. El nombre Melquesidec significa "rey de justicia", También es rey de Salem, palabra que proviene de shalom que en hebreo significa "paz", y resulta que la ciudad de Jerusalén contiene esta palabra "salem", o sea ciudad de paz. Es más, ofrece sacrificio de pan y vino. Conviene que recordemos el significado de los sacrificios. SE trata de ofrecer a Dios algo de lo mucho que no ha dado para manifestar nuestro adoración, alabanza, acción de gracia o súplica. Normalmente estamos acostumbrados a encontrar los sacrificios cruentos de animales en el Antiguo Testamento, pero existían también los sacrificios de cereales por ejemplo en el caso de las primicias de la cosecha ofrecidas a Dios como reconocimiento de que todo provenía de él. La sangre significaba la vida y Dios es la fuente de la vida. Es obvio que este rey y sacerdote, Melquidisec, rey de justicia prefigura a Jesucristo que se ofreció a sí mismo en la cruz y anticipó esta entrega en la última cena como ofrenda de pan y vino. 

Melquisidec es una figura misterioso en la Bibla y sale solo tres veces. La segunda vez es el salmo 109, que es nuestro salmo responsorial hoy. El responso es "Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisidec". Se trata de un salmo que se cantaba en la ocasión de la coronación del rey de Judá en el templo de Jerusalén, El rey representaba la unidad del pueblo, así en el caso  de Saúl y David que reunieron en un solo reino los diversos tribus. Además, era también sacerdote, padre y pastor de su pueblo. La proclamación del rey como "sacerdote eterno según el rito de Melquidesec" indicaba que no era un rey cualquiera sino que prefiguraba el verdadero rey eterno que sabemos es Jesucristo Nuestro Señor. 

Pasemos a nuestra segunda lectura que está tomada de la Primera Carta de San Pablo que es su relato de la Institución de la Eucaristía, una tradición que él recibió cuando se convirtió que sería como tres años después de los hechos y su carta sería de unos 20 años más tarde y 20 años antes de los evangelios: "

«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:«Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva". 

El cuerpo de Cristo entregado por nosotros obviamente se refiere ante todo de su entrega en la cruz por nosotros. "La sangre de la nueva alianza" nos recuerda que en la Biblia la sangre simboliza la vida, y la nueva y eterna alianza se refiere a la promesa de Dios hecho al Profeta Jeremías en el c.31. Manda a los apóstoles a repetir el gesto que había hecho, de esa manera instituyendo el sacramento del Orden y hasta su vuelta gloriosa que es el tiempo de la Iglesia. 

Pasemos a la versión de San Lucas de la multiplicación de los panes que obviamente tiene relación con la Eucaristía. Los apóstoles quieren que Jesús despida a la gente con hambre, pero Jesús no quiere hacer eso sino que él les va a dar de comer. Se trata del cumplimiento de su misión real. Además de sacerdote, es rey y el rey representa la unidad del pueblo como hemos señalado y le corresponde proveer las condiciones para que tenga de qué comer. Claro, en el caso de Jesús, hay en el gesto un fondo simbólico en cuanto que el alimento que da es en palabras del Evangelio de San Juan "el pan bajado del cielo que da la vida al mundo". El alimento de vida eterna que Jesús nos da es la Eucaristía, pan de vida eterna. Seguirá en el mundo mientras no regresa al final de los tiempos para reunir a todos sus hermanos en el Reino eterno con su Padre, el Espíritu Santo, los ángeles y los santos. 

Como conclusión podemos darnos cuenta del papel esencial que la Eucaristía tiene para nuestra vida cristiana presente que es camino, peregrinación hasta la vida eterna. ¿La tomamos en serio? ¿Realmente creemos que Jesucristo es el Rey de Reyes que se ha dado por nosotros en la cruz y renueva su entrega en cada misa? ¿Acudimos a la Iglesia, su casa con reverencia, intentando disponer nuestras almas para recibir tan gran don? Recordemos que Jesús expulsó a los vendedores del templo. ¿No seremos nosotros como esos vendedores, pues el templo de Jerusalén era ciertamente un lugar santo, pero comparado con lo que es la presencia misma de Jesucristo Dios y Hombre, Rey y Sumo Sacerdote en nuestros altares y se ofrece a los que llegamos a recibir dignamente, el templo de Jerusalén era poca cosa. Durante una misa de exequias el otro día, llegaron unos tarde y se pusieron a saludarse interrumpiendo la misa. He tenido ocasión de ver a otros saludarse al estar en la fila para recibir la Sagrada Comunión? ¿Qué tipo de fe y reverencia tienen estos ante tan gran misterio? Les invito a examinar la conciencia e intentar recuperar lo que era antes la reverencia y el clima de oración que reinaba en las Iglesias antes y después de la celebración. También hay personas que acuden al altar de la Eucaristía al final de la misa a rezar y otro que ni se dan cuenta de que los están estorbando? ¿No dijo Jesús a los judíos que la casa de Dios es santo y no un lugar de comercio?




sábado, 15 de junio de 2019

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

HOMILÍA PARA LA SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, 16 DE JUNIO DE 2019.

Todos sabemos que el misterio de la Santísima Trinidad es el más profundo juntamente con la de la Encarnación redentora de Jesucristo Nuestro Señor, la segunda persona de la misma Trinidad. ¿Este hecho nos debe de asustar y evitar el intento de captarlo dentro de los límites de nuestra mente? Todos los misterios de la fe han de ser razonables, lo cual no quiere decir que podemos lograr comprenderlos, pues San Agustín dijo acertadamente "Si comprehendis, non est Deus". "Si lo comprendes, no es Dios". Sin embargo, el Credo que rezaremos dentro de unos momentos comienza con la profesión de fe en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible". El mismo San Agustín dedicó una parte notable de su tratado sobre la Trinidad a buscar vestigios de la Trinidad en la creación y de manera especial en el hombre, que según nos dice el Libro del Génesis, Dios lo creó a su imagen y semejanza. También la teología nos dice que la primera revelación de Dios es precisamente la creación. Además, aunque con argumentos racionales se puede llegar a descubrir la existencia de Dios y algunos de sus atributos, aunque no la Trinidad. Una vez revelado este gran misterio, podemos encontrar argumentos que demuestran que no es irracional sin razonable. Por lo tanto, dentro de los límites de una homilía y sirviéndome de las lecturas bíblicas que la Iglesia nos propone para esta fiesta, procuraré explicar brevemente lo que este misterio significa para nosotros, como se expresa en la liturgia e invitarnos a profundizar en la relación con las tres divinas personas sobre todo a través de la oración y la liturgia. En pocas palabras, es muy importante para el aumento de nuestra fe, esperanza y amor a Dios y al prójimo responder con gozo al amor que nuestro Dios Uno y Trino nos ha manifestado y que esto nos llene de alegría, de gratitud y una gran esperanza de llegar a gozar de su presencia eternamente en el cielo.

En la liturgia nuestro primer encuentro con la Sma. Trinidad ha sido nuestro bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. Dado que en el bautismo hemos sido incorporados a Jesucristo, Hijo de Dios y convertidos en hijos en el Hijo, obviamente también a través de Jesús hemos entrado en comunión con Dios Padre y el Espíritu Santo, aunque luego la Confirmación nos ha comunicado al Espíritu Santo de manera más específica como sucedió con los apóstoles en Pentecostés. Decía Jesús en la Última Cena: "El que me ama guardará mis palabras y mi padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él". También prometió a los apóstoles en la misma ocasión que enviaría al Espíritu Santo como abogado defensor y que les ayudaría a recordar todo lo que les había enseñado. Además, nos conviene recordar que Dios no se reveló meramente para satisfacer nuestra curiosidad sino "por nosotros los hombres y por nuestra salvación". A lo largo de los siglos, muchos filósofos, reyes y otros han intentado salvar al hombre, pero sobre todo el siglo XX con sus ideologías nefastas nos ha demostrado que lo único que lograron ha sido unas masacres de alrededor de 100 millones de personas. La verdadera felicidad que todos anhelamos consiste exclusivamente en lo que Santo Tomás de Aquino llama la visión beatífica, que consiste en una relación intima, personal y eterna con las tres divinas personas  en lo que llamamos el cielo. Como he señalado esta relación comienza con el bautismo, pero en este mundo se basa en la fe que es por definición oscura. Nuestra fe se basa en el testimonio de los apóstoles que conocieron personalmente a Jesús tanto en su vida pública como después de su resurrección y sellaron su testimonio con el martirio. Además, Jesús cumplió lo profetizado por los profetas del Antiguo Testamento e hizo milagros extraordinarios. Se nota también el tipo de relación que tenía con su Padre a quien se refería como Papá (Abba en su lengua materna que era el arameo).

San Juan al inicio de su Evangelio dice: En el principio existía el Logos y el Logos estaba con Dios y el Logos era Dios...Todo se hizo por él y sin él nada de cuanto se hizo existe. No he traducido el término logos aunque todas las Biblias lo traducen como Palabra o Verbo. En realidad, es un concepto que tiene una larga historia en la filosofía griega, y en una Diccionario Bíblico se dedica varias páginas para expresar lo que significa. Decía que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza  y donde residen estas características del hombre es en la mente y en la voluntad. Entonces, logos sería la inteligencia, la racionalidad con las que Dios ha creado el universo y al hombre, y en la misma divinidad se expresa con este término. Dios Padre conociéndose a sí mismo genera al Hijo o Logos y por esto también Jesús decía que Él es la Verdad. Luego está la voluntad que es la capacidad de amar. El Padre ama al Hijo de manera que podemos, según explica San Agustín, discernir que tiene que haber uno que ama o el amante, luego el amado y el amor entre ellos, que viene siendo el Espíritu Santo y por eso San Agustín llama al Espíritu Santo amor y don.

Pasemos ahora a nuestras lecturas de hoy para que nos ayuden a captar esta realidad. En el Libro de los Proverbios, como  también en el Libro de la Sabiduría, se hace una personalización de la Sabiduría y en nuestro pasaje de hoy aparece como presente junto a Dios en la creación y existente antes de la misma creación: "Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales.
Cuando ponía un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano". Este texto como otros similares se consideran como anticipando en el Antiguo Testamento de alguna manera al Logos a través del cual, como he señalado arriba, todo fue hecho, según nos dice San Juan. 

El mismo San Juan en su primera carta afirma que Dios es amor y en nuestra segunda lectura de hoy de la Carta de San Pablo a los Romanos, el apóstol dice "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado". Dios no tenía ninguna necesidad de crear nada, ni el universo ni ninguno de nosotros, pues si tuviera tal necesidad no sería Dios. El fin que tenía al crearnos corresponde a su amor infinito que llega al extremo de enviar a su Hijo al mundo y permitir que llegara a la cruz para slavarnos a nosotros de la condena eterna que llamamos el infierno y para que podamos participar en su naturaleza divina, como dice San Pedro en su segunda carta. 

Nadie ama lo que no conoce. Por ello, les invito a reflexionar sobre este amor infinito de Dios a nosotros y el misterio de la inhabitación de las divinas personas en nuestra alma a partir del bautismo si no es que las hemos expulsado debido a algún pecado grave o mortal. Nosotros que participamos cada domingo o cada día en la Sagrada Eucaristía y si estamos atentos a las lecturas y las oraciones nos daremos cuenta cada vez más sobre quién es este Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo si realmente ponemos atención, si reflexionamos sobre lo que sucede en cada misa. También nos conviene buscar un tiempo para la oración, que según Santa Teresa de Jesús es una conversación con aquel que nos ama". Si nos esforzamos tanto en conocer como amar al Señor, a Dios Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, él nos dará la gracia de la alegría, de la paz interior, de manera que pese a los sufrimientos que inevitablemente tendremos que sobrellevar, viviremos con una gran esperanza sabiendo que al final de nuestro camino llegaremos a la meta de la vida eterna y ver a Dios cara a cara. 

sábado, 8 de junio de 2019

DOMINGO DE PENTECOSTES: UN REPASO DE LA ACCIÓN DEL EPÍRITU SANTO EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

HOMILÍA DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, 9 DE JUNIO DE 2019.

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, se cuenta un episodio curioso protagonizado por San Pablo cuando llegó a Éfeso: Se encontró a algunos discípulos y les preguntó "¿Habéis recibido el Espíritu Santo cuando habéis llegado a la fe?  y ellos contestaron "Ni siquiera hemos escuchado decir que existe un Espíritu Santo" . ¿No será este el caso de un gran porcentaje de los católicos actuales? Los padres, pese a no pisar la Iglesia más de un par de veces al año, presentan a los hijos para que se les bautice, y se comprometen a educarles en la fe, cosa evidentemente imposible para ellos porque no cumplen con lo mínimo requerido por el Derecho Canónico para que se permita el bautismo de un hijo, es decir, que haya una fundada esperanza de que se les vaya a educar en la fe. Luego a los 8 años vuelven a presentarlos a la parroquia para que reciban catequesis para la Primera Comunión, sin haber tenido ninguna experiencia de la fe católica en sus casas. Luego se da la gran fiesta de la Primera Comunión, para la cual no pocos sacan un préstamo del banco y a veces le dan al niño un viaje como a Disneyland de París. En cuanto a la Confirmación, la mayoría no la reciben porque al parecer no se es una fiesta como la de la Primera Comunión. ¿No es cierto que en tal caso, estamos en una mayor ignorancia del Espíritu Santo que aquellos de Éfeso en tiempos de San Pablo?

En esta homilía, quisiera hacer un breve repaso del papel del Espíritu Santo en la Historia de la Salvación. Ciertamente, se dice que los grandes acontecimientos de la historia human están jalonados por guerras y revoluciones. No así la historia sagrada. Empecemos con el primer versículo del Libro del Génesis: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era algo caótico y vacío, y tinieblas cubrían la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas", y se procede con el relato de la creación como el establecimiento de un orden en el universo. Los Padres de la Iglesia veían la acción del Espíritu Santo como una suerte de línea roja que une los puntos luminosos a lo largo de la historia. San Basilio dice de la creación: "Piensa en la creación. Ella fue realizada en el Espíritu Santo que consolidaba y adornaba los cielos. Piensa en la venida de Cristo. El Espíritu la preparó y después en la plenitud delos tiempos, la ha realizado descendiendo sobre María. Piensa en la parusía. El Espíritu Santo no estará ausente tampoco entonces, cuando los muertos resucitarán de la tierra y nuestro Salvador se revelará desde el cielo" (San Basilio, Sobre el Espíritu Santo, 16, y 19).

Veamos el segundo relato de la creación del hombre: "El Señor Dios formó al hombre con polvo del suelo e insulfó en él el aliento de la vida, y resultó el hombre ser un ser viviente".  Tanto en hebreo como en griego y en latín, la palabra espíritu tiene que ver con la respiración, Dios le dio al hombre la libertad con la posibilidad de hacer mal uso de la misma, cosa que lamentablemente hizo. Así empezó la historia del pecado, del mal y de la muerte que se extendía cada vez más en la tierra hasta que Dios dice "Me arrepiento de haberlos creado", pero Dios no se deja vencer por el pecado y la maldad del hombre. Decide replasmar su creación en la primera operación de rescate de la historia que es la del Noé y el Arca. Es como si hubiera hecho una estatua de bronce, pero se corroe y se deforma con el paso del tiempo y la refunde. El antiguo y primer Adán le falló a Dios, pero decidió arreglar radicalmente la situación enviando a su Hijo Jesucristo al mundo como el "nuevo Adán". Esta vez no puede fallar porque su mismo Hijo se hace hombre y Jefe de la nueva humanidad. Esta obra maravillosa la realizó "por obra del Espíritu Santo" y la colaboración de María Santísima.

Toda la vida de Jesús, su vida escondida en Nazaret como carpintero, su predicación, sus grandes milagros y la expulsión de los demonios la lleva acabo bajo el signo del Espíritu Santo. Sobre todo con el bautismo de Jesús en el Jordán fue consagrado en el Espíritu y poder (Hechos 10,38) para llevar la buena noticia a los pobres y es conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el demonio. Se va revelando al Espíritu ya no solamente como fuerza y poder de Dios sino como persona. De igual manera que el Espíritu acompaña y guía la acción evangelizadora de Jesús, así también sucede con la Iglesia. Es enviado al mundo y condenará al mundo mientras llevará a los discípulos a la verdad plena (Jn 14-16) y San Pablo añade que el mismo Espíritu orará en los discípulos "con gemidos inefables" (Rom 8,26). De hecho, en el c. 20,22 de San Juan, Jesús resucitado en su primera aparición a los apóstoles respira sobre ellos y los invita a recibir el Espíritu Santo para poder perdonar los pecados, de manera que hay un paralelismo perfecto entre la acción del Espíritu en la vida pública de Jesús y luego en la vida de la Iglesia, su Cuerpo Místico.

Pentecostés es el nacimiento de la Iglesia, así como la Navidad es el nacimiento de Jesús en la encarnación, y en ambas ocasiones María Santísima está presente cumpliendo un rol importante. Ya San Juan la había incluida entre las personas que estaban cerca de la cruz a la muerte de Jesús. La que desde la Anunciación del Arcángel Gabriel había llegado a ser Madre de Jesús, llega ahora a ser Madre de la Iglesia naciente en el Cenáculo de Jerusalén. Así Dios cumple su promesa hecha a través del Profeta Isaías de hacer algo nuevo (43,19). Nuestro Salmo Responsorial de hoy reza: "Envía tu Espíritu, Señor y renovarás la faz de la tierra.

El episodio de la Torre de Babel en el Libro del Génesis había hecho patente el fruto de la arrogancia del hombre como un esfuerzo de llegar al cielo por sus propias fuerzas y su propia tecnología, cosa que tiene hoy en día una gran actualidad. La división, la separación y  la imposibilidad de comunicarse entre los hombres que se dio en Babel, se deshace en Pentecostés cuando los apóstoles hablan al grupo de personas reunidas para la fiesta del norte, sur, oriente y poniente y todos los entienden en su propia lengua.

La humanidad ha de aprender a comunicarse con una nueva lengua comunicada por el Espíritu Santo que es el amor, es decir, impresa en el corazón del cristiano. Los que somos católicos, hemos de esforzarnos cada día por dejarnos conducir por el Espíritu Santo porque solo así podemos aprender el verdadero amor a Dios y al prójimo. San Agustín en su tratado sobre la Trinidad afirma que el Espíritu Santo es en persona el amor entre el Padre y el Hijo y San Pablo afirma que "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado". Claro,  en este mundo mientras no lleguemos a la segunda venida del Señor, alcanzar el amor es una lucha, necesita mucho sacrificio y seguimiento del camino de Jesús que lo llevó al Calvario. No hemos de desfallecer en el intento porque aunque todavía no se ve plenamente la victoria de Jesucristo sobre el mal y la muerte, es una realidad y nos invita a colaborar para que esta victoria por la acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en cada cristiano vaya ganando más almas y progresando en esta victoria hasta que llegue a la plenitud.