sábado, 30 de octubre de 2021

SÍNTESIS DE TODOS LOS MANDAMIENTOS

 

HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXXI DEL CICLO B, 31 DE OCTUBRE DE 2021,

SHEMA ISRAEL, ESCUCHA,  ISRAEL
En el sexto capítulo del Libro del Deuteronomio encontramos uno de los textos más eblemáticos de todo el Angituo Testmento_ "El Escucha, Israel. El Señor, nuestro Dios, solamente uno. Amara´s al Seór. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas" Y prosigue: Las palabras que hoy te digo quedrán en tu memoria". En nuestro pasaje evangélico de hoy, un escriba pregunta za Jesús, cuál es el más grande de todos los mandamientos y contesta citando este texto llamado "shema, Israel". Examinemos, pues este texto y su importancia.

Se dice que a diferencia de la cultura griega que daba gran importancia a la palabra escrita, la cultura hebrea pone gran énfasis en la palabra. Aquí se invita a a "escuchar". Esto porque Dios se comunica con la palabra como dice la Carta a los Hebreos 1,1-2: "Muuchas vees y de muhos modos habló Dios en el pasado anuestros Padres por medio delos Profetas; en estos úlitmos tiempos nos ha hablado po rmedio del Hijo a quieren instituyo heredero de todo, por quien también hizo los mundos.". De ahí la importancia de la escucha de la Palabra de Dios, que en Hebreo se expresa con la palabra "dabar", una palabra que realiza lo que dice. Así sucede en el primer capítulo del Génesis: Dios dice "hágase la luz" y se hizo y así el resto de la creación. Además, el cometido de los profetas es comunicar la Palabra de Dios o literalmente "hablar de parte de Dios".

En primer lugar, hemos de escuchar el mandamiento fundamental: Amarás al Señor tu Dios con todo tu coraz´n con oda tu alama y contoda tu fuerza". Manda "amar". Todos pensamos que sabemos lo que es el amor, pero con mucha frecuencia hoy en día, se piensa ante todo en lo romántico que se manifiesta en unos sentimientos. Una pareja joven se enamoran y se dice en inglés que "han caído en el amor". Se habla de amor a la primera vista, pero en realidad no es posible amar a una persona sin antes conocerla. En latín se dice: Nihil volitum nisi cognitum", (nada es querido o deseado sin primero conocerlo). No se trata, pues, de una especie de atracción que provoca un sentimiento agradable. A través del contacto frecuente, de las conversaciones, de las reacciones de la otra persona  se va conociéndola. Ahora bien, en el caso de Dios, que es el ser supremo y absoluto es mucho más difícil conocerlo. Obviamente, nos ayuda la Santa Biblia que nos entrega tanto las palabaras o lo que Dios ha comunicado a través de ellas, como las obras de Dios, todo lo que ha creado incluyendo nosotros mismos, que tampoco es fácil conocer realimente a nosotros mismos, máximo hoy en día porque muchos no reflexionan, no analizan sus actos, sus sentimientos, sus reacciones ante los demás. Igualmente, no es fácil conocer a otra persona porque de muchas maneras la persona es un misterio y aunque pensamos que la conocemos nos sorprende con frecuencia con lo que dice  y hace. Si es así con nosoros y las personas que pensamos que conocemos, es muchísimo más difícil conocer a Dios, aunque seamos buenos conocedores de la Biblia, que no es el caso de la mayoría de los católicos. Si la esencia de todos los mandamientos tanto según el Deuteronomio como del mismo Jesús, es obvio que se trata de una tarea absolutamente fundamental.

Dios no nos ha abandonado a nuestra natural incapacidad e ignorancia. San Pablo nos dice en el primer capítulo de su Carta a los Romanos 20 ss: "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder, eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables". San Pablo no tiene ninguna duda de que podemos conocer a Dios, su poder y sus obras a través de su creación. Es más, conocemos su ley moral o ley natural y sostiene que los que no lo conocen son inexcusables. Santo Tomás de Aquino afirma que solo pocos, después de muchos errores y mucho esfuerzo, pueden conocer a Dios y su ley, y por ello Dios en su infinito amor y misericordia nos ha revelado mucho más acerca de sí mismo, como hemos visto arriba en la Carta a los Hebreos. En todo caso, gracias al don de la fe y el hecho de que Dios ha revelado sobre sí mismos, su vida íntima o la Sma. Trinidad, que en ningún caso podríamos deducir con nuestra mente. Nos ha revelado el hecho de que la Segunda Persona de la Sma. Trinidad nació de María Virgen y toda la historia de su vida, su doctrina que encontramos en los evangelios, de manera especial el misterio de la Eucaristía por el cual el pan y el vino se convierten realmente en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo y en general lo que queda expresado en el Credo. De manera  que comparado con lo que podemos conocer por la mera luz de la razón, lo que Dios ha revelado a través de la Encarnación de su Hijo es mucho más. Sin embargo, dado que Dios es absoluto e infinito, queda muchísimo más que no está a nuestro alcance en este mundo. Con razón San Agustín afirmaba "si lo comprendes, no es Dios". Por lo tanto, nos corresponde una tarea enorme en el cumplimiento de este primer aspecto del mandamiento fundamental que estamos comentando hoy.

Aunque nuestro conocimiento de Dios siempre es imperfecto, igualmente es esencial, pues se prosigue a mandarnos a "amarás al  Dios Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser".  (Mc12,28b-34). ¿En qué consiste el amor? Como afirma San Agustín en sus Confesiones acerca del tiempo, si nos preguntan, pensamos que lo sabemos, pero en realidad no sabemos. Para ser breve, se puede afirmar que se trata de "buscar el bien del otro en cuanto otro". El Diccionario nos da en primer lugar esta definición: Sentimiento intenso del ser humano que partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca la unión con otro ser". Esta definición nos puede ayudar en parte, aunque como parece obvio lo que señala acerca del sentimiento no se cuadra exactamente con Dios. Es cierto que en la Biblia se habla de sentimientos de Dios, pero se trata de un modo análogo de expresarse. También uno puede amar a otro sin experimentar ningún sentimiento, al menos no en todo momento. En 1 Juan 4,8, el apóstol afirma que "Dios es amor". No se trata de una definición que exprese la esencia de Dios o lo que es y lo distingue de cualquier otro ser. Más bien expresa lo que la Bibla recoge acerca de Dios, que se da, se entrega al hombre, sobre todo en la persona de Jesús que llega al extremo de la cruz y lo hace buscando en todo momento el bien nuestro, aquello que más queremos o necesitamos. Hay un dicho filosófico  en latin que reza: "Bonum es quod omnia appetunt" (el amor es aquello que todo ser busca o desea". Una vez que hayamos alcanzado un conocimiento de Dios, pese a su necesarias limitaciones, buscamos que sea conocido por otros porque solo en Él encontramos la felicidad o la plenitud de todo lo que deseamos.

¿El mandamiento del amor es fácil de cumplir?. Ningún bien que deseamos con todo el corazón, con todo nuestro ser es fácil de alcanzar, máxime el amor a Dios. La dificultad proviene del pecado original y sus consecuencias en nuestra vida, es decir, lo que los teólogos llaman la "concupiscencia". Hemos llegado a esta vida privados de la amistad con Dios que era su plan original hasta que Adán y Eva rechazaron el plan de Dios y desviaron todo el resto de la humanidad. Sabemos que Jesucristo superó este problema en nosotros por su sacrificio en la cruz y su victoria sobre el mal y la muerte en su resurrección. Sin embargo, nos quedamos en parte heridos tanto por los resultados del primer pecado, sino también con la multitud de los pecados que vinieron después (ver Génesis 6, cuando Dios decidió volver a empezar, primero destruyendo su creación por el diluvio y salvando unos cuantos). Por la concupiscencia, encontramos una gran dificultad en someter nuestro instintos y malas tendencias al dominio de la razón y la ley de Dios. Dios, en su infinita misericordia nos hace capaces de lograr eso por su gracia. En todo caso, ninguno es capaz de evitar el pecado por sus propias fuerzas, con la excepción de María Santísima que fue concebida sin pecado original. Ha habido santos que probablemente han recibido la gracia de evitar todo pecado venial. Sin embargo, San Pablo nos asegura que nadie es tentado más allá de sus fuerzas, de manera que no estamos obligados a pecar.

En la Biblia encontramos muchas oraciones, de manera especial salmos, que nos ayudan a ir reconociendo los grandes beneficios que hemos recibido de Dios y cómo agradecer a Dios por ellos, por ejemplo "Dad gracias a Dios porque es bueno, porque es eterna su misericordia".

Nos queda el segundo mandamiento "amarás al prójimo como a ti mismo".  Jesús no enseña quién es el prójimo con su Parábola del Buen Samaritano (lc 10,25-37). La palabra prójimo en latín significa "el más cercano". Resulta que los judíos y los samatitanos se odiaban mutuamente. Sin embargo, el samaritano, el más lejano se convierte en el más cercado por sus obras de amor, más que el sacerdote y el levita. Lo mismo sucede en la Parábola del Juicio Final (Mt 26,31 a 46). El que llega al cielo es el que ha socorrido al necesitado. Esto porque Jesús se identifica con los "más pequeños". Por otra parte, Dios nos ha creado a todos a su imagen y semejanza.

Si los santos han podido superar los mismos obstáculos que nosotros encontramos en el camino al cielo, y no pocos de ellos empezaron su camino con muchos obstáculos o sea, con una vida de pecado, ¿por qué nosotros no vamos a poder hacer lo mismo? ¿Acaso Dios nos va a privar de su gracia para alcanzar la meta? ¿Cómo es posible que nos preocup

viernes, 22 de octubre de 2021

EL CIEGO BARTIMEO.

HOMILÍA DOMINGO 30 DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO, 24 DE OCTUBRE DE 2021.

Este domingo nos toca un milagro de la curación de un ciego. Es uno de varios que se dan en los cuatro evangelios. San Marcos nos da el nombre del beneficiario del milagro, Bartimeo. No siempre se nos entrega el nombre de la persona curada. Algunos comentaristas consideran que se da porque la persona en cuestión vive aún. También descubrimos que estaba sentado al lado del camino pidiendo limosna. El hecho de que haya tenido que dedicarse a pedir limosna no nos extraña, pues en épocas anteriores a la nuestra no existían pensiones para discapacitados. Una vez que descubrió que Jesús pasaba por donde estaba, se puso a gritar.
No es de extrañar que los que estaban a su alrededor intentan callarlo. Le daba vergüenza y no querían llamar la atención de la multitud hacia ellos. El ciego no les hace caso y repite su petición: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí. Obviamente, se da cuenta de que esta puede ser su única oportunidad de alcanzar una cura y le da igual lo que dicen los de alrededor. En los  evangelios con frecuencia Jesús enseña a orar con perseverancia, y no desfallecer, No es que Dios no sepa lo que necesitamos, sino que Él quiere que expresemos nuestra indigencia. 

Jesús lo escucha y se detiene y les manda a los demás llamarlo. Podemos imaginar la alegría porque Jesús lo llamaba. Por ello, "soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. La llamada de Jesús es importante y vemos cómo llama (en griego kalein) a los que iban a ser sus apóstoles. La palabra Iglesia en griego es "eklesiá", llamado fuera . Jesús le pregunta qué quiere hacer por él. Probablemente, Jesús no se dio cuenta de que era ciego. El responde "Maestro que pueda ver". En la Biblia todo relacionado con la luz es simbólico, Jesús es la luz del mundo y la comunica a nosotros. La ceguera es un gran obstáculo y la ceguera espiritual que nos lleva a no reconocer la verdad y obviamente a Jesús es incluso peor. Jesús responde, "anda tu fe te ha salvado". Enseguida recobró la vista y sigue a Jesús por el camino, Certamente, es un hecho que seguía  a Jesús por el camino, pero el contexto indica que llegó a ser discípulo. 
 
Obviamente, aquí hay una invitación a cada uno de nosotros a superar la ceguera espiritual que no nos permite reconocer a Jesús como el único que da sentido a nuestra vida. También, como he señalado arriba, es fácil imaginar la alegría que sentía cuando Jesús lo escuchó. . Esta alegría la siente hoy en día cuando una persona, movida por la gracia de Dios, acude a la confesión y "descarga", por así decirlo, la carga de muchos años de pecado. No olvidemos que Jesús decía que "hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por 99 que no tienen necesidad de arrepentimiento

 

sábado, 16 de octubre de 2021

QUÉ PEDIR A DIOS EN LA ORACIÓN Y CÓMO.

HOMILÍA XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO,CICLO B.17 DE OCTUBRE 2021,

Nuestro pasaje evngélico de hoy nos cuenta un episodio que nos ayuda a aprender cómo hemos de orar. Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, piden a Jesús que los coloque a su derecha y a su izquierda en su reino. En el Evangelio de San Mateo es la madre de los dos hermanos la que hace la petición. Podemos suponer que Mateo suaviza la cosa, pues es natural que una madre quiera lo mejor para sus hijos, pero el hecho de que en realidad son ellos los que realizan la petición los deja mal y manifiesta que les faltaba mucho en el aprendizaje del camino de Jesús. En otras ocasiones, como la Última Cena,según el Evangelio de San Lucas,  los apóstoles disputan sobre quién o quiénes podrían ocupar los lugares de honor a la mesa, una indicación de lo poco, que habían aprendido del espíritu de Jesús. En todo caso, para Santiago y Juan, el episodio es una ocasión de escuchar una buena lección de Jesús. Dice: "el que quiere ser grande, que sea vuestro servidor. el que quiera ser primero, sea el esclavo de todos". Ellos obviamente, se sintieron humillados y se dieron cuenta de lo inapropiado  que fue su petición.

Veamos ahora cómo esta lección se aplica también a nosotros. Se trata de orar como corresponde, lección que da San Pablo el c. 8, 26 de su Carta a los Romanos: "Pues nosotros no sabemos cómo pedir como conviene, más el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables". En otra parte, San Pablo dice que en el Espíritu :podemos orar y decir "Abba Padre", es decir con el mismo Espíritu de Jesucristo. ¿Por qué no sabemos cómo pedir como conviene? Porque somos burdos y pensamos en primer lugar en lo que padecemos o sufrimos y pedimos a Dios que nos alivie sin saber por qué Dios permite el sufrimiento que nos corresponde. Tendríamos que orar siendo guiados por el Espíritu Santo, como Jesús que en toda su vida permitió que el Espíritu los guiará. Somos como los niños que dicen "dame", pero el niño no sabe por qué tiene que a veces  privarse de lo que desea para luego alcanzar más felicidad. Quiere muchos caramelos, pero su madre sabe que el exceso de dulces provoca caries en los dientes y para evitar dolores de muela le conviene privarse de lo que le gustaría. En el mismo versículo que he citado arriba, San Pablo dice "Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza". Es decir, que nosotros no nos damos cuenta de nuestra flaqueza y debilidad y no pedimos a Dios lo que realmente necesitamos. El Espíritu Santo es la fuerza y el poder de Dios y eso lo vemos en el primer capítulo del Libro del Génesis, El Espíritu aleteaba sobre las aguas del caos y Dios iba ordenando cada aspecto de su creación, siendo el hombre, creado a su imagen y semejanza el último en ser creado por la fuerza de su Palabra, es decir, Logos. Por otro lado, la creación ha terminado: "Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto". Por un lado, el hombre, es decir, en primer lugar Adán y Eva que se rebelaron contra Dios y desobedecieron sus mandatos en parte arruinaron el plan maravillos de Dios para toda la humanidad. En todo caso, Dios no abandonó al hombre sino le ofreció otro camino de salvación enviando a su Hijo al mundo para liberarnos de la esclavitud del pecado y dejarnos guiar por el Espíritu Santo.

¿Normalmente, qué pedimos en nuestras oraciones? Si estamos sufriendo dolores o angustias pedimos a Dios que nos alivie. No es que sea malo eso,pero no es necesariamente lo que Dios nos quiere dar en ese momento. En el Padre Nuestro, Jesús no nos enseña a pedir que se nos quite los dolores, sin que se haga su voluntad, que venga su Reino, que perdonemos como Él nos perdona a nosotros y que nos libre del demonio y en general del mal. .Luego, Jesús nos asegura que si perseveramos en la oración se nos dará lo que necesitamos, pero en el Evangelio de San Lucas se indica que aquello que más necesitamos y aquello que sin duda Dios nos dará es el Espíritu Santo. También en la Última Cena, Jesús manda pedir en su nombre y asegura que nos dará lo que realmente necesitamos. ¿Qué quiere decir eso de "pedir en su nombre"? Es decir, en el bautismo hemos sido incorporados en  Cristo, hecho uno con él, y hemos recibido el Espíritu Santo, reforzado en la Confirmación de manera que nuestra oración subirá al Padre gracias a nuestra unión con Jesús en el Espíritu Santo  y pediremos lo que más necesitamos que es el Espíritu Santo, que nos guiará hacia toda verdad y bondad.

Santiago y Juan pedían un honor que igual no les correspondía y manifestaban una falta de humildad. Jesús dice que beberán el cáliz que él ha de beber, es decir la cruz, pero no le corresponde dar estar a su derecho y a su izquierda en el cielo. En otra ocasión cuando Jesús veía que los fariseos buscaban los asientos de más honor en un banquete, Jesús indica que debían de colocarse en el último lugar de manera que el anfitrión se acercaría y los invitaría a subir más arriba y de esa manera recibirán más honor. Muy importante es darnos cuenta de que Dios no ayuda a la gente perezosa, algo expresado en el famoso refrán que se encuentra en el Quijote entre otros lugares; "A Dios rogando y con el mazo dando". El mismo Jesús dice "No el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de Dios, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo". Existe también el pecado de la  presunción que consiste en querer alcanzar la santidad sin poner los medios necesarios para alcanzarla. Hacemos buenos propósitos sin la firme voluntad de cumplir lo que hemos prometido. Hasta pedimos a Dios que nos ayude a cumplir nuestros buenos propósitos, pero si de verdad no queremos lo que nos proponemos lo que pedimos, de nada nos sirve.
 
Si un hombre pierde su puesto de trabajo, obviamente, no le basta rezar y pedir a Dios que le consiga otro trabajo. Tiene que trabajar diligentemente buscando anuncios de peticiones de trabajo, enviar su currículum vitae a muchas empresas, buscar recomendaciones etc. Si no, él y su familia pasarán hambre, no podrán pagar el recibo de la luz etc. Igualmente, para eliminar nuestros vicios y practicar la virtud tenemos que hacer un gran esfuerzo y obviamente Dios nos ayudará, Por ejemplo, si tenemos vicio de hablar mal del prójimo, de poco servirá hacer buenos propósitos si no hacemos un gran esfuerzo y Dios nos ayudará porque somos serios y queremos de verdad alcanzar la santidad. De igual manera, el que tiene problemas psicológicos y acude a un psicologo, Si no cumple lo que le sugiere el psicólogo, no habrá manera de superar su problema ni habrá psicólogo o psiquiatra en el mundo que podrá ayudarle..Llevamos mucho tiempo conviviendo con nuestros vicios, no pensemos que los vamos a eliminar de un día para otro, y si fallamos una y otra  vez, no nos desanimos ni echemos la culpa a Dios por no ayudarnos cuando en realidad no somo serios en nuestras promesas y oraciones.



 

sábado, 9 de octubre de 2021

LA SABIDURÍA Y LA RIQUEZA.

HOMILÍA PARA EL XXVIII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 10 DE OCTUBRE DE 2021.

Hoy nuestra primera lectura está tomada del Libro de la Sabiduría. Hay varios libros sapienciales en el Antiguo Testamento y son atribuidos al Rey Salomón, que puede ser considerado como el Sabio por antonomasia en la Biblia. Este hecho se debe entre otras cosas porque Salomón estaba en Gabaón y tuvo un sueño en el que Dios le dijo: "Pídeme lo que quieras que te dé". y Salam´´on pidio "Concede, pues a tu siervo un corazón que entiende para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal, pues "quién será capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande" (1Re 3,9) y el episodio de las dos mujeres y sus hijos y cómo Salomón solucionó el conflicto entre ellas sobre quién era la madre del niño que sobrevivió, sacando su espada y diciéndoles que al niño lo cortaría en dos, una mitad para cada una (IRe,3,27),

Conviene explicar en qué consiste la sabiduría, pues tenía una gran importancia en la Biblia. Se dice que la Sabiduría existía antes de la creación del mundo y por ella Dios creó todo. Se trata de la manera correcta de actuar y en general hacer las cosas según el proyecto de Dios. El sabio está cerca de Dios y cumple su voluntad, su ley. En el Evangelio de San Juan se dice: Al principio existía el Logos, y el Logos estaba con Dios y el Logos era Dios y todo lo que existe y se creó llegó a ser por el Logos, y unos versículos "El logos se hizo carne y habitó en medio de nosotros". Para los griegos la palabra logos tiene muchos y variados significados pero fundamentalmente significa "razón" y "orden". Es decir, Dios ha creado el universo según un plan y un orden y eso se aplica no solo al mundo físico sino también a todo lo que depende del libre albedrío del hombre. Esto corresponde también a la sabiduría. También San Pablo afirma que Jesucristo es "la sabiduría de Dios". También la prudencia (la capacidad de escoger los medios adecuados para un fin) llamada en griego phronesis, está relacionada con la sabiduría como constatamos en nuestra primera lectura de hoy: "Supliqué, y se me concedió l prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de Sabiduría. Luego se explica cómo adquirió  Salomón la sabiduría.

"La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No se equipará la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella la plata vale lo que es barro. Lo quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables"

Conviene que nos acordemos cómo la Biblia nos cuenta que Salomón alcanzó tener grandes cantidades de oros, plata y otras cosas valiosas y su fama debido a sus riquezas se extendió a muchos países. Sin embargo, aquí, en boca de Salomón, se dice que el oro no vale más que la arena comparado con la sabiduría. Recordemos las palabras de Jesús: "¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida" o su alma,

Pasemos al pasaje evangélico de hoy que es muy conocido y llamado "El Joven Rico". Jesús anda por el camino y  se presenta un joven que le pregunta "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?". Jesús le responde que tiene que cumplir los mandamientos y menciona algunos de ellos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no estafarás, honra a tu padre y tu madre". El joven dice que todos esos mandamientos los ha cumplido desde pequeño. Jesús le dice que le falta una cosa: Vender todo lo que tiene y dar el dinero a los pobres. No era capaz de hacer esto y dice el evangelista que se fue triste porque tenía muchos bienes y seguirlo. . Es la única vez que uno al que Jesús invita a alguien a seguirlo y no responde positivamente. En los casos de Santiago, Juan, Pedro y Mateo, ellos  abandonan sus quehaceres y siguen a Jesús, "inmediatamente" como suele escribir San Marcos.

La reacción de Jesús es "¡Qué difícil les es a los ricos  entrar en el reino de Dios !". Los discípulos se extrañaron y reaccionaron diciendo "¿Entonces, quién puede salvarse? Jesús responde  "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo".
 
Es normal que los jóvenes se esfuercen para lograr un buen puesto de trabajo para que puedan contar con los bienes que hoy en día se consideran imprescindibleS como un título universitario, una casa bien amueblada, un coche etc. Luego formar una familia y educar bien a los hijos. Cuando ya ha alcanzado esas metas que son normales y necesarias, además de haber logrado ahorrar para la vejez y ojalá poder dejar algunos bienes a sus hijos, debería de preocuparse menos por el dinero. Lamentablemente, muchos no logran estas metas y no por culpa de ellos, pues en España el Estado les quita 48% de sus ingresos en impuestos que los gobiernos malgastan. Los bancos los convierten en esclavos a lo largo de 40 años para poder tener una casa etc. En parte debido a ello, suelen tener pocos hijos entre otros motivos como haberse casado tarde cuando se tiene una más baja nivel de fertilidad, sin hablar de los anticonceptivos. En el caso de los que superan estos obstáculos y logran un nivel económico bueno, tampoco cometen pecados por haber logrado eso. Tendrían que ser más generosos en la ayuda a los menos favorecidos, Deberían también de evitar .endeudarse como hacen los países, pues todos los países occidentales están hasta las cejas en deudas  debido a corrupción y derroches de manera que un gran porcentaje de los impuestos pagados por las futuras generaciones irán a pagar tales deudas y derroches. Esta pregunta acerca de cómo el rico puede salvarse se daba en los primeros siglos del cristianismo. San Clemente de Alejandría, que vivió a finales del siglo II y principios del siglo III, tiene una obra que se titulo "¿Quis dives salvetur?" (¿Qué rico se salvará?) que trata de este tema. No está de acuerdo con la idea de que el rico no puede salvarse. Un rico que es empresario y ha logrado crear puestos de trabajo para otros, si actúa con responsabilidad, caridad y justicia hace buen uso de su talentos, como indica Jesús en la Parábola de los Talentos. También en cuanto a la buena administración de los bienes públicos, tenemos en la Biblia el ejemplo del Patriarca José que como mayordomo del Faraón ahorró en tiempos de vacas gordas para poder tener lo suficiente cuando llegaron las vacas flacas.
En todo caso, no nos olvidemos que"el amor al dinero es la raíz de todos los males" y que no es fácil para el rico llegar al cielo. De hecho, no es fácil para nadie. El mismo Salomón, pese a haber empezado bien, fue cayendo en pecados idolatría debido a las mujeres paganas con quienes se casó. No nos olvidemos de otra palabra de Jesús: "Vigilad y orad para que no caigáis en la tentación".

sábado, 2 de octubre de 2021

EL PLAN DE DIOS PARA EL MATRIMONIO.

HOMILÍA PARA EL XXVII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO B, 3 DE OCTUBRE DE 2021.

Las lecturas de hoy nos proponen en primer lugar lo que podríamos llamar una antropología bíblica, es decir, una filosofía del hombre que se encuentra en primer lugar en el Libro del Génesis. Veamos lo que nos indica nuestra primera lectura del c. 2 del Libro del Génesis. En primer lugar, dice que no es bueno que el hombre está solo. Esto coincide con la doctrina antigua expresada por Aristóteles cuando se refiere al hombre como un "animal político". Esto quiere decir que el hombre está llamado a desarrollarse en una comunidad o una sociedad, en la "polis" que en griego significa "ciudad". Estas ideas tanto bíblicas como provenientes de la filosofía griega difieren de la mentalidad moderna expresada por los filósofos ingleses Hobbs y Locke o el liberalismo que se deriva de sus ideas y otros como el francés Rousseau. Para ellos, lo primero y más fundamental del hombre es ser individuo y sus derechos individuales. Según Hobbs, entre los primitivos existía "bellum omnium contra omnes" (guerra de todos contra todos). Esto obviamente, lleva al caos. Por ello, se decidió hacer un "contrato social". que dependería de la voluntad del hombre. Es una idea errónea porque el hombre por naturaleza es esencialmente social. Se desarrolla y se perfecciona en la una comunidad o sociedad. La primera y más fundamental expresión de esta realidad es la familia y esta tiene su fundamento ne el matrimonio, que juntamente con el hombre y la mujer fue creado. 

Nuestra lectura de hoy dice: Por eso abandonará al  hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán las dos una sola carne".  Se trata de la unión más íntima que el hombre y la mujer pueden experimentar. Ambos tienen que buscar el bien del otro y esta unión y entrega mutua podrá ser fecunda en la procreación de nuevos hijos de Dios. No se trata de unos meros sentimientos que es lo que común y equivocadamente muchos piensan hoy en día. Se trata de un compromiso  que ha de durar toda la vida, pues no se puede amar de esta manera para un tiempo o mientras el otro me satisface. 
Pasando al evangelio de hoy, encontramos que Jesús trata el tema de la indisolubilidad del matrimonio. En tiempos de Jesús, existía una polémica entre rabinos acerca de la licitud del divorcio o no. Los fariseos querían echarle una trampa a Jesús, pero como en otras ocasiones, Jesús sale airoso de tales trampas. Si decía que estaba prohibido el divorcio, ellos responderían que Moisés lo permitió, pero Jesús respondió: "Por vuestra terquedad Moisés dejó escrito este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer". Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Lo que Dios ha unid, que no lo separe el hombre". Así Jesús excluye totalmente el divorcio porque el matrimonio es obra, creación del mismo Dios y eso no se refiere solo al matrimonio sacramental sino también el matrimonio natural o según la ley natural. Los apóstoles pensaban que esto era imposible, pero Jesús dice, como en otras ocasiones, que no lo es, que para Dios no hay nada imposible. 

Claro, será imposible si uno no se dispone a tomar el compromiso del matrimonio y la consiguiente familia que se crea en serio. El amor es lo más  difícil que hay porque uno se obliga a salirse de sí mismo, de superar el egoísmo que es casi nuestra segunda naturaleza a partir del pecado original que nos ha debilitado y hecho más difícil cumplir la ley de Dios. Sin embargo, como dice Jesús, "sin mí no podéis hacer nada" y "no hay nada imposible para Dios". 

Los seres humanos necesitan un largo período de formación, de crecimiento y desarrollo por lo cual los niños y los adolescentes tienen necesidad de la ayuda de los padres para poder llegar a se adultos maduros y responsables. Esta es otro motivo por el que Jesús excluye el divorcio. Los "divorcios exprés" hacen un flaco favor a los hijos. Se puede decir que el divorcio es del demonio en cuanto que la palabra "diablos" en griego significa separación. El Estado no tiene, por más que lo arroga, ninguna autoridad de aprobar divorcios. 

Cabe señalar también que lo que priva ante todo lo demás en la Doctrina Social de la Iglesia no son los derechos individuales sino el bien común que ha de manifestarse en primer lugar en la familia. Los Estados que intentan destruir la familia y el matrimonio hacen un gran daño a la sociedad. El Estado a veces con la colaboración de los profesores intenta privar a los niños de la inocencia y los padres no protestan. Convierte la educación en un indoctramiento ideólogico. Promueven el LGTB en los colegios intentando lavar el cerebro del niño y un largo etcetera. Ahora es muy común  que los jóvenes ni se casan. En España, en tan solo10 años el porcentaje de matrimonios católicos ha bajado de 60% a 18% como si el matrimonio no fuera una realidad pública y no algo meramente privado. La Iglesia está intentando mejorar el sistema de preparación para los matrimonios. También hace falta un acompañamento de las parejas recién casados y después del nacimiento del primer hijo. Los oligarcas mundiales que controlan el mundo están intentando reducir la población y eliminar miles de millones de personas o reducir la natalidad. Uno de los instrumentos para llevar adelante este plan son las falsamente llamandas vacunas que reducen la fertilidad tanto del hombre como la mujer, y provocar muchos abortos "naturales" gracias a las "vacunas", 

Como hemos visto, Dios ha establecido el matrimonio y la familia, Ya se ha hecho mucho daños a ambos en nuestra sociedad neopagana. Ojalá la lectura del Génesis y el evangelio de hoy en el que Jesúis rechaza categóricamente el divorcio nos ayude a reflexionar y darnos cuenta de que solo cumpliendo los planes de Dios, conocidos ya por la misma naturaleza y por la revelación recogida en la Santa Biblia vamos a poder aclanzar la verdadera feliciidad y no una felicidad barata y engañosa que es lo que propone el mundo actual. Oremos, pues por los novios que se preparan a casarse, por los esposos y los niños para que todos descubran la verdad sobre el matrimono y la famlia que Dios nos ha revelado.