sábado, 26 de septiembre de 2020

TENER LOS MISMOS S ENTIMIENTOS PROPIOS DE CRISTO JESÚS

HOMILÍA DEL DOMINGO XVI DEL CICLO A, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2020. 

Hoy me voy a fijar en nuestra segunda lectura que está tomada de la gran Carta de San Pablo a los cristianos de la ciudad de Filipo en Grecia. En mi primer año de seminario, nos dieron un curso de introducción al Nuevo Testamento y una de las tareas era de aprender de memoria ciertos pasajes del mismo NT, y me tocó precisamente la Carta a los Filipenses. Desde entonces, ha sido mi carta favorita de todas las de San Pablo. La circunstancia de la carta era que el apóstol estaba en la cárcel, aunque no sabemos en qué ciudad. Los fieles de Filipo hacia quienes San Pablo sentía un gran cariño enviaron a uno de ellos a llevar ayuda al apóstol que sería dinero. En aquella época, el estado no le daba de comer a los presos. El hombre se llamaba Epafrodito. Resulta mientras estaba en Filipo se enfermó gravemente pero se recuperó. San Pablo decidió enviarlo de vuelta a su casa y aprovechó para escribir esta carta a toda la comunidad. 

    Nuestra lectura de hoy está tomada del segundo capítulo que contiene unos versículos de gran importancia en cuanto que son una síntesis tanto del misterio de la encarnación, como la redención, como Jesucristo se entregó a sí mismo hasta el extremo de la cruz y Dios lo resucitó elevándolo hasta la gloria a la derecha del Padre y ante él toda criatura rinde culto. No vamos a comentar este pasaje hoy, sino los versículos anteriores que constituyen unas exhortaciones del apóstol. San Pablo les dice que lo que le daría una gran alegría es que sean "unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir". Luego les invita a evitar la rivalidad y la ostentación y les invita a practicar la humildad. 

Todo su mensaje en esta parte de la carta se resume en: Tener los mismos sentimientos propios de Cristo Jesús. No se trata solamente de emociones sino de la actitud y la mentalidad que caracterizaba a  Jesús. Ciertamente, no es posible que nosotros imitemos a Jesús en las cosas concretas que hizo durante su vida terrena, pues la historia pasa y no se repite, pero sí hacer lo que a nosotros nos corresponde con la misma mentalidad y actitud que manifestó Jesús. Se trata, pues, de la humildad que se manifestó en el hecho de que siendo Hijo de Dios, se anonadó o se rebajó a sí mismo viviendo como un hombre cualquiera llegando al suplicio de la cruz. 

Para cumplir eso, ante todo tenemos que conocer a Jesús. Él se manifiesta en su Palabra, es decir en el Evangelio ante todo en los grandes principios que fueron el fundamento de su vida en la tierra. Toda su vida estaba orientada hacia su Padre y el cumplimiento de la voluntad del Padre, cosa que se constata en Getsemaní cuando oró pidiendo al Padre que le quitara el "cáliz", pero no según su voluntad, sino la voluntad del Padre. Otros aspectos son la ley supremo del amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y amor al prójimo como a uno mismo, resumida también en lo que decía Jesús a los apóstoles en la Última Cena: Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Esto luego lo hace palpable y cercado, en las parábolas, especialmente la del Buen Samaritano. En el Sermón de la Montaña, San Mateo recoge muchos de los preceptos que Jesús nos entrega para ser verdaderos discípulos suyos. En otras ocasiones se trata del perdón a y el amor a los enemigos, cosa que él mismo desde la cruz cuando dijo "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Otro aspecto es la compasión que siente por los que sufren, por ejemplo en el caso de la viuda de Naín que iba hacia el cementerio para enterrar a su único hijo y Jesús le devolvió la vida al joven. Era costumbre de Jesús de compartir la mesa con los que eran considerados pecadores, como las prostitutas y los recaudadores de impuestos. También notamos el rechazo radical de Jesús a la hipocresía practicada de manera especial por los devotos como eran los Fariseos. Jesús tuvo que tener una gran paciencia con los apóstoles, que como vemos en el evangelio de hoy, no comprendían casi nada de lo que enseñaba. Posteriormente, con la venida del Espíritu Santo eso cambió radicalmente. 

El conocimiento de Jesús que nos recomienda San Pablo no es un mero esfuerzo mental, sino más bien una unión íntima con él. No es de extrañar que en la Biblia, se utiliza el verbo conocer para referirse a las relaciones íntimas de los esposos como constatamos cuando la Sma. Virgen le dice al Arcángel Gabriel que "no conoce varón". Para alcanzar este tipo de conocimiento, en nuestro caso, tenemos que familiarizarnos ante todo con el Evangelio, reflexionar sobre él y conformar nuestra vida a lo que allí enseña Jesús con sus palabras y actitudes, haciéndolas nuestras. Esta es una labor que ha de empezar en la familia cuando el niño es pequeño y seguir a lo largo de la vida. La tienen que realizar en primer lugar los padres. También los abuelos y otros familiares pueden ayudar así como las catequistas y maestras. 

No pocos santos tenían la costumbre de preguntarse en cada situación difícil ¿qué haría Jesús en esta circunstancia? Si ya tenemos asimilada la mentalidad, las actitudes y los sentimientos de Jesucristo, como nos recomienda San Pablo, no será difícil. Así como Jesús fue conducido en todo momento por el Espíritu Santo y también nosotros hemos recibido al mismo Espíritu podemos estar seguros de que Él  iluminará nuestra conciencia y moverá nuestra voluntad para hacer en cada circunstancia  la voluntad de Dios como hacía Jesús, como hacía María Santísima y los Santos. 


sábado, 19 de septiembre de 2020

Dios, un misterio tremendo y fascinante

 HOMILÍA DEL DOMINGO XXV DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2020.

De todos los libros proféticos del Antiguo Testamento la segunda parte del libro de Isaías, los capítulos 40 a 55,  es probablemente la que con más profundidad nos presenta el misterio de Dios. En primer lugar, se encuentra en un progreso notable comparado con lo que pensaba la gente respecto a Dios. Comúnmente se pensaba que el Dios de Israel cuyo nombre es Yavhé, revelado por Dios a Moisés en el episodio de la zarza ardiente, que significa "el que es", era el verdadero Dios, pero reconocían que los otros pueblos tenían sus dioses también. La nueva concepción es que el Dios de Israel es el único Dios y los dioses extranjeros no son nada. Dios maneja todo el mundo y sus poder está por encima del de  las grandes potencias de la época. En realidad, sin que ellos lo sepan, cumplen los planes de Dios. Un ejemplo claro es la destrucción de Jerusalén y del templo de la mano del Rey de Babilonia Nabucodonosor en el año 587/586.   En el año 538, a C. el Rey Ciro de Persia, mencionado en el c. 40 del libro de Isaías es visto como instrumento de Dios e incluso "mesías" porque permitió a los judíos a volver a su tierra. En pocas palabras, Dios es todopoderoso y ningún reino o imperio se escapa de su dominio, y nada obsta para que se cumplan sus planes. 

Nuestra primera lectura de hoy profundiza en la verdadera naturaleza de Dios. Es cierto que podemos con la ayuda de la filosofía probar con argumentos racionales sólidos la existencia de Dios y algunos de sus atributos. Lo han hecho filósofos paganos como Platón y Aristóteles, aunque su concepto de Dios no llega a ser perfecto. Nuestra lectura comienza con una invitación a "buscar a Dios mientras se encuentra". La idea de la búsqueda del rostro de Dios es recurrente en el Antiguo Testamento. El profeta presenta a Dios como quien podemos tener una relación personal, cosa que no se atreve a decir ningún pagano. Para que se dé tal relación necesitamos conocer mejor Dios y eso es posible porque Dios en parte ha salido de su "misterio" y ha establecido relaciones personales sobre todo con los profetas y es posible conocerlo. Para ello, muy no se trata solamente de tener una mente muy aguda, sino ante todo "que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes, que regrese al Señor y él tendrá piedad". Para ello, conviene saber que Dios es "rico en piedad" y a nosotros nos conviene la conversión, En el griego del Evangelio se utiliza dos palabras al referirse a la conversión, "metanoia" que significa un cambio de mentalidad, de actitud, superando el egoísmo, la soberbia, y todos los vicios relacionados; la otra palabra es "epistrofe" que significa cambiar de rumbo dándose cuenta de que uno va por el camino equivocado, como "dar una vuelta en U". También esto requiere la superación de la superficialidad y la frivolidad y entrar en nuestro interior para en primer lugar conocernos a nosotros mismos, pues el Libro del Génesis nos dice que Dios nos ha creado a su imagen y semejanza. Nada de esto es fácil y por eso pocos lo hacen.

Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos, oráculo del Señor. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes que vuestros planes.  Dios no es otro ser o ente dentro del universo, sino que está por encima de todo lo que ha creado y nada subsiste sin que Él lo permita y sostenga. Dios es eterno y este concepto lo ha definido un filósofo cristiano del siglo  VI, llamado Boecio como: la perfecta posesión de una vida interminable toda a la vez". Para Dios no hay ni pasado ni futuro sino todo es presente para él, Esto es algo que nosotros no podemos comprender ni imaginar porque nuestra experiencia de la vida está inexorablemente ligada al tiempo. 

Muchas personas proponen el problema del sufrimiento de los inocentes como argumento en contra de un Dios que nos ama y es todopoderoso, argumentando que si fuera todopoderoso no permitiría el sufrimiento que proviene de los desastres naturales, de las enfermedades con las que a veces nacen los niños etc. Tal argumento es comprensible desde el punto de vista humano, pero falla en cuanto que lo que conocemos de Dios es muchísimo menos de lo que no conocemos. Santo Tomás de Aquino afirma que es mucho más lo que no conocemos de Dios que lo que conocemos, a pesar de todo lo que nos ha revelado a través de la encarnación, la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Por ejemplo, gracias a esta revelación, sabemos que Dios es al mismo tiempo uno y tres personas, o sea, el misterio de la Santísima Trinidad. Imaginemos que nos encontramos en el vestíbulo de un teatro y que se va presentando un drama, pero no podemos verbo sino a través de una pequeña rendija y tampoco podemos escuchar lo que están diciendo los actores, obviamente no podríamos captar la trama de la obra. Otro ejemplo sería que unos padres tienen que llevar a su hijo al hospital para una operación complicada. El niño no acaba de comprender por qué tiene que sufrir todo lo que implica la operación y los dolores posteriores, y por más que intentan explicarlo el padre y la madre, es que su mente no está suficientemente desarrollado para comprender la necesidad de sufrir tanto para que pueda sobrevivir. En todo caso, el niño sabe que sus padres lo aman y sin comprender los detalles de la enfermedad y la cirugía, lo sobrelleva porque sabe que sus padres no lo sometería a tal sufrimiento si no fuera por su bien y necesario y porque sabe que lo aman. 

El misterio más profundo y tremendo es el de la Sma. Trinidad. San Juan en su Primera Carta dice que Dios es amor. Una y otra vez, el Antiguo Testamento nos dice que Dios es compasivo y misericordioso, y San Juan Pablo II escribía en su encíclica sobre la misericordia divina que la misericordia es el aspecto exquisito del amor de Dios. Eso lo constatamos en la Parábola del Hijo Pródigo y también en la de la oveja perdida. San Agustín, uno de los santos y Padres de la Iglesia que ha tratado el misterio de la Trinidad con más profundidad afirma que Dios es intimior intimo meo que significa que está más cerca de mí que yo mismo. Por otro lado es totaliter aliter o totalmente otro. 

Si cada persona es un misterio y no logramos conocerla plenamente, ni nos conocemos plenamente a nosotros mismos, ¿qué decir de Dios? Es muy importante que no nos dejemos llevar por la rutina en nuestras oraciones, en la celebración de la Santa Misa, pues las palabras de las oraciones de la misa provienen de la Sagrada Escritura y tienen un significado profundo que exige de nosotros reflexión y meditación. Es necesario dejarnos asombrar ante todo lo que Dios es y lo que nos revela sobre todo el hecho de se haya hecho hombre y a través de las palabras humanas de Jesucristo, de sus gestos, de todo lo que hizo y dijo nos va abriendo camino para entrar en el misterio de Dios. 



sábado, 12 de septiembre de 2020

EL PERDÓN.

HOMILÍA DEL DOMINGO XXIV, 13 SEPTIEMBRE DE 2020,

    Nuestra primera lectura de hoy es del Libro de Sirácide y forma parte del grupo de libros bíblicos que se denominan "sapienciales". Probablemente, fue escrito en la segunda mitad del siglo segundo antes de Cristo y probablemente en Jerusalén. Hasta no hace mucho, solo se conocía la versión griega, pero ya se ha encontrado la versión hebrea. Es un libro bastante largo y nos entrega una serie de dichos sabios, es decir, resultado de sus reflexiones sobre cómo vivir bien según la Ley de Dios y la Alianza.  

Dice: "Perdona la ofensa de a prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas". Este consejo se asemejan a lo que encontramos en  el Padre Nuestro: "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". También nos toca el pasaje evangélico en el que San Pedro, pensando que perdonando siete veces en un día era ya mucho y Jesús le dice no siete veces sino setenta veces siete, es decir, siempre, 

Sabemos que perdonar es muy difícil sobre todo cuando se trata de una ofensa grave como puede ser una traición. Recordemos la traición de Judas que entregó a Jesús a sus enemigos con la señal de un beso o San Pedro que negó que lo conociera no ante el gobernador o el Sumo Sacerdote, sino ante una esclava. Resulta que con no poca frecuencia el perdón se hace más difícil de lograr cuando se trata de miembros de la misma familia. Todos conocemos el refrán "hablando se entiende la gente", pero eso es más fácil de decir que de lograr el perdón, No es de extrañar que la suegra tiene mala fama o los padrastros. Creo que todos tenemos mucho que aprender en este campo. Existe lo que se llama el lenguaje violento que dificulta el pedir perdón y reconciliarnos con aquellos con los que tenemos algún conflicto, pues los conflictos son imposibles de evitar del todo, pero hay maneras de manejarlos que nos conviene aprender. 

    Primero, hay que darnos cuenta de que nuestro mensaje al comunicarlo nosotros, pasa por unos filtros que tenemos que pueden ser nuestra experiencia pasada con esta persona, unos juicios que hemos hecho acerca de ella. La otra persona recibe el mensaje solo después de pasar por otros filtros que esa persona tiene y es posible que lo haya entendido mal. En este caso, es bueno reformular el mensaje de manera que podemos constatar si la otra persona ha entendido lo que hemos querido comunicar. También influye el tono de voz, o una actitud beligerante que podemos tener incluso sin darnos cuenta. 

Para que haya perdón que implica la caridad, no basta que cada uno se mueva de su posición y ambos se den cuenta de que estaban equivocados al menos en parte. Eso sería justicia, que también tiene su importancia, pero si la otra persona no se mueve ni está dispuesta a reconocer que en parte estaba equivocada, entonces ha de entrar de verdad el pedir perdón. Si yo me considero ofendido, no basta cerrarme al otro y acabar con la comunicación. Al contrario, el resultado es peor. Lo que pide Jesús es "caminar una milla más", no quedarse con la justicia, y adelantarse en perdonar con la esperanza de que la otra persona reaccione positivamente. 

Si Jesucristo perdonó a sus enemigos desde la cruz diciendo "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", y si de verdad hemos de ser seguidores suyos hemos de hacer lo mismo. Es importante hacerlo cuanto antes y no dejar pasar mucho tiempo. San Pablo nos recomiende que "no se ponga el sol sobre vuestra ira", o sea reconciliarnos el mismo día. Como es obvio, esto es muy importante para los matrimonios y en general para los miembros de las familias y los amigos, Si se deja pasar el tiempo y dejar de saludar o hablar  con la otra persona la situación se convierte en una herida que ha superado y es más difícil curarla.  

Sugiero que nos examinemos y veamos con quien tenemos o hemos tenido un pleito que no se ha resuelto y proponernos con la gracia de Dios arreglarlo pidiendo perdón o perdonando si somos la persona perjudicada,  También es importante  tomar una cierta distancia porque en un momento algo que nos parecía muy importante, con más reflexión nos damos cuenta de que no lo era tanto. Si se trata de algo grave como una traición, pues al recibir la comunión, pedir al Señor con toda nuestra alma que nos dé la gracia de una sanación interior y espiritual. No olvidemos que uno de los títulos de Jesús, utilizado en la antigüedad es el de "médico". Pidamos, pues que nos sane y sane a la otra persona o personas que también la necesitan. 



sábado, 5 de septiembre de 2020

LA CORRECCIÓN FRATERNA

 HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXIII DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2020.

    La corrección fraterna es un tema que nos toca de cerca a todos. ¡Cuántas veces al constatar algún fallo, error o pecado de otro, lo comentamos con otros y rarísima vez decimos algo a la persona implicada! ¿Cómo pensamos que vamos a ayudar a la persona que se ha equivocado comentando su error a otro y no a él? Veamos, pues, qué nos dice la Palabra de Dios que nos toca hoy tanto en la primera lectura del Profeta Ezequiel como las palabras de Jesús en nuestro evangelio de hoy. 

    Ezequiel cuenta que Dios le comunica que lo ha colocado como atalaya o vigilante para que pueda descubrir los peligros que se acercan a la ciudad. Como sabemos, las ciudades antiguas y medievales se protegían con murallas y había vigilantes de noche cuya misión era estar atento para avisar a la gente de cualquier peligro o ejército enemigo que se acercaba. En este caso, el atalaya que era el mismo profeta tenía que estar atento para comunicar al pueblo toda palabra que viniera de Dios. "Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida.» 

    En la Biblia la actitud que es común hoy en día o el individualismo era desconocido. Recordemos como Caín respondió a Dios en el libro del Génesis sobre donde estaba su hermano y dijo "¿Acaso soy yo guardián de mi hermano?  Desde el siglo XV con el Protestantismo y posteriormente con las tendencias filosóficas llamadas la Ilustración, se ha hecho común este tipo de individualismo. El individualismo es una idea completamente equivocada. Como escribe San Pablo: ¿qué tienes que no hayas recibido". Todos formamos parte de una familia y una comunidad y no podemos lavarnos las manos ni pensar como es común: "No te metas conmigo". San Pablo le da una gran importancia al hecho de que por el bautismo llegamos a formar parte del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia y todos somos responsables unos por otros. Santo Tomás de Aquino trata el tema de la corrección fraterna en el tratado de la caridad. No olvidemos que  la caridad no es meramente dar limosna a través de Caritas u otra organización similar. Es la reina de todas las virtudes y por ello, el mayor bien que podemos hacer para el otro es ayudarle a alcanzar la salvación eterna. La primera de las obras espirituales de la misericordia es "amonestar a los pecadores". Puede que la palabra "amonestar nos asuste", pero si nos damos cuenta de la gravedad del pecado mortal y su castigo que es la condena eterna en el infierno, tal vez nos asustemos menos. 

Comentemos lo que dice Jesús sobre el tema que está recogido en nuestro evangelio de hoy, Propone tres pasos. De entrada hemos de suponer que se trata de algo de cierta gravedad, pues si no lo fuera, no sería necesario este proceso. En primer lugar, se trata de alguna imperfección que nos molesta en el hermano porque dice Jesús: "«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos". En buena medida, el éxito de este proceso depende de la actitud de uno ante el que ha cometido el pecado, es decir, ante todo humildad y ayuda manifestar lo que uno siente o como lo ha hecho sufrir lo que ha hecho el otro. 

El segundo paso es llevar a otro o dos para que el asunto quede confirmado por la palabra de dos o tres testigos. Esta es una buena estrategia porque si los testigos también han sufrido del modo de proceder del que ha cometido el pecado, es más probable que se dé cuenta y decida a rectificar su conducta. En los doce pasos que utiliza Alcohólicos Anónimos existe algo así, pues el alcohólico tiene una oportunidad de darse cuenta del daño que su comportamiento está provocando. Luego, si esto no funciona, dice Jesús que acudan a la comunidad, es decir, a la Iglesia. Esto se podría realizar pidiendo al párroco que esté presente y ayude al culpable para que rectifique.

Luego, dice Jesús   que si no hace caso ni siquiera a la comunidad, que sea tratado como un gentil o un publicano, que sería una suerte de excomunión. Sin embargo, si recordamos cómo Jesús trató a los publicanos como el caso de Mateo que llegó a ser su apóstol, o Zaqueo o el caso del publicano en el templo, vemos que no se trata de cerrar totalmente la puerta a la persona que ha cometido la ofensa. Además, enseguida Jesús habla de la oración de dos o tres en su nombre, de manera que podemos suponer que entiende que debemos orar por esta persona que se ha desviado del buen camino. No olvidemos lo que dice Jesús en el Padre Nuestro y repetimos con mucha frecuencia "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden".  También el perdón ofrecido, como el caso de Jesús en la cruz que perdonó a sus verdugos y como el centurión, oficial romano del ejército, al constatar como murió Jesús dijo "verdaderamente, este hombre es Hijo de Dios". 

Habiendo reflexionado sobre este tema importante de la corrección fraterna y cómo puede realizarse, creo que hay una lección para todos nosotros y nos corresponde cambiar nuestra conducta: ya no andar propagando a otros los fallos del próximo. Hoy en día, el Internet ha llegado a ser un instrumento para condenar a otros sin siquiera conocerlos. Hagamos caso a lo que nos enseña Jesús y no lo que comúnmente se hace en Internet. 

sábado, 29 de agosto de 2020

CARGAR CON LA CRUZ Y SEGUIR A JESÚS.

 HOMILÍA DEL DOMINGO XXII, CICLO A, 30 DE AGOSTO DE 2020. 

Nuestra primera lectura de hoy está tomada del Libro del Profeta Jeremías y concretamente "Las confesiones de Jeremías". Al llamar al joven Jeremías a ser su profeta, Dios le hizo ver que su misión iba a ser muy difícil porque su mensaje no iba a satisfacer a ninguno de los poderes fácticos que gobernaban en Jerusalén, ni los reyes, ni sus ministros, ni los sacerdotes ni los falsos profetas que siempre había y que profetizaban lo que al Rey le gustaba escuchar. Jeremías no estaba para tal labor sino para ser fiel a su misión. Esta fidelidad era algo extremadamente difícil. Ante esta situación el profeta se lamenta con Dios y se queja de que lo había seducido. "Yo era el hazmereír todo el día.   Todos se burlaban de mí". Sin embargo, Jeremías no era capaz de rechazar la palabra del Señor porque "ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en mis huesos, intentaba contenerla y no podía". El que quiere servir al Señor no tiene más remedio que cargar con su cruz, como dice Jesús en el evangelio de hoy, si es que quiere ser fiel a su misión y sobrellevar la persecución. el rechazo hasta de los amigos y familiares como dice Jesús. 

El evangelio de hoy sigue al del domingo pasado y San Pedro, después de haber sido alabado por Jesús por su confesión de fe, intenta convencer a Jesús que no debería someterse al suplicio de la cruz, pero Jesús lo rechaza terminantemente, incluso llamando a Pedro "Satanás", que sería un obstáculo en su camino. Seguir a Jesús inevitablemente lleva a la cruz. Además, Jesús no nos prometió en ninguna parte una vida fácil. 

Prosigue Jesús diciendo "Si uno quiere salvar su vida la perderá, pero el que la pierda por mí la salvará", y "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?" La historia de toda la Biblia además de la historia profana demuestran que el hombre no es capaz de salvarse a sí mismo. En los últimos siglos, especialmente a partir de la Revolución Francesa, seguida por la Revolución Comunista Rusa, el intento de lograr un nuevo tipo de hombre, una felicidad terrena no solo no es posible, sino acaba en la masacre de millones de personas. El Marxismo consideraba que el mal estaba en el capitalismo, el hecho de que la propiedad estaba en manos de privados, mientras el Nazismo pensaba que para alcanzar la sociedad perfecta se tenía que purificar la raza arria. No hace falta comentar mucho acerca de los resultados de estas utopías, aunque quedan no pocos incluso intelectuales y profesores de universidad que apoyan la solución socialista y comunista pese a los resultados desastrosos que han tenido. Hoy en día, se está promoviendo en parte una nueva ideología que llaman "progreso" que supuestamente va a dar la tan anhelada felicidad a las masas. Las Naciones Unidas y otros entes internacionales como también grandes magnates están promoviendo esta ideología que incluye lo que se llama el transhumanismo. Se trata de privar a los seres humanos su libertad para controlar cada aspecto de su vida, incluso meter chips en su cuerpo y controlar cada aspecto de su vida, cosa ya muy avanzada en China comunista. Parte de todo esto es el falso calentamiento global que ahora llaman cambio climático porque lo del calentamiento no cuela. Se trata en parte de alargar la vida, de conecta el cerebro a computadoras que supuestamente ayudarán a que el hombre solucione todos sus problemas en este mundo, incluso el de la muerte, alargando la vida. Algunos de los transhumanistas llegan a pensar que eventualmente van a poder superar el problema de la muerte. La falsa pandemia de COV19 forma parte de esta estrategia. Ya han logrado el primer paso que era meter pánico en la gente, obligarles a andar por todas partes con las mascarillas que no solo son inútiles sino perjudiciales para la salud ,pero sirve como medio de control de la población. Una vez que la gente aborregada acepta eso, luego viene la vacuna obligatoria, es decir, el supuesto remedio para el mal que los mismos han creado. La vacuna va a cambiar el ADN de las personas y por ellos tendrá secuelas nefastas incluso para las futuras generaciones. En todo caso, tanta tecnocracia no satisface al hombre ni van a funcionar ninguna de las medidas científicas y técnicas que han inventado y van a inventar. 

Volvamos a las palabras de Jesús: "¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?". Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza y nos ha enviado a su Hijo al mundo para ser "camino, verdad y vida" de manera que nada que se aleja del `plan de Dios para nuestra verdadera felicidad que no su alcanza alargando la vida con la ayuda de la tecnología o lavando el cerebro metiendo dentro de él unos chips, podrá salvarlo. Jesucristo es nuestro único salvador. Uno de los grandes santos del siglo IV que defendía la doctrina de la Sma. Trinidad cuando el hereje Arrio la rechazó diciendo que Jesucristo no era más que la criatura primera y más perfecta, respondía que solo Dios puede salvar al hombre, es decir, Jesucristo Nuestro Señor y lo hace amándonos hasta el extremo de morir en la cruz para liberarnos del pecado y la muerte. Que no seamos borregos ni nos dejemos engañar por los nuevos intentos de salvarnos que infaliblemente van a fracasar como fracasó el comunismo, el nazismo y demás "ismos" que han inventado y han hecho el siglo XX el de más muertes violentas y también más mártires. Los planes que se están tramando ahora pudieran ser peores porque podrían afectar las futuras generaciones y llegar a ser, en palabras del apologeta inglés C.S. Lewis "la abolición del hombre". La única salvación que hay es la de Jesucristo que nos llega por la cruz y nos invita a tomar la cruz por sin sufrimiento y dolor no hay amor y Dios es Amor, como dice San Juan en su primera carta 4,8, No nos olvidemos las palabras de Santa Teresa de Jesús: "Sólo Dios basta".




viernes, 21 de agosto de 2020

LA RESPONSABILIDAD QUE VA CON TENER PODER.

 HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXI DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 23 DE AGOSTO DE 2020.

   La primera lectura tomada del libro de Isaías comienza así: "Así dice el Señor a Sebná  mayordomo del palacio. Te echaré de tu puesto. Te destituiré de tu cargo..." Para comprender este episodio hay que volver atrás al c, 18. Sebná era el mayordomo del Rey Ezequías cuando Senaquerib, rey de Asiría llegó a Jerusalén y le puse sitio en el año 732 a. C.. Pese a tratarse de un momento de gran crisis en el país, a Sebná se le ocurre mandar construir una gran tumba fuera de la ciudad, probablemente en el Valle de Cedrón. Es el único individuo que condena Isaías probablemente por su egoísmo, máxime en un momento de gran crisis. Vemos en nuestro pasaje que es reemplazado por Eliacín, y reducido a ser meramente secretario del rey. La tamba serviría para que las futuras generaciones se acordaran de él. Sin embargo el profeta le avisa que morirá en el extranjero, de manera que de nada le serviría el monumento. Como dice el dicho latino "Sic transit gloria mundi", "así pasa la gloria de este mundo". 

Este pasaje nos ayuda a reflexionar sobre el poder y cómo hemos de manejarlo, Todos tenemos algún tipo de poder, aunque sea menor, así un padre de familia sobre los hijos, un maestro sobre sus alumnos, un jefe en un negocio. El poder en sí no es malo, pero no se necesita mucha inteligencia para darnos cuenta de que hay el peligro de abusar de él, y mientras más poder tiene una persona mayor es el peligro. Jesús decía a los apóstoles que él había venido "no para ser servido sino para servir y dar su vida para el rescate de muchos". Más poder significa la obligación de servir a más personas. El deseo de servir implica humildad y que a su vez, en palabras de Santa Teresa, es "andar en la verdad".  Hemos de tener presente que somos criaturas de Dios y como dice San Pablo ¿qué tienes que no hayas recibido". Si somos humildes, nos daremos cuenta de que tenemos muchos defectos y que otros son más virtuosos que nosotros, y por ello no deberíamos de compararnos con ellos considerándonos mejore que ellos. 

En el evangelio de hoy, hemos escuchado la profesión de Pedro que declara que Jesús es "el Mesías, el Hijo de Dios". Jesús alaba a Pedro porque esa confesión de fe no provino de ninguno de este mundo sino del Padre que está en el cielo. Enseguida Jesús comienza a explicarles a los apóstoles que él tendrá que sufrir a manos de las autoridades y morir en la cruz. A Pedro, ni a ninguno de los demás les entraba en la cabeza cómo el Mesías fuera a acabar de esa manera ignominiosa cuando entendían que sería el nuevo Rey David que conquistaría a los romanos y establecería su reino en Jerusalén a donde llegarían los paganos a dar culto al verdadero Dios en el templo. Jesús tuvo que reprender a Pedro e incluso llamarlo Satanás, u obstáculo en el camino. O sea el poder que iban a alcanzar eventualmente los apóstoles en la Iglesia se iba a alcanzar a través de la humildad y la entrega de sí mismos como Jesús en la cruz. Era una lección que en aquel momento, ni cuando fue preso Jesús en la noche de Jueves Santo acababan de captar porque todos ellos se escaparon con la excepción de San Juan y solo quedaron las mujeres como testigos de la muerte de Jesús en la cruz. 

Esta es una gran lección y pidamos al Señor por la intercesión de la Santísima Virgen María, la esclava del Señor que podamos aprender como manejar el poder que tengamos aunque sea poco, es decir, con humildad como María, 


sábado, 15 de agosto de 2020

Dios elige a quien quiere

 Homilía XX Domingo de Tiempo Ordinario, Ciclo C, 16 de agosto de 2020.

En nuestra cultura actual se da una gran importancia a la igualdad, al menos en teoría, y se condena la discriminación. Veamos qué sucede en la Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo. Parece que Dios escoge a quien quiere y deja fuera a otros aunque pudieran parecer mejores. Escogió a Israel como su pueblo elegido y el Libro del Deuteronomio dice claramente que no era más granda, más poderoso que otros pueblos a su alrededor. Escogió a Abel y lo favoreció frente a Caín. Eligió a  Abrahán como el Patriarca de su pueblo. Desconocemos si había otros posibles candidatos. El hijo de la esposa legítima se lleva toda la herencia, en este caso Isaac es favorecido más que Ismael. Escoge a Jacob por encima de Esau, pese a que Jacob resulta ser un mentiroso que engañó a su padre para que le diera la bendición a él y no a Esau. Escogió a David de entre todos sus hermanos, muchos de ellos siendo más fuertes y guapos, pues cuando llegó Samuel a ofrecer un sacrificio a Dios y ungir al que iba a ser Rey de Israel, y al mismo tiempo rechazó a Saúl. Sucede lo mismo en el Nuevo Testamento. ¿Por qué Jesús escogió a los doce apóstoles cuando había otros muchos que no fueron elegidos? San Pablo, aunque tenía una excelente educación y otras cualidades, había sido persuadir de los cristianos, Sin embargo, Dios lo escogió como s "vaso de elección" para evangelizar a los gentiles. 

Este modo de proceder de Dios, según la mentalidad actual, parece poco equitativo. Sin embargo, si hacemos una lectura más atenta de la Biblia nos damos cuenta de que hay también una corrección en todo esto, Veamos nuestra primera lectura de hoy del Libro de Isaías. Pese a la predilección de Dios a favor de Israel, su preferencia del Monte Sión donde se encontraba su morada, es decir, el templo, este pasaje de Isaías dice "A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amor el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y preserven e mi alianza los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi caso de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos sacrificios porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos".La vocación de Israel no era solo para sí mismo sino que por el contrario tenía que llamar a los demás pueblos a conocer al Señor y ofrecer sacrificio en el templo de Jerusalén, la morada de Dios en medio de su pueblo. 

Este mismo plan de Dios se realiza en el pasaje del Evangelio de San Mateo que nos ha tocado escuchar hoy, Una mujer cananea le dice a Jesús "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David, Mi hija tiene un demonio y malo, Jesús queda impresionado por la fe de esta mujer pagana y la alaba por su fe, En el pasaje que nos toca de la Carta de San Pablo a los Romanos, y en general en los capítulos 9 a 11 de la misma, San Pablo manifiesta su dolor por el rechazo de gran parte del Pueblo de Dios de Israel a Jesús como Mesías, pero explica que al final Dios los salvará también. De hecho, ya al principio del siglo II o antes, los judeocristianos se habían separado de la Gran Iglesia que para entonces era de los gentiles. Aunque Dios, a través de Isaías se expresa de manera tan hermosa y alentadora acerca de la misión de los pueblos en el plan de Dios para la salvación de todos, que como sabemos se realiza en Jesucristo Nuestro Señor, la parte más numerosa del pueblo de Israel no aceptó a Jesús, algo muy paradójico como en general se nota en los evangelios y en San Pablo, 

Israel era el instrumento escogido para atraer a los pueblos a Dios. Este es el modo de proceder de Dios. Escoge a algunos para que sean sus representantes, sus evangelizadores para que a través de nosotros otros muchos puedan llegar a conocer a Jesús y eventualmente salvar gracias a nuestro testimonio y nuestras palabras. ¿Estamos realizando esta misión?   

2