sábado, 29 de agosto de 2020

CARGAR CON LA CRUZ Y SEGUIR A JESÚS.

 HOMILÍA DEL DOMINGO XXII, CICLO A, 30 DE AGOSTO DE 2020. 

Nuestra primera lectura de hoy está tomada del Libro del Profeta Jeremías y concretamente "Las confesiones de Jeremías". Al llamar al joven Jeremías a ser su profeta, Dios le hizo ver que su misión iba a ser muy difícil porque su mensaje no iba a satisfacer a ninguno de los poderes fácticos que gobernaban en Jerusalén, ni los reyes, ni sus ministros, ni los sacerdotes ni los falsos profetas que siempre había y que profetizaban lo que al Rey le gustaba escuchar. Jeremías no estaba para tal labor sino para ser fiel a su misión. Esta fidelidad era algo extremadamente difícil. Ante esta situación el profeta se lamenta con Dios y se queja de que lo había seducido. "Yo era el hazmereír todo el día.   Todos se burlaban de mí". Sin embargo, Jeremías no era capaz de rechazar la palabra del Señor porque "ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en mis huesos, intentaba contenerla y no podía". El que quiere servir al Señor no tiene más remedio que cargar con su cruz, como dice Jesús en el evangelio de hoy, si es que quiere ser fiel a su misión y sobrellevar la persecución. el rechazo hasta de los amigos y familiares como dice Jesús. 

El evangelio de hoy sigue al del domingo pasado y San Pedro, después de haber sido alabado por Jesús por su confesión de fe, intenta convencer a Jesús que no debería someterse al suplicio de la cruz, pero Jesús lo rechaza terminantemente, incluso llamando a Pedro "Satanás", que sería un obstáculo en su camino. Seguir a Jesús inevitablemente lleva a la cruz. Además, Jesús no nos prometió en ninguna parte una vida fácil. 

Prosigue Jesús diciendo "Si uno quiere salvar su vida la perderá, pero el que la pierda por mí la salvará", y "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?" La historia de toda la Biblia además de la historia profana demuestran que el hombre no es capaz de salvarse a sí mismo. En los últimos siglos, especialmente a partir de la Revolución Francesa, seguida por la Revolución Comunista Rusa, el intento de lograr un nuevo tipo de hombre, una felicidad terrena no solo no es posible, sino acaba en la masacre de millones de personas. El Marxismo consideraba que el mal estaba en el capitalismo, el hecho de que la propiedad estaba en manos de privados, mientras el Nazismo pensaba que para alcanzar la sociedad perfecta se tenía que purificar la raza arria. No hace falta comentar mucho acerca de los resultados de estas utopías, aunque quedan no pocos incluso intelectuales y profesores de universidad que apoyan la solución socialista y comunista pese a los resultados desastrosos que han tenido. Hoy en día, se está promoviendo en parte una nueva ideología que llaman "progreso" que supuestamente va a dar la tan anhelada felicidad a las masas. Las Naciones Unidas y otros entes internacionales como también grandes magnates están promoviendo esta ideología que incluye lo que se llama el transhumanismo. Se trata de privar a los seres humanos su libertad para controlar cada aspecto de su vida, incluso meter chips en su cuerpo y controlar cada aspecto de su vida, cosa ya muy avanzada en China comunista. Parte de todo esto es el falso calentamiento global que ahora llaman cambio climático porque lo del calentamiento no cuela. Se trata en parte de alargar la vida, de conecta el cerebro a computadoras que supuestamente ayudarán a que el hombre solucione todos sus problemas en este mundo, incluso el de la muerte, alargando la vida. Algunos de los transhumanistas llegan a pensar que eventualmente van a poder superar el problema de la muerte. La falsa pandemia de COV19 forma parte de esta estrategia. Ya han logrado el primer paso que era meter pánico en la gente, obligarles a andar por todas partes con las mascarillas que no solo son inútiles sino perjudiciales para la salud ,pero sirve como medio de control de la población. Una vez que la gente aborregada acepta eso, luego viene la vacuna obligatoria, es decir, el supuesto remedio para el mal que los mismos han creado. La vacuna va a cambiar el ADN de las personas y por ellos tendrá secuelas nefastas incluso para las futuras generaciones. En todo caso, tanta tecnocracia no satisface al hombre ni van a funcionar ninguna de las medidas científicas y técnicas que han inventado y van a inventar. 

Volvamos a las palabras de Jesús: "¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?". Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza y nos ha enviado a su Hijo al mundo para ser "camino, verdad y vida" de manera que nada que se aleja del `plan de Dios para nuestra verdadera felicidad que no su alcanza alargando la vida con la ayuda de la tecnología o lavando el cerebro metiendo dentro de él unos chips, podrá salvarlo. Jesucristo es nuestro único salvador. Uno de los grandes santos del siglo IV que defendía la doctrina de la Sma. Trinidad cuando el hereje Arrio la rechazó diciendo que Jesucristo no era más que la criatura primera y más perfecta, respondía que solo Dios puede salvar al hombre, es decir, Jesucristo Nuestro Señor y lo hace amándonos hasta el extremo de morir en la cruz para liberarnos del pecado y la muerte. Que no seamos borregos ni nos dejemos engañar por los nuevos intentos de salvarnos que infaliblemente van a fracasar como fracasó el comunismo, el nazismo y demás "ismos" que han inventado y han hecho el siglo XX el de más muertes violentas y también más mártires. Los planes que se están tramando ahora pudieran ser peores porque podrían afectar las futuras generaciones y llegar a ser, en palabras del apologeta inglés C.S. Lewis "la abolición del hombre". La única salvación que hay es la de Jesucristo que nos llega por la cruz y nos invita a tomar la cruz por sin sufrimiento y dolor no hay amor y Dios es Amor, como dice San Juan en su primera carta 4,8, No nos olvidemos las palabras de Santa Teresa de Jesús: "Sólo Dios basta".




viernes, 21 de agosto de 2020

LA RESPONSABILIDAD QUE VA CON TENER PODER.

 HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXI DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 23 DE AGOSTO DE 2020.

   La primera lectura tomada del libro de Isaías comienza así: "Así dice el Señor a Sebná  mayordomo del palacio. Te echaré de tu puesto. Te destituiré de tu cargo..." Para comprender este episodio hay que volver atrás al c, 18. Sebná era el mayordomo del Rey Ezequías cuando Senaquerib, rey de Asiría llegó a Jerusalén y le puse sitio en el año 732 a. C.. Pese a tratarse de un momento de gran crisis en el país, a Sebná se le ocurre mandar construir una gran tumba fuera de la ciudad, probablemente en el Valle de Cedrón. Es el único individuo que condena Isaías probablemente por su egoísmo, máxime en un momento de gran crisis. Vemos en nuestro pasaje que es reemplazado por Eliacín, y reducido a ser meramente secretario del rey. La tamba serviría para que las futuras generaciones se acordaran de él. Sin embargo el profeta le avisa que morirá en el extranjero, de manera que de nada le serviría el monumento. Como dice el dicho latino "Sic transit gloria mundi", "así pasa la gloria de este mundo". 

Este pasaje nos ayuda a reflexionar sobre el poder y cómo hemos de manejarlo, Todos tenemos algún tipo de poder, aunque sea menor, así un padre de familia sobre los hijos, un maestro sobre sus alumnos, un jefe en un negocio. El poder en sí no es malo, pero no se necesita mucha inteligencia para darnos cuenta de que hay el peligro de abusar de él, y mientras más poder tiene una persona mayor es el peligro. Jesús decía a los apóstoles que él había venido "no para ser servido sino para servir y dar su vida para el rescate de muchos". Más poder significa la obligación de servir a más personas. El deseo de servir implica humildad y que a su vez, en palabras de Santa Teresa, es "andar en la verdad".  Hemos de tener presente que somos criaturas de Dios y como dice San Pablo ¿qué tienes que no hayas recibido". Si somos humildes, nos daremos cuenta de que tenemos muchos defectos y que otros son más virtuosos que nosotros, y por ello no deberíamos de compararnos con ellos considerándonos mejore que ellos. 

En el evangelio de hoy, hemos escuchado la profesión de Pedro que declara que Jesús es "el Mesías, el Hijo de Dios". Jesús alaba a Pedro porque esa confesión de fe no provino de ninguno de este mundo sino del Padre que está en el cielo. Enseguida Jesús comienza a explicarles a los apóstoles que él tendrá que sufrir a manos de las autoridades y morir en la cruz. A Pedro, ni a ninguno de los demás les entraba en la cabeza cómo el Mesías fuera a acabar de esa manera ignominiosa cuando entendían que sería el nuevo Rey David que conquistaría a los romanos y establecería su reino en Jerusalén a donde llegarían los paganos a dar culto al verdadero Dios en el templo. Jesús tuvo que reprender a Pedro e incluso llamarlo Satanás, u obstáculo en el camino. O sea el poder que iban a alcanzar eventualmente los apóstoles en la Iglesia se iba a alcanzar a través de la humildad y la entrega de sí mismos como Jesús en la cruz. Era una lección que en aquel momento, ni cuando fue preso Jesús en la noche de Jueves Santo acababan de captar porque todos ellos se escaparon con la excepción de San Juan y solo quedaron las mujeres como testigos de la muerte de Jesús en la cruz. 

Esta es una gran lección y pidamos al Señor por la intercesión de la Santísima Virgen María, la esclava del Señor que podamos aprender como manejar el poder que tengamos aunque sea poco, es decir, con humildad como María, 


sábado, 15 de agosto de 2020

Dios elige a quien quiere

 Homilía XX Domingo de Tiempo Ordinario, Ciclo C, 16 de agosto de 2020.

En nuestra cultura actual se da una gran importancia a la igualdad, al menos en teoría, y se condena la discriminación. Veamos qué sucede en la Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo. Parece que Dios escoge a quien quiere y deja fuera a otros aunque pudieran parecer mejores. Escogió a Israel como su pueblo elegido y el Libro del Deuteronomio dice claramente que no era más granda, más poderoso que otros pueblos a su alrededor. Escogió a Abel y lo favoreció frente a Caín. Eligió a  Abrahán como el Patriarca de su pueblo. Desconocemos si había otros posibles candidatos. El hijo de la esposa legítima se lleva toda la herencia, en este caso Isaac es favorecido más que Ismael. Escoge a Jacob por encima de Esau, pese a que Jacob resulta ser un mentiroso que engañó a su padre para que le diera la bendición a él y no a Esau. Escogió a David de entre todos sus hermanos, muchos de ellos siendo más fuertes y guapos, pues cuando llegó Samuel a ofrecer un sacrificio a Dios y ungir al que iba a ser Rey de Israel, y al mismo tiempo rechazó a Saúl. Sucede lo mismo en el Nuevo Testamento. ¿Por qué Jesús escogió a los doce apóstoles cuando había otros muchos que no fueron elegidos? San Pablo, aunque tenía una excelente educación y otras cualidades, había sido persuadir de los cristianos, Sin embargo, Dios lo escogió como s "vaso de elección" para evangelizar a los gentiles. 

Este modo de proceder de Dios, según la mentalidad actual, parece poco equitativo. Sin embargo, si hacemos una lectura más atenta de la Biblia nos damos cuenta de que hay también una corrección en todo esto, Veamos nuestra primera lectura de hoy del Libro de Isaías. Pese a la predilección de Dios a favor de Israel, su preferencia del Monte Sión donde se encontraba su morada, es decir, el templo, este pasaje de Isaías dice "A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amor el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y preserven e mi alianza los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi caso de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos sacrificios porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos".La vocación de Israel no era solo para sí mismo sino que por el contrario tenía que llamar a los demás pueblos a conocer al Señor y ofrecer sacrificio en el templo de Jerusalén, la morada de Dios en medio de su pueblo. 

Este mismo plan de Dios se realiza en el pasaje del Evangelio de San Mateo que nos ha tocado escuchar hoy, Una mujer cananea le dice a Jesús "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David, Mi hija tiene un demonio y malo, Jesús queda impresionado por la fe de esta mujer pagana y la alaba por su fe, En el pasaje que nos toca de la Carta de San Pablo a los Romanos, y en general en los capítulos 9 a 11 de la misma, San Pablo manifiesta su dolor por el rechazo de gran parte del Pueblo de Dios de Israel a Jesús como Mesías, pero explica que al final Dios los salvará también. De hecho, ya al principio del siglo II o antes, los judeocristianos se habían separado de la Gran Iglesia que para entonces era de los gentiles. Aunque Dios, a través de Isaías se expresa de manera tan hermosa y alentadora acerca de la misión de los pueblos en el plan de Dios para la salvación de todos, que como sabemos se realiza en Jesucristo Nuestro Señor, la parte más numerosa del pueblo de Israel no aceptó a Jesús, algo muy paradójico como en general se nota en los evangelios y en San Pablo, 

Israel era el instrumento escogido para atraer a los pueblos a Dios. Este es el modo de proceder de Dios. Escoge a algunos para que sean sus representantes, sus evangelizadores para que a través de nosotros otros muchos puedan llegar a conocer a Jesús y eventualmente salvar gracias a nuestro testimonio y nuestras palabras. ¿Estamos realizando esta misión?   

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sábado, 8 de agosto de 2020

LA IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DE LA FE

HOMILÍA DEL DOMINGO XIX DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO C, 20 DE AGOSTO DE 2010.

En primer lugar, notamos en este pasaje la prioridad que Jesús da a la oración solo en un monte. Esto se nota en otras partes del evangelio también. Este hecho se refleja también en la primera lectura que está tomada del Primer Libro de los Reyes. Se trata del profeta Elías que después de una lucha con unos 450 profetas, y estando perseguido por los soldados enviados a perseguirlo por le reina Jezabel, se rinde en el desierto y no le quedan ganas de seguir adelante, pese a haber hecho ya grandes prodigios. En medio del desierto, se siente agobiado y prefiere morir. Se presenta un ángel que le ofrece un jarrón de agua y pan y le invita a seguir su camino hasta la Montaña de Dios, que es Horeb o Sinaí, donde Moisés se había encontrado con Dios y le dio los diez mandamientos. Cuando llegó a la montaña, espera que Dios esté presente, pero aunque había habido truenos y relámpagos.un terremoto.u huracán pero Dios no estaba en ninguno de estos fenómenos, hasta que llegó un suave, una brisa casi imperceptible y en ella se encuentra Dios. En el caso de Jesús, estaba acostumbrado a retirarse a lugares solitarios para levantar la mente y el corazón a Dios su Padre.

Los apóstoles estaban cruzando el lago y se presentó una tremenda tormenta que los asustó. De repente, ven una figura humana caminado sobre las aguas y reconocen que es Jesús, Pedro, como de costumbre, se adelante y pide a Jesús si puede caminar sobre las olas hacia Él. Jesús accede y se lanza Pedro al agua hasta que se da cuenta de lo peligroso que eso pudiera ser y comienza a hundirse. Levanta un grito al Señor y lo salva. Pedro se lanzó con gran confianza, pero al darse cuenta de lo que estaba haciendo en vez de estar seguro de que no pasaría nada porque estaba Jesús allí, se asusta. 

Este episodio se ha interpretado a lo largo de los siglos como una imagen de la misma Iglesia amenazada por los ataques del mundo y la necesidad de una gran fe para superar tales embates. Si la Iglesia en miedo de los peligros del mundo no tiene su vista fija en el Señor, como San Pedro, tendrá muchas más dificultad. 

Luego Jesús menciona la importancia de la fe. Dice que si los apóstoles tuvieran fe tan solo como una semilla de mostaza, podrían decir al monte que se hunda en el mar y obedecería. No es que tengamos que tomar al pie de la letra este dicho, pues con frecuencia Jesús utiliza la forma de hablar llamada  hipérbole o exageración para que sus oyentes pudieran campar mejor lo que decía. En todo caso, está clara la importancia fundamental de la fe. 

¿En qué consiste la fe? Se trata de la respuesta nuestra de la revelación o manifestación o autocomunicación de sí mismo a nosotros que se recoge en la Biblia y la Tradición de la Iglesia. En primer lugar, la grandeza, la sabiduría y el poder de Dios se manifiesta en la creación del universo de la nada, tanto el macrocosmos con los miles de millones de  estrellas y galaxias, todas en un orden maravillosa. Luego está el microcosmos, de manera especial en el caso de los seres vivos que la biología va descubriendo y es asombroso. Todo esto debería de llevarnos a reconocer a Dios como el creador del universo, pero además, se ha revelado a lo largo de la historia de Israel a través de los Patriarcas, Moisés y los Profetas culminando en el misterio más increíble que es el hecho de que el Logos, Hijo de Dios, segunda persona de la Sma. Trinidad llegar a hacerse uno de nosotros, morir en la cruz y resucitar. Aunque podemos descubrir algo de todo esto con nuestra mente humana, con la razón, también se necesita la fe sobre todo cuando se trata de los grandes misterios como son la Encarnación, la Sma. Trinidad y la Redención. Hay múltiples motivos para creer en todo lo que Dios ha revelado y se expresa en la fe de la Iglesia, es decir, el Credo y los dogmas de fe. Se trata de aceptar con verdaderos todos los misterios de la fe, por confianza en la sabiduría de Dios que no puede engañar ni ser engañado. Claro, la fe es un don de Dios que se nos regala en el Bautismo y hemos de desarrollar a lo largo de nuestra vida. 

San Pablo no se cansa de insistir en la fe como el camino de la justificación y no la ley antigua y la circuncisión, La justificación significa el paso de ser enemigos de Dios y alejados de Él debido al pecado original de Adán y Eva que hemos heredado todos. La fe se resume en lo que se llama el "kerigma" o la proclamación de Jesucristo como nuestro único Salvador. Sigue la catequesis que es una explicación sistemática y completa de todo lo que es la fe de la Iglesia y se recoge en el Catecismo de la Iglesia Católica. Obviamente, la catequesis es muy importante y no debemos de pensar que se trata de una instrucción solamente dirigida a los niños. De hecho la catequesis de los adultos es más importante que la de los niños, porque si los padres, por ejemplo, tienen un escaso conocimiento de la fe y la moral, difícilmente van a poder cumplir su misión de ser los primeros y más importantes educadores de sus hijos.  Por ejemplo, ellos han de enseñar a los niños a rezar desde muy pequeños y su enseñanza tiene que ser avalada ante todo por el ejemplo. 

La fe se desarrolla con el aprendizaje de su contenido y también por a oración, la participación en la Santa Misa y otros aspectos de la Sagrada Liturgia, el conocimiento de la Palabra de Dios que contiene la Sagrada Biblia, pues San Jerónimo decía que "ignorancia de la Sagrada Escritura es ignorancia de Cristo". Pongamos un gran empeño tanto en el conocimiento de la fe como en su práctica. Nadie da lo que no tiene. 







sábado, 25 de julio de 2020

¿QUÉ PEDIR AL SEÑOR O QUÉ ES LO QUE DE VERDAD VALE PARA NOSOTROS'

HOMILÍA DEL XVII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 26 DE JULIO DE 2020.

Y su el Señor se nos presentara en un sueño como hizo con el Rey Salomón, o de otro modo y nos dijera que podemos pedir lo que más deseamos, ¿qué pediríamos? ¿Tendríamos una idea clara acerca de lo que nos convendría pedir? O en otras palabras cuáles son nuestras verdaderas prioridades.  El Rey Salomón era el hijo de David que había heredado el reino de su padre y suponemos que era joven, pero se daba cuenta de que la tarea de gobernar el reino no iba a ser fácil. Pidió a Dios un corazón atento para juzgar al pueblo y discernir entre el bien y el mal. Dios quedó contento con la petición del rey porque no pidió ni vida larga ni riquezas ni la vida de sus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia. Le prometió un corazón sabio y prudente para gobernar al pueblo.

¿Hemos pensado ya lo que pediríamos? Muchas personas me han dicho que para ellos lo más importante en la vida es la salud o la familiar. No dicen que es tener dinero, tal vez porque les da vergüenza porque serían tachados de codiciosos. Pasemos al evangelio de hoy para tener una idea de lo que Jesús quisiera fuera nuestra prioridad. Tenemos dos parábolas, la de la perla preciosa y la del tesoro en el campo. El mercader de perlas tendría muchas perlas de valor, pero viendo una de más valor que todas lo que poseía prefería venderlas para comprar la que supera en valor a todas las que tenía. El que encontró el tesoro en el campo se va y vende lo que tiene `para comprar el campo con el tesoro. Como es el caso en casi todas las parábolas, Jesús las presenta como revelaciones de uno y otro aspecto del Reino de Dios.

¿Cuál debe ser el valor del Reino si para ingresar en él, hay que renunciar a todo lo que uno tiene y considerarlo más valioso que todo lo demás? Precisamente porque Jesús quiere que captemos con más facilidad lo que es el Reino o Reinado de Dios, echa  mano de muchas parábolas para que la podamos captar lo que es. Se trata de la soberanía de Dios en nuestra vida y en toda la sociedad, Corresponde a lo que pedimos en el Padre Nuestro cuando rezamos "Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El Reino o reinado de Dios lo inaugura el mismo Jesucristo y quiere que nosotros formemos parte de él. En otra ocasión Jesús decía: "El que ama a su padre o su madre o hijos o su misma vida más que a mí, no es digno de mí". Esto implica una exigencia inaudita, pues en lo humano y por naturaleza los vínculos familiares son muy fuertes y ciertamente tenemos obligaciones hacia los familiares, pero Jesús exige que lo colocamos a Él por encima de todos ellos e incluso de nosotros mismos. Nadie más ha dicho algo semejante. No solamente nos ha creado de la nada y sin ninguna necesidad de nada, pues Dios no puede tener necesidad de nada porque si así fuera no sería Dios, sino que entregó a su Hijo para salvarnos de la muerte eterna o el infierno.

Si a lo largo del día o de la semana ni siquiera pensamos en Dios, en Jesucristo o lo hacemos en el extremo de estar en un gran apuro y acudimos al dios fontanero para sacarnos de la angustia, él no es nuestra prioridad. -Como he señalado lo esencial del Reino y es hacer la voluntad de Dios en cada momento y circunstancia y Jesús pide mucho cuando dice que se haga su voluntad así en la tierra como en el cielo.  En el cielo los santos ya no viven de la fe sino que gozan de lo que se llama la visión beatífica, o conocen a Dios cara a cara, de manera que es mucho más fácil para ellos cumplir en cada momento y circunstancia la voluntad de Dios.  Una de las características de la fe es la oscuridad y por eso San Pablo dice que la fe tiene que ver con lo no visto. Además, como consecuencia del pecado de Adán y Eva hemos heredado lo que se llama el pecado original. Nacimos con una debilidad congénita por lo cual no alcanzamos la amistad con Dios si no es por el bautismo. Sin embargo, queda una debilidad que no nos permite evitar el mal con facilidad o cumplir con facilidad la voluntad de Dios. San Pablo dice a los Romanos "el bien que quiero hacer, no lo hago;  el mal que no quiero hacer, eso hago".   

El primer paso que necesitamos para saber realmente lo que pedir a Dios es conocernos a nosotros mismos. Conviene estar atentos a nuestros pensamientos, acciones y sentimientos para descubrir los aspectos que hay que corregir y los que conviene mejorar. Esto exige sinceridad y humildad porque a nadie le gusta reconocer sus defectos. Nos ayuda en esta tarea el ejercicio llamado "examen de conciencia". Nuestra conciencia suele no solo indicarnos lo que deberíamos de hacer sino también después de haber hecho algo que no debíamos nos lo recuerda. Al final del día, conviene  hacer un examen de conciencia de manera que podamos agradecer a Dios las cosas buenas que hemos hecho en el día y pedir perdón por los fallos, haciendo un propósito de enmienda. Como solemos repetir los mismos fallos, se necesita un esfuerzo constante, pero Dios tiene paciencia con nosotros, Volvamos a nuestro planteamiento del inicio: Si Dios nos ofrece darnos lo que vamos a pedir como hizo en el caso del Rey Salomón, ¿qué le pediríamos?




sábado, 18 de julio de 2020

LA OMNIPOTENCIA DE DIOS Y EL PROBLEMA DEL MAL

HOMILÍA DEL XVI DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 19 DE JULIO DE 2020

Como sabemos, Jesús prefería enseñar con parábolas y esto por varias razones. Sus enseñanzas estaban dirigidas a personas del campo o de aldeas con poca formación o capacidad para discursos retóricas como era el caso de los filósofos griegos que iban de pueblo en pueble enseñando a la gente la sabiduría, es decir, cómo vivir bien y según la naturaleza.

La parábola consiste en una similitud o un ejemplo de comportamiento bueno o malo que concretiza la enseñanza que Jesús quería comunicar. Jesús empezaba con una situación fácilmente comprensible para la gente, pues las tomaba de la experiencia común. De ahí luego sacaba una enseñanza, pues normalmente comenzaba la parábola con "El Reino de Dios se parece a......", en el caso de nuestro evangelio de hoy; "a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó".  Una vez  sembrada la semilla, crece de día y de noche, porque Dios ha dispuesto que las semillas sean así una vez sembradas y teniendo las condiciones necesarias como buena tierra y agua.  En este caso surge algo imprevisto, que un enemigo llegue de noche y siembre cizaña en el campo. El enemigo tendría que haber guardado mucho odio al agricultor para tomar la molestia de ir al campo de su enemigo y sembrar cizaña en el campo del otro.No debemos de extrañarnos porque la maldad del hombre es muy grande y el malo utiliza su mente y demás facultades para perjudicar al que odia. Él, agricultor que representa a Dios, en su sabiduría  no está de acuerdo con arrancar de cuajo la mala semilla de la cizaña hasta la cosecha cuando la buena semilla se recoge en los graneros y la mala se quema. Obviamente, se trata del día del juicio. Con esta paciencia se logra que se evita prejuicio para la buena semilla, o sea no conviene acabar con todo mal enseguida porque pudiera seguir un mal peor para los buenos. Además, conviene dar al malvado la oportunidad de convertirse y abandonar el camino del mal en el que se ha metido.

La primera lectura del Libro de la Sabiduría, considerado el libro más tardía del Antiguo Testamento, afirma; Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Dios es omnipotente sin ningún límite y su modo de proceder no entra en nuestra pequeña mente. Es eterno, que significa que no está sometido al tiempo, algo que ni podemos imaginar. El filósofo del siglo VI Boecio definía la eternidad como "la perfecta posesión de una vida sin fin todo a la vez". Este hecho se expresa en el episodio de la zarza ardiente con Moisés, cuando le dice su nombre que se traduce como "el que es" o "Yo soy". En el evangelio de San Juan, Jesús se atribuye este nombre también. Dios no tiene límites y gobierna el mundo con sabiduría y amor. Lo expresa muy bien nuestro pasaje del Libro de la Sabiduría que hemos escuchado: "Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento. Dice San Pablo a los Corintios que "la sabiduría del hombre es necedad para Dios". Santo Tomás de Aquino dice que lo propio del sabio sabiduría es ordenar" (sapientis est ordenare), El orden se refiere a dirigir todas las cosas hasta su fin último establecido por Dios. La sabiduría también nos mueve a no hundirnos en el pesimismo viendo que hay tanto mal en el mundo, sino a tener "la dulce esperanza" de que Dios quiere ante todo que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Por tanto, nos da la oportunidad de arrepentirnos y también San Pablo nos asegura que nadie es tentado más allá de sus fuerzas, que Dios nos dará la gracia para alcanzar la vida eterna. Esto no nos exime  de hacer lo que nos corresponde. De lo contrario estaríamos cayendo en la necedad que es lo opuesto a la sabiduría, y se llama el pecado de la presunción, Este pecado consiste en la expectación necia de alcanzar la salvación sin poner los medios necesarios para ello, No pensemos que es fácil. Si fuera fácil el mismo hombre hubiera tenido la fuerza necesaria para lograrla. Esta es la herejía que se llama Pelagianismo, promovida por un monje británico del siglo V, que decía que "si Dios me ha dado libre albedrío" puede ejercerlo, entiendo que podía salvarse y en todo caso Jesucristo no es más que un buen ejemplo y estímulo par nuestra salvación, Hemos de confiar en Dios como si todo dependiera de nosotros, sabiendo que depende de Dios, como dice Jesús en la última cena "sin mí no podéis hacer nada".


sábado, 11 de julio de 2020

El POdr de la Palabra de Dios

HOMILÍA DEL DOMINGO XV DE TIEMPO ORDINARIO, CICLO A, 12 DE JULIO DE 2020.

Hay un dicho en inglés que dice que las palabras son baratas y otro que reza "los palos y piedras pueden romper tus huesos, pero las palabras no te harán daño". ¿De verdad es así? No necesariamente. Las palabras no son necesariamente baratas ni son incapaces de hacernos daño. Cualquiera que ha sido víctima de un insulto y se ha sentido herido sabe que la palabra no es necesariamente inocua. Santiago en su carta nos advierte del poder de las palabras o la lengua y la compara con el timón de un barco. Sabemos que hay varios tipos de lenguaje. Ciertamente que hay palabras frívolas que ni hacen bien ni mal, pero hay otras que sí hacen o bien o mal. Por ejemplo, podemos recordar desde la niñez unos consejos de nuestros padres que nos impactaron y nos guiaron en varias circunstancias para hacer el bien o evitar el mal, o algo que hemos escuchado de un maestro que nos ha iluminado y ha llegado a ser un tesoro para nuestra vida.

Nuestra primera lectura de hoy es del Libro del Profeta y se trata de un breve pasaje sobre el poder de la Palabra de Dios: "Como baja la lluvia y la nieve del cielo y no vuelven allá sino hasta germinar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar... También en el evangelio de hoy hemos escuchado la Parábola del Sembrador que también compara la Palabra de Dios con unas semillas que en sí mismas tiene la potencialidad de producir abundante grano según sea el estado de la tierra en la que caen.u

En Hebreo la palabra se traduce como "dabar" que tiene la connotación de una palabra y eso nos recuerda lo que encontramos en el primer capítulo del Libro del Génesis donde Dios dice "hágase la luz y la luz se hizo". Se trata de la Palabra creadora de Dios que crea de la nada. De manera semejante la Carta a los Hebreos nos dice: "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (4,2). 

En griego "dabar" la expresa San Juan en su prólogo al evangelio como logos. Comienza escribiendo que "En el principio el verbo (o la palabra) y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios". Cuando escribía San Juan su Evangelio, el término logos tenía una larga historia de más de 400 años en la filosofía griega. De hecho, significa mucho más de lo que nosotros entendemos por palabra o verbo. Un diccionario bíblico cualquiera contiene una larga lista de significados para esta expresión, incluyendo, orden, razón o racionalidad. La Cuarta Plegaria Eucarística dice refiriéndose a Dios: Te alabamos, Padre Santo, porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor, es decir, en la creación se descubre un plan maravilloso y sabio que también manifiesta el amor de Dios. Es más, se trata del Logos con Dios desde toda la eternidad y es Dios, obviamente  San Juan se refiere aquí a Jesucristo Nuestro Señor, Hijo de Dios que como dice más adelante se hizo carne y puso su tienda o su morada en medio de nosotros e incluso dentro de nosotros. 

Volvamos a Isaías. La palabra de Dios se parece a la semilla que se siembra y con la ayuda de la lluvia riega hace fructífera la tierra de manera que no vuelve a Dios "vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo", Nos indica también la Parábola del Sembrador la necesidad de que la palabra de Dios como la semilla caiga sobre tierra bien dispuesta y preparada para que dé su fruto. La Palabra (Logos) es el orden del universo, creación de Dios. Así como es obvio que el universo tiene un orden y unas leyes, es igualmente cierto que la actividad libre o moral del hombre lleva un orden establecido por Dios que se llama la ley moral y hay que cumplirla para alcanzar cumplir el plan de Dios sobre nosotros. Esta ley está inscrita en nuestra conciencia y se dice que es la voz de Dios en nuestro anterior. Es también la ley nueva traído por Jesucristo que es también el Logos, el único capaz de dar sentido a nuestra vida porque en Él, por Él y para Él fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y Él es la imagen perfecta de su Padre. 

Sabemos que la Misa tiene dos grandes partes, la Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la Eucaristía. Es decir, que el Señor está presente y nos habla por su Palabra que tiene que ser "viva y eficaz" en nosotros. Por lo tanto, al salir de la celebración de la Sagrada Eucaristía no podemos estar contentos si no hay ningún cambio, si Jesucristo tanto en su Palabra como en el Sacramento no ha tocado nuestra vida, no ha iluminado nuestra inteligencia y si no ha caldeado nuestro corazón para amarlo uno poco más este domingo. Todos tenemos el deber de escuchar con atención la proclamación de la Palabra de Dios, y nosotros los sacerdotes tenemos el deber adicional explicarla, darla a entender mejor y aplicarla a la vida concreta de los fieles en cuanto posible, Pidamos al Señor, pues, que abra nuestro espíritu y nuestro corazón a su Palabra y que nosotros los sacerdotes cumplamos cada día mejor el ministerio de la Palabra, que significa el servicio de la misma. Dice Isaías que como la lluvia que riega los campos y produce el fruto de la semilla, así nosotros estamos llamados a dar fruto por haber recibido la Palabra de Dios en cada celebración de la Santa Misa.